Entre el odio y el miedo
Por:
Victor Javier Solano
Univision 41
Una vez me identifique, un guardia de seguridad del hospital Robert Wood Johnson, de New Brunswick, me entrego una tarjeta con mi foto y un código de barras que me permitió abrir un par de puertas antes de tener acceso al salón de emergencias. Al llegar, busque la letra 'M', con la que estaba marcado el cubículo en el que permanecía desde muy temprano, Wilter Sánchez, a la espera de que le asignaran una habitación.
Allí estaba, sobre una camilla, acompañado por una amiga, respirando con dificultad y conectado a una bolsa con suero. Pero lo que mas llamaba la atención era ver su rostro completamente hinchado, su ojo derecho cerrado y lloroso. Tenia el costado izquierdo inclinado sobre a una bolsa helada, así que en principio no pude ver dos profundas heridas que le habían dejado a punta de golpes sus atacantes.
Al notar mi presencia, abrió levemente el único ojo con el que podía ver, levanto su mano derecha para saludarme y susurro con dificultad algunas palabras que difícilmente pude entender. Poco a poco fui comprendiendo lo que decía; por ejemplo, que 5 muchachos afro-americanos con edades entre los 14 y 19 años, lo sorprendieron en una céntrica calle de North Plainfield en Nueva Jersey, cuando caminaba hacia un restaurante con un amigo.
Su acompañante pudo escapar pero Wilter, resbalo y fue allí donde los maleantes lo golpearon sin compasión. Hasta ahora, la policía local maneja el incidente como un simple robo. Sin embargo, allegados a la victima no tienen duda de que este es un caso mas de odio racial, de los tantos ocurridos en esa misma área durante los últimos años.
No hay registros oficiales que den una idea clara sobre los robos que terminan con brutales golpizas en las calles de South y North Plainfield, lo que si se sabe es que son muchos mas de los que informan los medios de comunicación, especialmente, los hispanos, teniendo en cuenta que casi todas las victimas son inmigrantes de nuestra comunidad. La propia policía local ha reconocido que "no existen" reportes en sus departamentos. La explicación salta a la vista: Casi todos los afectados son indocumentados y no denuncian por temor a terminar deportados.
Wilter Sánchez, de 33 años y colombiano, es trabajador de la construcción. Desde el ataque el 22 de enero, no ha estado en condiciones de declarar ante los investigadores. La esperanza de quienes están a su lado, es que una vez lo haga, los 5 sospechosos que ya fueron arrestados, sean acusados por crimen de odio y castigados ejemplarmente. Aun así, el miedo permanece en las calles de Plainfield.

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