Unos meses atrás la vida me puso a prueba, me encontré solo frente a lo que se conoce como destino, sólo dos caminos pude ver y dos maneras para enfrentarme a ellos, con valor o con miedo, elegí el camino del valor, confiando plenamente en mi, escuchando con mi corazón al miedo, lejos estuvo de paralizarme si debo reconocer que me hizo un poco más prudente, las siguientes palabras marcaron mi vida desde ese momento al día de hoy:
Humildad, Paciencia, Sabiduría
Poco tiempo despúes un amigo me presto un libro "El Secreto" que habla de la Ley de atracción, elegí creer y prometí hacer conocer mi experiencia, sin ánimos de sentirme el mejor o el que todo lo puede, simplemente para acercar una palabra de aliento para aquella persona que cree que no hay salida o la vida le da la espalda, mi manera de agradecer es contar mi experiencia de vida, en ese instante tan particular que me tocó vivir.
Este articulo fué el comienzo de un cambio radical en lo personal, es lo que elegí compartir.
"Ten cuidado con lo que deseas porque podría hacerse realidad".
Esta frase resume una poderosa ley del universo, la Ley de la atracción, un arma infalible para quienes sepan usarla y posiblemente inefable, para los que no reparen en sus efectos. La misma dice que todo atrae a su igual y que todo aquello en lo que una persona concentra su atención es lo que expandirá, lo que alimentará y atraerá una y otra vez. Aquello que atrae una persona no necesariamente será bueno, podría ser perjudicial para su vida. Aquí entran en juego las vibraciones que emana todo ser humano, estas pueden ser positivas o negativas, de acuerdo a sus pensamientos y, como dice la ley, atraerán a su igual. Un buen ejercicio para confirmar este fenómeno es recodar individuos negativos que hayan aparecido en nuestras vidas y asociar las situaciones vividas y pensamientos que hicieron que esas personas se acerquen e interactúen con nosotros. Seguramente en nuestra memoria encontremos a los disparadores que provocaron esas presencias. De la misma manera podremos detectar las causas que hicieron que personas bondadosas, caritativas y llenas de buena onda hayan sido el mejor entorno que pudimos tener en determinados momentos de nuestras vidas, seguramente nos recordaremos a nosotros mismos con cualidades similares a las que supimos recibir. Esta ley actúa como imán, atrayendo pensamientos, estilos de vida, personas, situaciones, conductas, salud, enfermedad, etc. Por eso, la persona que habla todo el tiempo de enfermedades, es más proclive a sufrirlas, aquel que sueña con prosperidad, va cumpliendo su meta, y el que grita al universo que quiere ser feliz, lo logra. Claves para la buena atracción Tendrán un papel fundamental para lograr los efectos deseados, la fuerza de nuestro pensamiento, el que deberá estar enfocado en aquellas cosas que nos hagan bien, la armonía con aquello que necesitamos o deseamos sumar a nuestras vidas y la acción, ya que nada sucederá como por arte de magia, sino que debemos trabajar para que suceda de la manera más correcta.
El poder descubrir el poder de esta ley puede ser una herramienta incondicional para vivir una vida más amena y gratificante. Para comenzar a ponerla en práctica, hay algunos pasos muy útiles a tener en cuenta:
Despejar el pensamiento negativo
Eliminar de nuestro vocabulario las palabras y/o frases: No, No puedo, No sirvo, Nada me sale bien, Siempre me siento mal.
Ante metas que se perfilan dificultosas, preguntarse: ¿Cómo puedo hacer para lograr tal o cual cosa de la mejor manera posible.
En momentos de angustia y soledad, visualizar imágenes positivas, paisajes relajantes, situaciones de felicidad, personas brindándonos su amor.
Escribir en un papel las cosas realmente positivas que necesitamos para nuestra vida, repasarlas a diario y actuar para conseguirlas.
Rechazar imágenes de miedo, dolor y estados de ansiedad.
Escribir en un papel todas las cosas de las cuales estamos agradecidos.
Escuchar música, animarse a cantar o bailar al menos una vez por día.
Animarnos a perdonar nuestros propios errores y los de los demás, evitar la actitud culposa.
Alejarse de todo aquello que nos provoque malas sensaciones, depresión, mala onda.
saludos
Pablo


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