Daniel
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    La Cremita Mágica

    jueves, septiembre 27, 2007, 06:50 EST [General]

    La Cremita Mágica

    Vaya nombrecito para un blog. “La cremita mágica”; pero aunque parezca extraño, esto que escribo hoy tiene un mensaje diferente.

    Resulta que estuve leyendo un interesantísimo blog en la página del Profesor Zellagro. Una persona única de quien puedo presumir tener como amigo.

    El tema lo tituló: “el fracaso no existe” y obviamente esto fue como un imán para mis ojos.

    Resulta que mi hermano Ricardo y yo tenemos un amigo mutuo con quien compartimos mucho. Se llama Miguel y es uno de los que aparece en una de las fotos de grupo que tengo en mi página. El es dueño de las tiendas llamadas Freestyle, que son un poco famosa aquí en los centros comerciales de Houston. Esta tienda vende accesorios, ropa para jóvenes y de todo tipo de cosas raras que a los “teenagers” les gusta tener.

    Su padre, También llamado Miguel, es un ingeniero químico muy conocedor y también una gran persona que ayuda mucho a su gente en Colombia, importando extractos de plantas de sábila. Esto lo hace más que todo por ayudarlos, pues a pesar de ser plantas de excelente calidad, el nunca les vio realmente un buen uso. Sólo las regalaba a escuelas y amigos.

    Un día, le llegó la idea. Usando su experiencia como maestro de la química y teniendo esas plantas de incalculable poder curativo, decidió hacer una crema especial.

    Durante varios meses se pasaba día y noche en su improvisado laboratorio que tenía en su casa. Su esposa lo tildaba de loco, pero sus hijos, en especial Miguel, lo apoyaban moralmente. Más que todo para que se mantuviera ocupado.

    El pobre hombre gastó mucho dinero y tiempo y recuerdo que siempre se quejaba de que había algo en la formula que aún no lograba descifrar. Nos decía:

    “-Ya la terminé, pero siempre que la crema entra en contacto con el sol, se separa la sábila de los demás ingredientes y agarra una mala apariencia”-.

    Tiempo después, Don Miguel estaba en mi casa. Yo le estaba ayudando a diseñar unas etiquetas para su crema puesto que ya el había conseguido el proveedor de lo que sería el envase; que por cierto, se veía bastante atractivo.

    La crema tenía un aroma muy natural a la sábila y tenía un color verde claro. Recuerdo que ese día en casa el estaba muy agradecido conmigo por ofrecerme a ayudarle sin cobrar para diseñar sus etiquetas y por eso me trajo de regalo varias muestras de esta crema.

    La crema se llamaría “Dermasuave” y tendría un logotipo de dos colores. Verde claro y verde oscuro. Después de unas horas, ya yo tenía todo listo, incluyendo la separación de colores; y habiendo escogido los colores de PANTONE para la imprenta, coloqué todo en un sobre y le deseé mucha suerte. Honestamente, debo decir que yo no le tenía mucha fe a esta crema. Siempre pensaba:

    “-una crema más para el mercado-“ pero si debo agregar que lo ayudé con mucho gusto porque de verdad que es una gran persona.

    “-ahora si que le llegó competencia a Nivea-“ pensaba yo en son de burla mientras colocaba un envase de crema en mi baño y uno dentro de mi mochila que uso para el gimnasio.

    Antes de que me regañen, les digo que ya aprendí mi lección. No tenerle fe a las ideas de un hombre noble e inteligente es un error.

    Y esto lo comencé a aprender unos días después, cuando me encontraba en el gimnasio con mi hermano. Después de una hora de ejercicio y media hora en el sauna, nos duchamos en el “locker room” (cada quien en su ducha ehh!) y al salir, ambos estábamos allí frente a nuestros lockers, cuando noté que los tatuajes que tiene mi hermano en sus brazos se veían completamente opacados a causa del cloro en el agua y los cambios de temperatura. El también se dio cuenta de que mis codos y mis rodillas se veían muy deshidratadas; quizás por las mismas razones. Quien sabe, pero se lo mencioné y me dijo:

    “-Me voy a comprar una crema mañana-“

    Dicho esto, saqué la famosa cremita de Don Miguel y se la presté. Ya se podrán imaginar la escena.

    Parecíamos un par de maricas. Ambos en “paños menores” con pelos en el pecho y panza de camioneros, pero echándonos cremita en los codos y las rodillitas. Con gracia y simpatía me acuerdo que nos untamos la crema muy rápido por si acaso entraba alguien a ver aquella escena.

    Fue todo un show, pero una vez vestidos y ya casi saliendo del gimnasio, nos dimos cuenta de algo. Los tatuajes de mi hermano se veían radiantes y muy coloridos, pero su piel no estaba pegajosa ni tampoco se veía reseca.

    Durante varios días se repitió la escena de las maricas en el vestidor, pero esta vez, mi hermano comenzaba a untarse la crema en su cara, con la esperanza de que quizás su problema dermatológico que tenía desde su temprana etapa de adolescencia mejore un poco. Eso fue lo que comenzó todo

    De regreso a la mesa de dibujo (así le llamo yo a mi computadora en casa); y en esta ocasión, llamé a Don Miguel y le comenté lo sucedido.

    “-Voy a hacerle otras etiquetas con un diseño totalmente diferente-“ Le dije.

    “-Esta vez las voy a diseñar muy modernas y coloridas y les pondré un flash que diga: “Tattoo Radiant” para que su hijo las venda en sus tiendas-“. Agregué emocionado.

    Poco a poco, la gente se iba dando cuenta de lo buena que era esta crema, hasta el punto de que todos los conocidos de Don Miguel ya tenían una muestra gratis de esta crema. Don Miguel nos explicó que por fin había logrado hacer que los extractos concentrados de la sábila no se separen de los demás ingredientes al estar expuestos a la luz del sol o el calor, sin tener que sacrificar la pureza. Nos dijo que en parte, lo que hacía falta, era hacerla más concentrada o lo que es igual, más curativa.

