1. Amen a sus enemigos; hagan bien a los que les odian (Mateo 5:44). 2. No resistan al malvado; si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo 5:39, 40). 3. No tomen venganza; sino den lugar a la ira de Dios; dejen, más bien, que los defrauden (Romanos 12:18, 19; 1 Corintios 6:7). 4. Si alguien se lleva lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 6:29, 30). 5. Arréglate de prisa con tu adversario, deja, más bien, que te defrauden (Mateo 5:25; 1 Corintios 6:7). 6. No se afanen por hacerse ricos; estén siempre dispuestos a hacer lo bueno, den al que pide; ayuden al afligido (Romanos 12:13; 1 Timoteo 6:8; Hebreos 13:16; Santiago 1:27). 7. Cuídense de no hacer sus obras de caridad delante de los hombres; no se entere tu mano izquierda lo que hace la derecha (Mateo 6:1-4). 8. No paguen a nadie mal por mal; vence con el bien el mal (Romanos 12:17-21). 9. Bendigan a quienes los maldicen; pidan para ellos bendiciones, no maldiciones (Mateo 5:44; Romanos 12:14). 10. No devuelvan mal por mal; venzan con el bien el mal (1 Pedro 3:9; Romanos 12:17). 11. Oren por quienes los insultan y los maltratan (Mateo 5:44). 12. No murmuréis, no juzguen, no se quejen, no condenen (Mateo 7:1; Santiago 5:9). 13. Despréndanse de toda amargura, ira y enojo, y de toda malicia (Efesios 4:31; 1 Pedro 2:1). 14. Confiésense unos a otros sus pecados (Santiago 5:16). 15. No se adapten más a la forma del mundo actual; no amen al mundo (Romanos 12:2; 1 Juan 2:15). 16. Renuncia a la impiedad y a las pasiones mundanas. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela (Mateo 5:30; Tito 2:12). 17. Esclavos, sean fieles, incluso con los amos malvados (Efesios 6:5-8). 18. No sean orgullosos, sino relaciónense con los humildes (Romanos 12:16). 19. No dejen deuda alguna sin pagar (Romanos 13:7, 8). 20. En caso de pecado (que se sepa o se haya recibido información), no lo comentes con otros, sino habla del asunto con el hermano transgresor, sólo entre tú y él, a fin de que recapacite (Mateo 18:15; Gálatas 6:1). 21. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón (Mateo 22:37). 22. Oren siempre; oren con brevedad y con sencillez; oren en secreto (Mateo 6:5-7; Lucas 18:1). 23. Da gracias a Dios por todo, y reconócelo en todos tus caminos (Proverbios 3:6; Efesios 5:20). 24. En todo hagan con los demás como quieran que ellos hagan con ustedes (Mateo 7:12). 25. Toma a Cristo como ejemplo y sigue sus pasos (1 Pedro 2:21). 26. Que Cristo habite por fe en el corazón de ustedes (Efesios 3:17). 27. Estima a Cristo más que a todas las cosas terrenales; sí, más que a tu propia vida (Lucas 14:26). 28. Confiesa a Cristo sin temor delante de los hombres (Lucas 12:8). 29. Procuren que los afanes de la vida o las seducciones del placer no debiliten la influencia de Cristo en el corazón de ustedes (Lucas 21:34-36; Mateo 24:44). 30. Ama a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:39). 31. No tengas dominio sobre nadie (Mateo 23:11). 32. Vela no sólo por tus propios intereses sino también por los intereses de los demás, ni lleves tan sólo tus propias cargas, sino que también ten consideración por las de los demás (Filipenses 2:4; Gálatas 6:2). 33. Que alumbre la luz de ustedes delante de los hombres; aférrense a la palabra de vida; cada vez que puedan, hagan bien a todos (Mateo 5:16; Filipenses 2:16; Gálatas 6:10). 34. Sean irreprochables y sencillos, como hijos de Dios, en medio de una generación maligna y perversa (Filipenses 2:15). 35. Sean amables, mansos, de buen corazón, compasivos, misericordiosos, clementes (Efesios 4:32; 2 Timoteo 2:24; Tito 2:2). 36. Sean sobrios, serios, sinceros, prudentes (Filipenses 4:5; 1 Pedro 1:13; 5:8). 37. Dejando la mentira, diga cada uno la verdad a su prójimo (Efesios 4:25). 38. Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como quien trabaja para el Señor y no para los hombres (Colosenses 3:23). 39. Manténganse vigilantes, sean valientes, alegres, corteses y varoniles (1 Corintios 16:13; Filipenses 4:4; 1 Tesalonicenses 5:6-10). 