El segundo Vicepresidente de Lincoln, Andrew Johnson no era republicano sino un demócrata de Tennessee. Muy pronto Johnson entró en conflicto con los republicanos radicales (el sector mayoritario del Partido Republicano) que deseaban castigar a los Estados del Sur por su pasada rebeldía, y que además querían imponer sus reformas radicales en relación a los antiguos esclavos.
Los Estados sureños no querían otorgarle la plena ciudadanía a los negros que habían sido esclavos y Johnson no deseaba obligarlos; el Congreso de los Estados Unidos, dominado por los republicanos radicales, pasó por encima de la autoridad del Presidente y usó al Ejército para imponer Gobiernos provisionales en los Estados ex-rebeldes. Además aprobó varias Enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos para garantizar la igualdad entre blancos y negros (incluyendo el derecho al voto para los negros); y por la fuerza obligó a los Estados sureños a ratificarlas. Johnson vetaba las medidas, pero el Congreso rechazaba sus vetos y hasta intentó destituirlo.
Gracias a las reformas, y a la prohibición impuesta a los blancos del Sur para que no pudieran votar hasta que no fuera perdonada su pasada rebeldía y aceptaran los cambios legales; los republicanos ganaron el control de los Estados sureños con los votos de los negros, y eso sumado a su mayoría en los Estados del Norte les garantizo el control del poder (casi como un partido único). Esta situación duro unos cuantos años.
Cuando la ocupación militar del Sur terminó, y los blancos sureños recuperaron su derecho al voto (y los negros lo perdieron en la práctica, porque los blancos del Sur no les permitieron seguir votando); el Partido Republicano casi desapareció en el Sur, y sólo su mayoría en el Norte y el Oeste les salvó. Pero como la población crecía más en estas dos regiones que en el Sur, el partido se mantuvo en el poder.
Desde 1869 hasta 1933 todos los Presidentes de Estados Unidos fueron republicanos, con sólo dos excepciones: los demócratas Grover Cleveland que gobernó de 1885 a 1889 y de 1893 a 1897, y Woodrow Wilson que gobernó entre 1913 y 1921. Es decir, que restando los 16 años que gobernaron estos dos demócratas, fueron 48 años de gobierno republicano (y un control mayor y casi ininterrumpido del Congreso).
Durante esta etapa de hegemonía casi absoluta del Partido Republicano, el país vivió una gran expansión económica. Los altos aranceles (en el marco de la política proteccionista republicana) permitieron desarrollarse a la industria estadounidense sin competencia extranjera; aunque el enorme tamaño del mercado interno era casi igual al tamaño del mercado formado por el resto del mundo de aquella época. El Estado no intervenía casi en la economía (la estadounidense de aquella época fue la economía más liberada de la historia de la humanidad); los impuestos eran los más bajos del mundo, las regulaciones casi inexistentes, y no existían empresas importantes en manos del Estado. El país se convirtió así en el más rico del mundo y su gente disfrutaba de la mejor calidad de vida ya para aquel entonces. A comienzos del siglo XX varios políticos (entre ellos el Presidente republicano Theodore Roosevelt) lucharon para reducir el poder de las grandes empresas privadas convertidas en monopolios y oligopolios, y las obligaron a renunciar a su posición dominante en favor de la libre competencia.
Pero en la segunda década del siglo XX, a causa de la llamada Gran Depresión, el país se hundió en la peor crisis económica y social de su historia (rayando en una tragedia humana). Las masas hambrientas llevaron al poder al candidato demócrata a la Presidencia Franklin Delano Roosevelt , en las elecciones de 1932, y con ello llegó a su fin la etapa de hegemonía republicana.

Social networking