    Dermasuave resultó ser maravillosa. En lo personal, creo que es la mejor crema que he visto en mi vida y ahora la guardo en casa, no como una crema, sino más que todo como una medicina.

    De hecho, si algún día decido ir a atrapar serpientes en el tupido Amazonas o a fotografiar escorpiones en el África ardiente, lo primero que empacaría en mi morral sería la cremita de Don Miguel. Así de mágica es.

    No conozco mucho de esto, pero en mi ignorancia, me atrevería a decir que esta crema, es capaz de alterar molecularmente la estructura de la piel.

    Pero algo hacía falta en este relato para poder ligarlo al blog del profe. “El fracaso no existe”. Y por más que estoy de acuerdo con este título, pienso que Don Miguel debería leer de vez en cuando las palabras del profesor.

    Allí estaba un hombre de 60 años, con una crema que puede ser comparada con una mina de oro sin descubrir, pero que por culpa del miedo o el temor al fracaso, el mundo entero aún no conoce su crema, a pesar de que mi hermano ahora luce una piel saludable después de haber tratado con muchos dermatólogos por más de 18 años. O mi pequeña Emily, a quien le he visto desaparecer su irritación del pañal en tan sólo cuestión de horas.

    ¿Cual es el acertijo aquí?

    Todo lo que había que hacer era conseguir financiamiento, permisos, registros y un buen plan de publicidad. Todo esto son cosas que se consiguen en cuestión de semanas. Después de esto, vendría abrir una cuenta de banco en donde depositaría los miles de dólares que esta crema le pudo haber conseguido.

    Ya este año, alguien más registró el nombre de Dermasuave y las etiquetas que le hice no las puede usar. Después de un año de haber inventado esta crema mágica, sólo un pequeño grupo de personas gozamos de sus beneficios. Hoy en la mañana me unté la crema en mi pierna en donde me picó una araña el lunes cuando estaba en el jardín. En la tarde leí el blog del profe. Y ahora que escribo esto, ya no logro encontrar el sitio en mi pierna en donde la araña mostró su furia.

    Don Miguel debe estar durmiendo en su casa, rodeado de una mina de oro que no puede ver, a pesar de tantos consejos que le hemos dado.

    Por las greñas de Neptuno!!!!!

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    La aventura más grande de mi vida... por ahora

    viernes, agosto 31, 2007, 07:00 EST [General]

    La aventura más grande de mi vida... Por ahora

    Una tarde, varios años atrás, me encontraba en casa lavando mi ropa. Estaba yo bastante alegre al enterarme de la noticia que había pasado mi examen final en la materia de matemáticas, y con esto, ya no tendría que pasar las vacaciones estudiando para el examen de reparación.
    Asomado a la ventana como de costumbre, esperaba el momento en que se asomara la chica del edificio de al lado para poder silbarle y voltear la mirada como ya era costumbre. Ella nunca se asomó, pero al sonar el teléfono, silbé de todas formas, quizás con la finalidad de marcar el hecho de que por lo menos la esperé.
    Al contestar el teléfono, me llevé la gran sorpresa!. Era mi hermano David quien se había ido de la casa por un enojo que tuvo con mi papá hace unos meses. Lo extrañaba mucho, pero más que eso, estaba siempre muy preocupado por el. Nunca avisaba adonde iría y como buen aventurero, era común que estuviera paseándose por las distintas ciudades de Venezuela.
    -"Wow David! Que sorpresa!. ¿Dónde andas?"-
    -"Aquí, en la ciudad de Barquisimeto"- contestó.
    -"No te creo! Pues te tengo una buena noticia!. Ya pasé mi examen de matemáticas, así que también me podré ir de vacaciones. Papá me dio permiso de irme a donde yo quiera!"- le contesté emocionado, para ver si entendía la indirecta.
    -"Pues vente para acá!'- contestó el, haciéndome saber que si la entendió.
    -"Pero, ¿No seré un estorbo?, ¿Tendré donde quedarme?-" le pregunté.
    -"Tu vente para acá. Yo aquí tengo donde dormir y estaremos bien. Tengo muchos buenos amigos-"
    Tuvimos una larga conversación en el teléfono. Pero esta últimas palabras las habría de recordar muchas veces. "Tengo donde dormir, y estaremos bien". Me explicaba que había estado en varias ciudades paseándose y que trabajaba en las ferias locales haciendo tatuajes y de esta forma conseguía el dinero para comer y para pagar el hotel. Todo esto, me sonó a mi como una gran aventura que no debía perderme, así que hicimos los planes necesarios para programar mi visita que duraría dos semanas y de esta forma, podría pasar con el, el día de mi cumpleaños.
    El plan comprendía, pedirle a mi papá que en su viaje junto a su esposa rumbo a la ciudad de Mérida, me pasara dejando en el camino en la ciudad de Barquisimeto. Esto sería una semana antes de mi cumpleaños, y después de dos semanas, el se regresaría por el mismo camino, y me pasaría buscando en el mismo punto en donde me dejó.
    Creo que nos quedó perfecto el plan. Serían 6 horas en automóvil a diferencia de 8 horas si me voy en autobús.
    Llegado el día, me aseguré de empacar todo lo que necesitaría y tomé mis ahorros que tenía. No era mucho, pero alcanzaría para pagarme una noche de hotel.
    Lo demás... Mi hermano me dijo que todo estaba ya "bajo control". Que no me preocupara de nada.
    Al llegar a la ciudad de Barquisimeto, mi padre me preguntó por última vez:
    -"¿Estás seguro que no quieres venir con nosotros a Mérida?"-
    Pude ver en sus ojos que por primera vez, el esperaba que mi respuesta sea "no". Estoy seguro que el necesitaba saber noticias de David y yo sería su espía perfecto.
    "-No papá. Gracias!, pero es que David y yo hicimos planes"-
    "-Se portan bien y ya sabes cual es el número de mi celular por cualquier cosa"-
    Después de un fuerte abraso, me deseó un feliz cumpleaños y mientras me pedía que le mandara un abraso a David de su parte, me entregó mi maleta con mi equipaje"-
    "-En este centro comercial fue que David te pidió que te dejara. Aquí mismo te buscaré dentro de dos semanas a las 2:00 de la tarde"- Añadió.
    Allí estaba yo entonces. En una ciudad completamente desconocida para mi. Muy pequeña en aquel momento, pero se veía muy moderna. Todo muy limpio en las calles y habían centros comerciales en todos lados.
    Caminé un rato para ver si David me veía, pero comencé a preocuparme cuando pasó una hora y no había señas de él. Decidí entonces caminar un poco a ver si conseguía un hotel, en caso de que David no aparezca ese día y después de tan sólo 10 minutos, una tienda en particular me llamó la atención. Mas que todo por su nombre tan peculiar: "La Linterna Amarilla". Me pareció original, así que me acerqué a la puerta para ver desde afuera las cosas que vendían. Era una tienda con un look muy juvenil y llamativo y vendían de toda clase de accesorios y ropa para jóvenes de mi edad. No pasó mucho tiempo, cuando sentí que alguien tenía la mirada muy fija en mi. Al subir un poco mi mirada, noté que una chica muy hermosa me miraba extrañamente desde el mostrador. Era la vendedora que se encontraba detrás del mostrador y por más que yo disimulara, ella no tenía ningún problema con el hecho de que yo me di cuenta de que me estaba viendo.

