La revista Consumer Reports (que informa a los consumidores sobre los productos y servicios que hay en el mercado) publicó un folleto con el intrigante título Cómo limpiar prácticamente cualquier cosa. Este folleto da consejos sobre qué solución usar para quitar una amplia variedad de manchas. Dada mi manera de vivir, que todo se me cae y se me derrama, es es el tipo de libro que me gusta.
¿Sabías que la glicerina quita las manchas de bolígrafo? El agua hirviendo puede quitar las manchas de frutas como fresas y morar. Los padres de niños pequeños deberían tener a mano un galón de vinagre para deshacerse de las marcas de crayones. El cloro trabaja bien sobre el moho. El jugo de lima hace pequeños milagros en las manchas de óxido.
No los he probado todos, pero presumo que los científicos han probado estos agentes comunes de limpieza.
Lo que no se encuentra en este librito es cómo lidiar con la mancha más grave de todas: la mancha que deja en tu vida el pecado, aquellas manchas feas y profundas hechas por palabras hostiles y acciones vergonzosas. Las lágrimas no las tocan. El celo no las puede borrar. A veces nos convencemos de que hemos proseguido con nuestra vida y que las manchas han desaparecido, pero en un momento de descuido notamos que la mancha se ha colado.
La Biblia nos dice exactamente lo que necesitamos: La sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado 1 Juan 1:7 Este es el único remedio que surte efecto.
Tiene usted miedo al éxito o al fracaso? ¿Se ha preguntado alguna vez por qué no logra lo que se propone?, De seguro se lo ha preguntado y lo mas seguro es que no vuelva a intentarlo.
Definamos Miedo al Éxito: Temor a terminar con alguna dependencia, hacia algo o hacia alguién. La palabra éxito está asociada a salir, lograr, terminar y acabar con la dependencia de cualquier cosa. Por ejemplo muchos tienen miedo a salir de la pobreza, o tienen miedo a terminar una relación donde es abusada o maltratada por temor a quedarse sola, y así muchos tienen miedo al futuro no llegando a dar los pasos que tienen que dar esperando que las condiciones estén perfectas, es allí lo que se definiría como miedo al fracaso.
¿Quien quiere fracasar? De seguro ninguno, todos queremos tener éxito. A veces en la vida para tener éxito debemos darnos el permiso de fracasar. Del fracaso podemos sacar varias enseñanzas pero la primordial es esta: aprendemos como no hacerlo de esa forma.
Usted debe saber que el invento de la bombilla eléctrica se lo debemos a Thomas A. Edison, porque él nos "dio" la luz, él consiguió que tuviéramos luz en todas partes, que pudiéramos ver este mensaje por Internet ... y porque en su vida no perdió ni un solo segundo para inventar la lámpara que nos proporciona iluminación artificial. Fracasó 2000 veces y él dijo "yo no he fracasado ni una sola vez, solamente ha sido un proyecto de 2000 pasos".
Quiero ayudarle haciendo algunas preguntas: ¿Puede ver claramente qué es lo que impide que usted no logre lo que se propone?, ¿De verdad desea lograrlo?, ¿Puede imaginar como sería una vez logrado? ¿Qué harías si no tuvieras miedo? Te animo a escribirme.
Es un tiempo para reflexionar y quisiera hacerle una pregunta que es de suma importancia, pues la pregunta que naturalmente le sigue es: ¿Cómo se sentiría una vez que logre sus metas o alcance sus sueños? Te toca a ti ver como sería tu vida si alcanzaras tus metas.
Sabia usted que una de las razones por las cuales no alcanzamos nuestros sueños es el sabotaje que nos hacemos nosotros mismos.
Sabes que cuando Dios te creo el dijo: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza" Génesis 1:26 (NVI) Dios depositó en ti Su espíritu y ese espíritu es ganador.
Algunas personas dicen querer triunfar en la vida y tener éxito, pero al mismo tiempo vemos como sabotean sus propios proyectos de muchas maneras, por medio de la postergación, no tener tiempo o no tener los recursos, en fin se crean limites, los limites están en tu mente. Otras personas comienzan a dar los pasos y cuando las cosas no salen como ellos quieren escuchamos la famosa frase: "lo importante es que lo intenté" y se quedan allí. El intentarlo no basta, necesitas cambiar tu actitud ante la vida, es tiempo de que te comprometas con tus sueños, que puedas generarlos.
Tienes todo lo que puedas necesitar: tienes a Dios, tienes la vida, tienes dones, talentos, experiencias, belleza y sobre todo las ganas de salir adelante, no te sabotees a ti mismo, no rechazes la oportunidad que tienes de aprender. El hecho de que fracases no significas que eres un fracasado. El fracaso no es tu identidad, tu verdadera identidad es que tú eres quien Dios dice que eres, eres creado por Dios para cosas grandes.
