
Hoy fui al entrenamiento del América y me encontré con un equipo que jugaba un partidito (cascarita le decimos los mexicanos) en solo media cancha. No estaban Federico Insúa porque se fue con la selección de Argentina, tampoco el ‘Gringo' Castro por una pequeña lesión que el parecer sí le dejará jugar el domingo ante Tecos, al igual que Oscar Rojas, Lucas Castromán sigue recuperándose y tanto Santiago Fernández como Enrique Esqueda que están con la selección mexicana mayor.
Los jugadores se veían relajados y divertidos, no podían tocar la pelota más de dos veces, Diego Cervantes era un portero y Armando Sánchez el otro, los goles caían en racimos y los jugadores le metían clase a las jugadas, pero entre todo este paraíso, había uno que no parecía estar pasándoselo tan bien. El ‘More' Mosqueda.
Creo que era el único que no se divertía de todos los que participaban en la práctica, hasta el cotorreo (la plática) entre los reporteros estaba mejor, que el estado de ánimo que transmitía el ‘More'. Impreciso, se veía ansioso por demostrar que es un buen jugador y por consecuencia, sus compañeros le reclamaban. ¡Imagínate como será cuando es un partido de verdad o un inter escuadras más serio!
Al final varios jugadores se pusieron a jugar tiro al blanco, la idea era pegarle al travesaño y rematar a gol (como el anuncio de Niké con Ronaldinho), incluso ahí no se le veía contento, cuando fallaba se lamentaba y cuando le atinaba (muy pocas veces) no celebraba como sus compañeros.
Yo creo que en cuanto se le señaló como el sucesor de Cuauhtémoc Blanco, se cometió un grandísimo error, porque él es un jugador que apenas empieza a hacerse espacio en la primera división, si bien tuvo un debut espectacular y prometedor, la realidad es que el ‘More' siempre estaba muy bien cobijado por Cabañas, Cuauhtémoc, Villa, El ‘Piojo' López, Arguello, entre otros, además de que no era un jugador tan conocido, lo apretaban menos los rivales y jugaba al fútbol por mera diversión.
La presión en las Aguilas es cosa de todos los días, es lo sabemos todos, pero cuando alguien destaca como es el caso de Juan Carlos, rápidamente se le exige más y se mete en el ojo del huracán aunque no quiera.
Mosqueda tendrá que quitarse de la cabeza que es su obligación ser titular, segundo, deberá de volver a disfrutar jugando al fútbol y tercero deberá de olvidarse que es el próximo símbolo americanista, ya que si sigue así, su nivel de juego bajará y no solo no será el símbolo Aguila, ni siquiera estará vistiendo esta camiseta.

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