    -

    El encuentro

    Me sentí un poco extraño, pero entendí que mi "look" de roquero de la capital era muy diferente a los chicos locales de esa ciudad tan moderada. No era de extrañar que llamaría la atención. Sin embargo, su mirada no era una mirada de curiosa, era otra cosa.
    Continué caminando lentamente y sin que yo me lo esperara, ella salió de la tienda gritando:
    -"¿A dónde vas?"-
    -"Wow! ¿Será conmigo?"- Pensé emocionado pero a la vez nervioso.
    -"Pues... No se.. Yo... No se, voy para...No se."-
    -"¿Eres David?"- Me preguntó extrañada, ahora que me veía mas de cerca.
    -"No. Yo soy su hermano. Somos gemelos!. Bueno, no gemelos, pero nacimos el mismo día"- Contesté.
    -"No lo puedo creer!!!. Tu eres Daniel! El hermano de David!"- anunció ella emocionada.
    Me presenté y le dije que vengo a visitar a David. Le expliqué que habíamos quedado en vernos aquí, pero no habíamos quedado en un lugar específico. David sólo me había dicho que llegara a la ciudad y que si me perdía, el me iba a encontrar, y sino, cualquier persona me ayudaría.
    -"Que cosas con ese David!"- Dijo ella riendo.
    -"Si que tiene razón, todos en este pueblo sabemos quien es el"- Añadió.
    -"¿Sabes donde está?"- Le pregunté extrañado.
    -"No, pero de seguro aparece. Ven conmigo, te invito un café en el comedor del mall y te presento unos amigos"- Continuó ella tomando mi mano.
    Al llegar al comedor del mall, yo no salía de mi asombro. Era todo muy moderno. Quizás más moderno que algunos centros comerciales de aquí en los Estados Unidos. En el comedor del mall, había varios restaurantes de comida rápida. Estaba Pizza Hut, McDonald's, restaurantes de comida china, heladerías, de todo!. Y justo al entrar por la puerta del mall con ella, todos los empleados y algunos de los que clientes que estaban en el comedor comenzaron a gritar:
    "David! David! David!"-
    Wow! Que cosa aquella. Me sentía yo que estaba en un concierto de rock siendo yo la estrella principal.
    No me duró mucho mis 15 segundos de fama porque ella interrumpió gritando:
    -"No!, no es David! Es el hermano!"-
    Silencio total! Y todos volvieron a sus asuntos. Ella me sentó en una mesa y me pidió que espere mientras buscaba un café en un restaurante árabe; pero mientras esperaba, se acercaron varios chicos y chicas para presentarse conmigo. Tenían curiosidad de conocerme y nuevamente me sentí famoso.
    -"¿Como te llamas?-" Preguntaron.
    -"Daniel, mucho gusto"-. Les respondí, estrechándoles la mano.
    -"¿Y eso? ¿Estás de visita?"-
    -"Si"- les dije. "-Vengo a pasar dos semanas con David. EL 21 cumpliremos 19 años y quiero pasarla con el"-
    En eso, nuevamente comenzó el escándalo en el comedor.
    -"David!, David,! David!"- gritaban todos.
    Al voltear, miré como David se acababa de bajar de uno de los carros del personal de seguridad y se acercaba apenado hacia mi.
    Un abraso muy fuerte nos dimos. Duró varios segundos. En parte, para desquitar el que le mandaba mi papá también. Se acercó mucha gente a conocerme, entre ellos los oficiales de seguridad del mall, algunas personas de las tiendas y la chica que me encontró venía con el café que me compró.
    Se acabaron las sillas en la mesa donde estaba. Algunos de pié, pero todos allí curiosos de ver el gran encuentro entre el ahora famoso David y yo.
    Que gente tan simpática! Wow! Todos!
    Nunca me había pasado encontrar un sitio en donde la gente fuera tan cordial y servicial como en aquel pueblo. Los oficiales me explicaron que al escuchar que yo era el hermano de David, ellos se comunicaron por radio. Sabían donde estaba el y por eso lo fueron a buscar en una sala de videojuegos dentro del mall. Todo con la finalidad de traerlo hacia mi.
    -"Muchas gracias!"- les dije a todos emocionado.
    -"Este sitio es muy bonito y ustedes son todos muy amables"- Añadí.
    La chica que me encontró, nos explicó que debía devolverse a la tienda "la linterna amarilla" porque había dejado a su tía atendiendo a los clientes por si sola.
    Fue allí cuando los demás, también decidieron despedirse de mi diciendo: "-Mucho gusto y bienvenido"- y se alejaron para darnos un espacio de privacidad.
    Yo aún no salía de mi asombro, y comencé a explicarle a David sobre mi viaje y sobre lo emocionado que estaba al ver todo esto que pasaba. No entendía porque el era tan famoso allí, y aunque no me explicó la razón, no pasaron muchos días para darme cuenta por mi mismo.
    Casi todo el pueblo estaba tatuado!

