Es bajo tus miradas donde nunca zozobro; es bajo tus miradas tranquilas donde cobro propiedades de agua; donde río, parlera, cubriéndome de flores como la enredadera. Es bajo tus miradas azules
donde sobro para el duelo; despierto sueños nuevos y obro con tales
esperanzas, que parece me hubiera un deseo exquisito dictado primavera: Tener el alma fresca, limpia; ser como el lino que es blanco y huele a hierbas. Poseer el divino secreto de la risa; que la boca bermeja persista hasta el silencio postrero, bella, fuerte, ¡Y libre en la corola suprema de la Muerte con su última abeja! -