Te invito a soltar tus miedos: el miedo a crecer, el miedo a cambiar, el miedo a la inseguridad, el miedo a la soledad, el miedo a la envidia, el miedo al que dirán, el miedo a lograr, el miedo a perder, tantos miedos te han dejado paralizado. El llamado que hoy te hago es que puedas apropiarte de esta palabra:
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio: -)
Recuerda lo siguiente: nada ganas con lamentarte, nada ganas con quejarte, nada ganas con decir no soy capaz, no puedo, no tengo, pobrecito yo, la vida ha sido cruel conmigo, nadie me ama, nada ganas con ser victima, nada absolutamente ganas con ese tipo de pensamiento derrotista. Cambia tus pensamientos, conviértelos en victoria, empieza por ver tus fortalezas y tus dones, tus habilidades, ¿Cuales son las experiencias que has tenido? ¿Cómo usaras esas experiencias para alcanzar tus sueños? ¿En que eres bueno o buena?
Lo que Dios te ha dado es para que lo uses, para que vivas bien y puedas ayudar a otros a vivir la vida al máximo. Escríbeme y cuéntame de tus sueños, y como podemos ayudarte. Señor, enséñanos a soltar los miedos y a ver todo lo que tu puedes hacer en mi vida Amén.
El Mar Muerto, localizado entre Israel y Jordania es famoso por ser el punto más bajo de la superficie terrestre. Es también una viva atracción turística por sus saludables balnearios, a los que se dirigen muchos para tomar baños de agua salada, y comprar cosméticos elaborados con el lodo de ese mar.
¿Te has preguntado alguna vez por qué le denominan Mar Muerto? Diferente a la mayoría de los grandes lagos, este no tiene salida. El río Jordán fluye hacia el Mar Muerto pero no hay circulación a la inversa. Sin compartir lo que recibe, muere.
Lo mismo se aplica a los seres humanos. Cuando recibimos dones de talento, educación, capital financiero, u otros recursos, podríamos pensar que al compartirlos con otros, quedaría menos para nuestro disfrute personal.
Sin embargo, cuando no ofreces de ti mismo a otros, una parte de tu ser, muere.
Como el Dr. David Livingstone comentara en una ocasión:
Las personas hablan del sacrificio que he hecho pasando en África, gran parte de mi vida. ¿Puede esto ser llamado sacrificio, si tan sólo es admitir una gran deuda con nuestro Dios que nunca podremos pagar? ¿Es un sacrificio algo que te recompensa con salud, con la conciencia de estar obrando bien, con paz mental y una radiante esperanza de un glorioso destino? Enfáticamente, no es un sacrificio. Antes es un privilegio... De esto no debemos ni hablar si recordamos el gran sacrificio que Él hizo, dejando el trono de Su Padre en lo alto, para darse a Sí mismo por nosotros.
Permitamos que el río del amor de Dios fluya de nosotros hacia todos los que nos rodean.
Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios. Hebreos 13:16
El proceso de vivir es en sí un riesgo, pero todos tenemos que
enfrentarnos a él en diferentes etapas. Para aprender a caminar, un
bebé debe arriesgarse al dolor que producen las caídas. El adolescente
que acaba de sacar la licencia de conducir se enfrenta al mayor riesgo
de su vida como conductor. La pareja que se compromete con los votos
matrimoniales debe enfrentar la posibilidad de que esa unión, la cual
esperan que sea la que les de la mayor felicidad de la vida, pueda ser
también la que traiga los dolores más fuertes. Y el empresario que
intenta afianzarse o ampliar su empresa sabe que también corre riesgo
de sufrir una pérdida sustancial.
Por lo tanto, si existe tal potencial de sufrimiento cuando tratamos de
crecer y alcanzar metas en la vida, ¿por qué lo intentamos?
Una razón es que Dios nos ha bendecido con un impulso interior que nos
lleva a mejorarnos en la vida. Con mucho acierto alguien ha dicho que "
llega el día en que el riesgo de quedarse como un brote es más doloroso
que el riesgo de florecer ". Y sabemos que no podemos recoger rosas sin
correr el riesgo de herirnos con una espina.
Pero cuando la posibilidad de enfrentarnos a las espinas es demasiado
dolorosa, recuerda que cuando Dios te inspira a cortar nuevas rosas,
puedes confiar en que Su fuerza y Su dirección te ayudarán a caminar
entre espinas.
Samuel creyó, y el Señor estaba con él, no dejó sin cumplimiento ninguna de sus palabras. 1Samuel 3:19