    -

    El único detalle es....

    Mi hermano tiene esa gran facilidad de hacerse amigo de las personas rápidamente. A pesar de su loca apariencia, tiene algo en su mirada que deja ver lo noble y buena persona que es. Me explicó todas sus aventuras durante sus visitas a otras ciudades y me prometió volver a casa para disculparse con papá justo antes de la navidad.
    Fue así como comenzó entonces la gran aventura de mi vida...
    Sentía que David tenía algo que decirme, pero no se atrevía, y yo preocupado, pensé que hasta ahora todo estaba bien. Pero faltaba un detalle; así que le pregunté:
    -"Oye... ¿Y adonde vamos a dormir?"-
    Su cara de preocupación me lo dijo todo. Pero sin embargo respondió:
    -"Bueno. Últimamente no he podido hacer tatuajes, pero tengo una amiga que se llama Samanta y ella se ofreció a guardar en su casa tu maleta."-
    -"Vive con sus padres, así que no quiso comprometerse a dejarnos dormir en su casa-" Añadió.
    Eso era todo lo que yo necesitaba escuchar para darme cuenta que mi hermano no tenía ningún plan. Nuevamente dejó al descubierto que es una persona que sólo vive el momento. Que no hace planes y que me esperaban unos días muy duros en mis vacaciones.
    -"Yo tengo aquí un dinero, pero sólo alcanzaría para una noche de hotel"- le dije enojado, pero a la vez, resignado.
    -"Listo. Entonces vamos para que conozcas a Samanta y así le decimos donde vamos a estar"- Respondió.
    Fuimos entonces a un hotel cercano. Era un hotel bastante decente y limpio a pesar de que se trataba de uno de esos hoteles en donde iban las parejas a pasar sólo unas horas. Quien sabe haciendo que..... A este tipo de hotel se les llama en lenguaje coloquial: "El Matadero". Quien sabe por que.....
    Allí no lo conocían, pero la señora de la recepción muy amable nos dio una habitación con camas separadas bastante decente y limpia también. Yo aún en mi asombro. Esta vez al ver que hasta "los mataderos" en esta ciudad eran limpios y decentes.
    Al prender la tele... Típico....
    El canal porno! Y cuando le cambiaba de canales, me di cuenta que sólo se podía ver ese. Los demás tenían mala recepción.
    -"Deja eso y vamos a buscar a Samanta-" dijo David al salir del baño peinado y con su cara lavada.
    Fue así como nos fuimos caminando a buscar teléfono para llamar a su amiga quien no tardó mucho en llegar al hotel en su propio carro.
    -"Wow! Esa es tu amiga?"- Le pregunté a mi hermano con asombro.
    -"¿Esta buena verdad?"- Respondió.
    -"Pues...."-
    -"David!!!!"- interrumpió ella gritando en un tono muy tierno mientras paraba su carro frente a nosotros.
    Que chica tan linda!. Samanta al bajarse del carro dejo ver su apariencia fresca y amigable. Un poco rellenita o con sobrepeso, pero su cara linda, acompañada de un cabello rubio suelto y una sonrisa muy linda y sincera, la hacían ver sumamente atractiva.
    Era una gran persona, muy amigable y honesta. Muy servicial. No alcanzaría a escribir aquí las grandes cualidades de ella. Los defectos, nunca se los conocí. Los ocultaba bien, si es que acaso tenía. Ella estaba también de vacaciones, pero no trabajaba y eso me gustó, porque me dio a entender que podríamos estar con ella más tiempo.
    Nos llevó a pasear nuevamente al centro comercial. Conocí mejor a las demás personas y también me di cuenta por la forma en que ella trataba a David, de que algún "juju" raro tenían entre ellos. Es allí cuando dejé de verla con ojos de perro sabueso y la comencé a ver como lo buena amiga que es.
    Ese día, la pasé de maravillas con todos ellos, y al final, nos devolvimos al hotel temprano para dormir. En la mañana siguiente, debíamos desocupar el hotel, así que nos bañamos temprano, me cambié de ropa y Samanta nos pasó buscando para llevarnos a nuestro lugar ahora favorito. El mall.

    -
    Conociendo un poco más a las hormigas....

