Una mujer aflijida y desecha en lagrimas fue a visitar a un sabio a quien todos veneraban como taumaturgo, llevaba en brazos el cadaver de un niño y en medio de dolorosos gemidos imploro, señor, te lo ruego, devuelvele la vida a mi hijo.
Con dulce compacion, el anciano miro a la madre y le dijo, buena mujer, ve a la aldea y entra de casa en casa, en aquella en la que no haya habido ninguna muerte, pides un poco de mostaza, la traes y tu hijo volvera a la vida.
La mujer partio a toda prisa y fue de casa en casa hasta visitar todas las localidades, luego regreso desecha al sabio y le dijo, señor, no he podido traer ni siquiera un grano de mostaza, porque la muerte los ha visitado a todos y a varios con mas fuerza que a mi, ya entiendo lo que me querias enseñar y aunque tengo el corazon partido, se que la muerte es inevitable.
Asi es mujer le dijo el sabio, pero tu hijo no esta muerto, el vive mas alla y tu debes vivir por el y por ti, sigue adelante, no te entierres con tu hijo, vence a todos y tu dolor se hara verdadero hasta convertirse en oro puro.

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