    Pasábamos allí todo el día; charlando con todos y permitiendo que conocieran un poco de mi y de mi arte. Me gustaba pintar en la piel de ellos y ellas dibujos artísticos que representaban algo así como un tatuaje temporal que ellos no se atrevían a hacer.
    Dragones, Unicornios, Sirenas, Rosas, de todo!. En eso se me iba el día. Conociéndolos mejor y charlando con ellos. Al llegar la noche, David y yo debíamos afrontar la realidad por primera vez. Samanta se tuvo que ir y al nosotros ver como el mall cerraba sus puertas, tuvimos que tomar por primera vez esa dura decisión.
    "-¿Donde dormiremos?"- Le pregunté a David enojado.
    -"¿No me habías dicho que tenías todo planeado?"- le añadí en reproche.
    -"Es que no he hecho tatuajes y lo que tengo nos alcanzará para comer en la mañana"- Respondió frustrado.
    Esa noche fue muy dura. Hacía un poco de frió y no teníamos cobija. Nos fuimos a un restaurante que quedaba fuera del mall. Allí encontramos unas escaleras con techo que no olía tan mal. Nos sentamos y al poco tiempo el quedó dormido. Como acostumbrado a la rutina. Yo sin embargo, por más que lo intenté, no pude cerrar los ojos. Me costaba prepararme a la idea de dormir en el concreto con frío y a al descubierto.
    Casi en la madrugada, logré acostumbrarme al sonido del extractor de humo del restaurante, al sonido de los autobuses que pasaban por la calle cercana y al no ver cucarachas en el suelo, logré quedarme dormido.
    Me hice amigo de las hormigas que caminaban por mi cuello. Sólo las apartaba sin necesidad de matarlas; y al salir el sol. Esperábamos con ansias a que el mall abriera sus puertas nuevamente.
    Así pasábamos los días. Pero mis ojeras comenzaban a desesperarme.
    Llegué a preguntarle a mi hermano:
    -"David, ¿no será mejor que llamemos a papá?"-
    -"El podrá mandarnos dinero a la cuenta bancaria de Samanta y con eso tendremos"- le dije.
    Se quedó pensando, pero al cambiar de tema, me di cuenta de que su silencio tenía una razón de ser y que en esos días, ambos estábamos aprendiendo una lección. Los dos estábamos aprendiendo lo duro que es vivir por nuestros propios medios. Sin el dinero ni las comodidades que siempre hemos tenido. Sin un papá cariñoso que estuviese siempre detrás de nuestra comodidad. Y con unos grandes amigos.
    Eso me levantó los ánimos y le dije:
    -"Olvídalo!, ven, vamos para el baño del mall a lavarnos la cara y despertarnos."-
    Desde ese día, todo se me hizo más fácil. Ahora era yo quien decidía donde encontrar una esquina para dormir. Para bañarnos, siempre contábamos con Samanta quien nos metía en su casa cuando los padres estaban en el trabajo y cuando no se podía, íbamos entonces a los baños de mall para darnos un "Baño de marinero", el cual consistía en lavarnos bien la cara y debajo de los brazos para ponernos desodorante y cambiarnos de ropa.
    Samanta hacía lo posible por estar con nosotros todo el tiempo y ayudarnos a conseguir "clientes para tatuajes" y de esta forma poder comprarnos nuestra propia comida. Nunca nos atrevimos a molestar a ninguno de nuestros amigos pidiéndoles dinero o comida. De hecho, ocultábamos muy bien la cruda realidad de que estábamos viviendo en la calle y sin dinero. El fin de semana, Samanta nos llevaba a las discotecas locales para entretenernos y pasarla bien, aunque creo que lo hacía más que todo para que no tengamos que dormir esas noches en el piso de algún estacionamiento. Que bien la pasé ese fin de semana. Entramos a una disco bastante moderna y grande. La música era la que nos gustaba y conocíamos el lado sensual y alocado de los jóvenes de esa ciudad. Todo siempre muy sano.
    Fue así como llegó el día de nuestro cumpleaños. Teníamos mucha hambre y las noches de "mala vida" ya comenzaban a hacer efecto en mi apariencia física. Agotado y hambriento, nos sentamos en una mesa del comedor del mall y se nos acercó un niño de quizas 8 o 9 años para pedirnos una "limosna".
    -"mmm..."- pensé yo. Sabía que en ese sector de la ciudad no había gente pobre.
    "-¿Para que quieres dinero?-" preguntó David.
    -"Es que tengo hambre"-
    "-¿Estas seguro que es para eso?- Le pregunté yo.
    -"¿Tienes novia?"- Le preguntó David.
    -"Es que no tengo para comer y tengo hambre"-. Respondió el niño, haciendo ver que prefirió responder a mi pregunta en vez de cambiar de tema.
    -"¿Tienes hambre o quieres jugar a los videojuegos?-" le dijo David riendo.
    Fue así como el niño nos confesó que su mamá no le había dado dinero para venir a jugar a los videojuegos del mall. Nos explicó que tenía hambre, porque se fue enojado de la casa sin comer, pero que sentía una gran necesidad de jugar.

    -
    Nuestro regalo de cumpleaños.... La amistad.

    David y yo nos miramos a los ojos. Ambos sabíamos que teníamos sólo lo suficiente para comer el almuerzo de ese día y sin embargo, David metió su mano en el bolsillo y sacó todo el dinero. Se levantó y fue a comprar un "Happy meal" de pollo en McDonald's. Yo me quedé en la mesa sólo con el niño y conversamos un ratito más. Le estaba explicando que no importa que es lo que quiera hacer, siempre debía obedecer a las órdenes de su mamá. Sobretodo a esa edad.
    -"Ella sabe lo que es bueno y lo que no es bueno para ti"-
    -"Tu estás solo en la calle y te acercas a dos extraños con apariencia de roqueros locos y hasta te sientas en la mesa con nosotros"-
    -"Eso no se hace"- Le dije muy serio.
    Al llegar David, le puso en frente su almuerzo y le dijo:
    -"Cuando te comas todo, te daré el resto del dinero para que vallas a los videojuegos"-
    Yo veía a mi hermano muy orgulloso por lo que estábamos enseñándole al niño. Mientras comía, charlamos con el hasta el punto de darnos cuenta que si entendió lo que le decíamos. Su mamá estaba primero y se preocupaba por el.
    Al terminar de comer el niño muy educado nos dijo:
    -"Gracias por la comida!"- y salió corriendo hacia la sala de videojuegos. Nunca nos percatamos de que Samanta y los demás amigos que trabajaban en los restaurantes veían todo lo que estaba ocurriendo y cuando menos lo esperamos. Todos se acercaron a la mesa. Noté que Samanta venía llorando. Les confesó toda la verdad a los demás. Que vivíamos en la calle y que no teníamos dinero. Ellos llegaron con dos cajas de Pizza, helados, de todo! Nos trataron como reyes, Fue un momento de nunca olvidar. ¿Cómo olvidar algo así? No podría.
    -"Que noble lo que acaban de hacer!"- dijo Arturo, el mayor de todos.
    -"Feliz Cumpleaños"- dijo Samanta quien aún no se recobraba de ese momento que para ella fue muy lindo.
    Pasamos ese día felices por haber conocido la bondad que había en esos jóvenes ligeramente mayores que nosotros. Nuestros amigos!
    "-Ya tienen 19 años, así que cuidadito con preñar a alguien ehh!!"- Decía la mas bonita de todas.
    Fue espectacular y como todos los días; debíamos despedirnos de ellos. Les dijimos que teníamos un contacto que nos permitiría dormir esa noche en su casa, pero fue mas que todo para no hacerlos sentir mal.

    -
    La gran lección y la despedida.

    Esa noche. En nuestro cumpleaños numero 19, nos fuimos al techo de una panadería para evitar dormir en el suelo de cualquier esquina con olor a orine.
    "-Feliz cumpleaños David!"- Le dije mientras me acomodaba.
    "-Feliz cumpleaños Daniel!-" me respondió el, acercándose a mi para abrasarme.
    Ese abraso tampoco lo olvidaré. Fue muy sentimental. Pasaron por mi mente muchas cosas, pero sobretodo estaba agradecido con él por haberme enseñado tantas lecciones de vida.
    Nos acostamos cerca el uno del otro para transmitirnos calor y después de charlar un rato para lograr alcanzar el sueño, noté que ya no respondía. Quedó dormido. Ya no escuchaba el sonido de los carros al pasar ni me molestaban los insectos, a pesar de que todo eso, aún estaba allí. Me persigné como lo hago todas las noches desde pequeño y le di gracias a Dios por ese día mientras veía las estrellas que brillaban como nunca. Fue sin duda uno de mis mejores cumpleaños.
    Una vez que llegó el día de la despedida, estábamos allí todos reunidos. Samanta nuevamente llorando. Sabía que quizás no me volvería a ver y los demás chicos no podían ocultar su tristeza tampoco. Me abrasé con ellos y les deseé lo mejor de este mundo. Esa vez lo dije en serio, y no en forma de cliché.
    Al llegar las dos de la tarde, David me abrasó otra vez y ambos lloramos muy disimuladamente. No pudimos aguantar, aunque rápidamente ambos nos recobramos limpiando nuestros ojos. Tratando de disimular el hecho de que somos vulnerables y que nos extrañamos. Me dijo:
    -"Nos vemos"-
    Y se desapareció.
    Tristemente, salí afuera del mall y allí estaba mi papá en su carro con su esposa. Ambos alegres de verme puntal a la hora que acordamos.
    "-¿Como te fue?, ¿Pudiste ver a David?"- Preguntaba ansioso.
    "-Si, lo vi, la pasamos muy bien. Gracias!"- Le respondí, aguantando por dentro el desgarre que me producía el saber que todo había acabado.
    "-Te ves cansado. ¿Dormiste bien anoche?"- Preguntó extrañado mi padre.
    "-Si, dormíamos en casa de una amiga de David que se llama Samanta. Es sólo que ayer nos quedamos viendo la tele hasta tarde"- Le respondí pretendiendo que todo estaba bien.
    Fue así como emprendimos el viaje en carretera rumbo a Caracas y durante el camino, yo estuve muy callado. A veces no prestaba atención a las preguntas de mi padre:
    -"¿Cómo viste a David? ¿Qué te dijo? ¿No sabes cuando volverá?"- preguntaba insistente; a lo que le respondí:
    -"Creo que volverá para la Navidad. Dice que te quiere mucho y que está arrepentido de haber discutido contigo. Solo dale su tiempo y su espacio. El volverá."-
    Esto se lo decía, pero creo que era más que todo para darme esperanzas a mi mismo de que pronto tendría a mi hermano cerca.
    Y como toda historia debería tener un final feliz, esta no tenía porque ser diferente. Después de varias semanas de extrañar mucho a David, le confesé a mi hermano Ricardo todo lo que habíamos vivido. Por poco volvía yo a llorar y el entendió todo.
    "-¿En que parte de Barquisimeto esta el?"- Preguntó enojado, al saber que nuestro hermano estaba pasando tiempos duros.
    -"Sólo ve al centro comercial "Las Trinitarias" y allí pregúntale a cualquier persona por el"- Le dije emocionado.
    Sin pensarlo dos veces, Ricardo, ahora con licencia para manejar, tomó su "carcacha verde" y emprendió su viaje en la madrugada con destino a la ciudad de Barquisimeto. No le importó que su carcacha quizás no aguantaría ese viaje de 6 horas de ida y 6 de vuelta.
    Esa misma noche me lo trajo de regreso a casa.

    Un día como hoy, hace 11 años, estaba yo lavando ropa en casa cuando sonó el teléfono.

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    Las locuras con mi gran amigo Luis.

    lunes, agosto 27, 2007, 05:06 EST [General]

    Que extraño que aún lo recuerde, pero me acaba de llegar a la memoria algunos recuerdos de cuando tenía yo a penas unos 16 años y estaba yo aún viviendo en mi país.
    Me encontraba, como de costumbre con el que era mi mejor amigo en ese momento. Luis Guillermo Zambrano. Un loco de atar que me hacía la vida más alegre con sus ocurrencias. O por lo menos eso era lo que el también me decía a mi.
    Un día nos llegó el amor. A cada quien, puesto que ambos teníamos una novia y ambos habíamos recién terminado con ellas. La razón? No la se, supongo que para nosotros ya era hora de buscarnos otras novias, pero al cabo de unos días de ver que no conseguíamos nada, comenzamos a extrañar las que ya teníamos. jajaja
    Amor... A esa edad, así se le llama al proceso natural que viven las hormonas de todo adolescente que se siente atraído por algún ser del sexo opuesto.
    Pues sí... Tirados en la escalera del metro de Caracas como un par de vagabundos sin oficio, a Luis Guillermo se le ocurrió que debíamos hacer algo por recuperar a nuestras novias. Alguna forma de pedirles perdón sin realmente sentir que estábamos arrepentidos
    Fue así como planeamos hacerles uno "Graffiti" en frente de sus casas a cada una.
    - La mía primero!- Dijo Luis.
    - Ni modo, pero tu compras las pinturas en spray - le contesté.
    Fue así como compramos varios colores, algunos hasta repetidos por si acaso se nos acababa la pintura. No queríamos dejar el trabajo a medias, y mucho menos porque "el trabajo" involucraba pintar a escondidas de todo el mundo. En especial de la policía, puesto que nos podían llevar presos por vandalismo.
    Así entonces nos dieron las 11:00 de la noche. Y esta vez estábamos esperando resguardados en la seguridad de las escaleras de su edificio a que llegara la hora perfecta, en la que casi todos los inquilinos estuviesen durmiendo.
    Poco a poco bajamos por las escaleras, y la adrenalina ya comenzaba a hacer efecto en mi.
    -"Párate en aquella esquina y vigila que no vengan policías!"- me dijo el "jefe del proyecto". Así lo hice, y una vez comenzado el graffiti ya no habría marcha atrás.

    A la final, nos tardamos más tiempo del que pensábamos y terminó con mi amigo Luis parado en la esquina y yo arreglando la cochinada de graffiti que él había hecho, en donde hasta el nombre de la chica escribió mal!!!!
    Al día siguiente en la escuela, las reacciones no se hicieron esperar, nos dio mucho gusto saber que la desvelada tuvo su efecto, y por el resto del día me mantuve alejado para no molestar esa "Grandiosa reconciliación" de mi amigo con su novia. Sabía perfectamente que esa noche, sería mi turno de hacer que la mía, volviera conmigo y cayera rendida después de hacerle su graffiti.
    Fue así entonces como en mi casa, volví a decir que "dormiría en casa de Luis". Y Luis dijo "dormiré en casa de Daniel".
    Pero en vez de estar dormidos, allí estábamos, nuevamente esperando en las escaleras del edificio de mi novia. Esta vez, debíamos esperar hasta más tarde de la media noche, por tratarse de una zona de la capital en donde la gente era un poquito más recatada y la presencia de la policía en las noches era más frecuente.

     

    El Gran Susto!

    A la hora perfecta, bajamos y volvimos a lo mismo. Ya sabíamos la rutina. Él en la esquina y yo en el suelo. Pintura en mano, comencé a dibujar una rosa que me quedó de pelos! El sonido de la pintura de spray nos delató con los vecinos, y pasados los 10 minutos, ya teníamos una audiencia de 5 personas entre los 3 edificios que nos rodeaban.
    - Que lindo les está quedando! Gritó una joven muy hermosa desde el edificio en frente.
    - Lárguense a dormir!!!! - gritó una voz de hombre que no se dejó ver.
    Con tanto alboroto, Luis decidió dejar su puesto de vigilancia y ayudarme con el nombre, el cual debía tener 3 tonos de colores.
    Y bueno, es aquí donde la "ley de Morphy" hizo su aparición. Fuimos interrumpidos a la mitad del nombre por unas luces rojas y azules proveniente de una patrulla de policía que llegó justo detrás de nosotros.
    No tenía caso correr, no había a donde ir. Así que colocamos la pintura en el suelo y nos quedamos parados en nuestros lugares en una postura corporal como diciendo: "nos atraparon!"
    Se bajan los dos oficiales de la policía de Caracas. Dos tipos bien grandes y con caras muy serias.
    -¿Que se supone que están haciendo?- preguntó el más serio.
    No sabíamos que responder. Nuestro susto era tal que estábamos seguros de que sin importar la respuesta, acabaríamos esa noche durmiendo en la cárcel de jóvenes de la ciudad.
    - "Honestamente señor policía, esto es por causa del enamoramiento por una chama"- respondió en tono asustado mi amigo Luis.
    - "A ustedes les gustaría que la novia los mirara a ustedes ahora y que viera como me los llevo presos?"- Preguntó el segundo oficial

    -"La verdad, no, señor policía"- respondí yo tembloroso.

    -"Llévense preso a esos dos vagabundos que nada más vienen a rayar la calle!!!- Gritó desde un cuarto piso una viejita con su típica bata de dormir con estampados de flores y los horribles rollitos en el cabello.

    Fue entonces como sin decirnos nada, absolutamente nada! Los dos oficiales se miraron por unos segundos y se devolvieron a su patrulla. Con las bocas abiertas y sin aún creer lo que sucedía, vimos como se alejaron.
    Luis dijo: -"Lo ves? "-
    Y yo sólo le respondí con el mismo asombro: "-no sabía que los policías se podían comunicar entre ellos telepáticamente!"-
    Continuamos con el graffiti, esta vez, con un ritmo más apurado; no tanto por acabar temprano con el dibujo sino mas que todo por no tener que calarnos los gritos de la mendiga viejita que pareciera no haber tenido infancia!
    -"Lárguese a dormir vieja chismosa!"- era nuestra única respuesta a sus insultos.
    Al día siguiente, Si obtuve el mismo resultado que obtuvo Luis con su novia. Yo también volví con la mía; aunque no nos duró mucho tiempo el encanto y al mes ya estábamos de regreso en las escaleras del metro de Caracas sin nada que hacer más que esperar a que pasara una chica bonita para echarle piropos. Siempre con la filosofía que nos caracterizaba: "lo que caiga es bueno!"

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    Tengo que terminar lo que empezó hace 12 años...

    viernes, agosto 24, 2007, 06:26 EST [General]

    Y ahora?
    Me acaba de llamar mi hermano desde Venezuela para saludarme. Típica pregunta de siempre:

    "-Como está la vaina?-". Pues muy bien...
    Y para que comentarle que estoy full de trabajo, que está haciendo mucho calor, que le choqué levemente el carro a mi amigo, que me pusieron una multa por conducir a exceso de velocidad, que los pajaritos del árbol frente a mi oficina se la pasan "decorando" el parabrisas de mi carro y que me quemé la lengua esta mañana con el cafecito que me trajo la viejita que trabaja en el tercer piso.
    "-It's all good David!, y cómo estas tu por allá?-" Le pregunté curioso.
    Después de hablar de todo un poco, (incluso del presidente Chavez). Me comentó que acaba de comprar más equipos y artefactos para su pequeña compañía en la que el es el jefe y el único empleado. Resulta que David está en le negocio de los tatuajes. Desde hace 14 años o más, su pasión y su cuerpo están repletos de tatuajes. Eso me dio pie a hacerle la pregunta que siempre he tenido en mente, o por lo menos desde hace varios años: "-Cuando me vas a terminar mi tatuaje?-".
    La respuesta no pudo ser más obvia: "-Cuando nos veamos-". Pero por lo menos le sembré en su cabeza la semillita de la discordia. Le traje a su mente aquellos recuerdos de cuando teníamos 17 años y yo estaba en su habitación, tirado en su cama diciéndole hasta de lo que se iba a morir y mentándole a nuestra progenitora varias veces seguidas. Por lo menos durante unas 3 horas...

    Resulta que aquél día, mi hermano me llegó con la grandiosa idea de que quería probar su nueva "tinta profesional" recién comprada en la página de Spaulding & Rogers, (quien es la compañía más grande de equipos de tatuajes en el mundo). Me emocionó la idea de querer probar su nueva tinta, hasta que me propuso que sea yo el donante de piel que se someta a intensas horas de dolor y sufrimiento sin garantizar el resultado del tatuaje que quedaría permanente en mi piel durante el resto de mi vida.
    Cualquier persona con 3 dedos de frente o aunque sea un poquito de juicio se habría negado a semejante barbaridad. Allí estaba yo, preparando el borrador para lo que sería mi tatuaje y ajustando con mi hermano todos los detalles para esta odisea.
    "-Y en donde me lo hago? Yo no quiero que lo vea papá-" le dije temeroso.
    "-Tranquilo, te lo voy a hacer arriba en la pierna para que no se vea. Sólo te lo podrá ver quien tu quieras porque ni siquiera se verá si usas shorts.-" me respondió el muy tranquilo.
    "-Además, ya tenemos varios meses que nos mudamos a vivir solos y papá vive en su casa con su esposa. Ya podemos hacer lo que queramos-" Agregó con voz rebelde.
    "-Y no hay peligro con esas agujas?-" le pregunté.
    "-Tu tranquilo, yo todo lo uso nuevo y hasta mi mesita la desinfecto bien como se debe-"
    "-Y los tatuajes que tu tienes te dolieron cuando te los hiciste?-"
    "-Para nada! En los brazos no duelen casi-"
    "-Y en la pierna me va a doler?-"
    "-Hasta te vas a mear del dolor! Pero sólo por un rato, luego el cuerpo se acostumbra al dolor-" Me dijo mientras ponía su mejor cara de conocedor.

    Llegado el momento, comenzó la tortura, el plan consistía en hacer el tatuaje entero usando el color negro solamente y luego, si daba tiempo y yo no me he desmayado todavía, entonces le ponía color.
    Al principio, todo iba bien. Comenzó desde abajo que es la parte que menos duele, pero a medida que iba subiendo, el dolor se hacía cada vez mas intenso. Hoy que ya soy hombre, comprendo exactamente lo que sucedió. Mi hermano apenas comenzaba a tomar experiencia y quizás no se daba cuenta de que la aguja la estaba clavando demasiado profundo y no como se debía, En la epidermis.
    Toda esa noche me la pasé gritándole: "-No jodas David, ten más cuidado!-" a lo que el siempre respondía: "-Ya Daniel, deja de quejarte, pareces una mamita-".
    Así nos la llevamos por varias horas; hasta creo haber inventado groserías nuevas con tal de insultarlo, pero me mantuve firme durante más de 3 horas a sabiendas de que si no lo termina, entonces tanto dolor habría sido en vano.
    Lo bueno es que si lo llegó a terminar. De hecho, hasta comenzó a ponerle color y todo, pero justo cuando quería colocarle los colores en la parte de arriba (muy cerca de aquello que nos identifica a los hombres de entre las mujeres) me di cuenta que el dolor era demasiado para poderlo resistir. La piel estaba demasiado maltratada y no había forma de que se pudiera continuar. Hasta se nos ocurrió la idea de salir a la farmacia para comprar un jarabe para la tos y tomármelo completo, para que la codeína (un ingrediente activo de ese medicamento) calmara un poco el dolor, pero ni con eso pudimos continuar.
    A la final, fui yo quien salió perdiendo. Allí quedé yo, todo drogado, viendo elefantes rosados volando en el cielo y con los shorts abajo mientras mi hermano me colocaba una crema para prevenir que el tatuaje se me infecte.
    Durante varios días quedé muy contento con mi tatuaje. De hecho, aún lo estoy. Mi hermano si lo hizo muy bien e incluso las sombras se ven bastante bien para haber sido hechas por un principiante. Es sólo que ahora, 12 años después, creo que hay algo que quedó pendiente. Y es que esa noche el me prometió que me iba a terminar el tatuaje cuando cicatrice la piel para evitar el dolor. Pienso que después de 12 años, ya llegó el momento de cerrar ese capítulo con una buena dosis de colores.
    Ustedes que piensan?

    4.5 (3 Votos)

    Mi Página de Univision

    viernes, julio 20, 2007, 02:23 EST [General]

    Me parece una maravilla esto de que ya podemos tener una página muy al estilo del famoso myspace pero en español, creado para los latinos como yo.

    Veo con muy buenos ojos el futuro de "mi página" puesto que somos muchos los que quisieramos pertenecer a una comunidad e intercambiar saludos y comentarios. Conocer personas y personalidades sin necesidad de acudir únicamente a los foros para tal propósito.

    Obviamente la privacidad es algo que está en la mente de todos, pero tener el control total de quienes son nuestros "amigos cibernéticos" es la mejor arma para combatir los indeseados malintensionados.

    Me imagino que todavía faltan algunas cosas que mejorar en "mi página", como por ejemplo tener conocimientos de cuantos "hits" a tenido mi página o mi blog. También me gustaría poder tener mejor control de cuantos amigos quiero que aparezcan en mi página principal sin la necesidad de ser limitado sólo a 10.

    A todo el que lea este lo blog lo invito a que me añade a su lista de amigos y formemos una comunidad de amigos con respeto y amistad.

    4.5 (3 Votos)

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