40. Revístanse de humildad; sean pacientes con todos (Romanos 12:12; Colosenses 3:12). 41. Vivan en paz con todos (Hebreos 12:14). 42. Simpaticen con las alegrías y sufrimientos de los demás (Romanos 12:15). 43. Adhiéranse a todo lo verdadero, honesto, justo, puro, amable, de buen nombre, virtuoso, y digno de alabanza (Filipenses 4:8). 44. Abténganse totalmente de adulterio, fornicación, inmundicia, embriaguez, avaricia, ira, contención, sedición, odio, celos, jactancia, vanagloria, envidia, ni conversaciones necias ni chistes groseros (Efesios 5:3, 4). 45. En todo lo que hagan, consideren el efecto que su acción puede tener sobre la honra del Nombre de Dios entre los hombres. Háganlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31; Colosenses 3:17). 46. Considérense muertos a toda forma de pecado. Ya no vivan para sí, sino para el que murió por ustedes y fue resucitado (Romanos 6:11; 2 Corintios 5:15). 47. Sean fervorosos en hacer lo bueno, siempre creciendo en la obra del Señor, sin cansarse de hacer el bien (Gálatas 6:9; Tito 2:14). 48. No hablen mal de nadie (Tito 3:2). 49. Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza (Colosenses 3:16). 50. Que su conversación sea siempre llena de gracia, sazonada con sal (Colosenses 3:8; 4:6). 51. Sométanse a los gobernantes; sométanse por causa del Señor a toda autoridad instituida entre los hombres (Tito 3:1; 1 Pedro 2:13). 52. Sean santos en todo lo que hagan (1 Pedro 1:15, 16). 53. No den ningún motivo a las críticas del enemigo (1 Timoteo 5:14).
Orar es “ponerse de acuerdo para que se haga la voluntad de Dios”, esto nos dice Watchman Nee en su libro Oremos. Aunque muy breve, consideramos muy apropiado este pensamiento, por cuanto el verdadero significado de la oración es orar por el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Bajo este pensamiento, vemos que orar es mucho más que hablar con Dios. Orar es:
- Proclamar la santidad, soberanía, reino y señorío de nuestro Dios - Acercarse a Dios buscando: Ser transformados a la imagen de Cristo; su dirección para nuestras vidas; su provisión a nuestra necesidad, y su bendición en todo. - Influir para que la mano de Dios se mueva a favor de otros: nuestra familia, el ministerio, la iglesia, la nación, etc. - Confesar el triunfo de Cristo en la Cruz, despojando a los principados y potestades de Satanás; ejercer la autoridad de Cristo, sometiendo y resistiendo la obra del enemigo.
B. Algunas preguntas sobre la oración
1. ¿Por qué oramos?
Dios quiere que acudamos al trono de la gracia reconociendo nuestra dependencia a Él, pidiéndole lo que necesitamos y demostrando nuestra disposición para hacer su voluntad.
Oramos porque:
- Es la voluntad de Dios; Él lo quiere (1 Timoteo 2:8; 1 Crónicas 16:11) - Para alcanzar misericordia y hallar gracia (Hebreos 4:16; Mateo 7:7) - Nuestra debilidad es fortaleza por el poder de Dios, para que habite Cristo en nosotros (Efesios 3:14-19)
2. ¿Cuándo debemos orar?
La Biblia nos enseña a orar en todo tiempo, tanto de manera particular, como junto a otros creyentes en la iglesia. De manera particular, “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17) no significa que debamos dedicarnos a la oración formal todo el tiempo; no sería posible hacerlo, ya que tenemos trabajo y obligaciones que atender y otras actividades que realizar. “Orad sin cesar” es, más bien, vivir conscientes de la presencia de Dios, a fin de que cuando necesitemos pedir, interceder o alabar, nuestra oración surja en forma espontánea. También como Iglesia, la Biblia nos da el ejemplo de “orar sin cesar”: Los creyentes perseveraban unidos en oración (Hechos 1:4; 12:5). Por otra parte, la Biblia nos da ejemplo de quienes oraban en forma regular o disciplinada diariamente, otros oraban por la mañana y otros por la noche:
- David oraba tres veces al día (Salmos 55:17) - Daniel oraba tres veces al día (Daniel 6:10) - Job oraba por las mañanas todos los días (Job 1:5) - Pablo y Silas oraron toda la noche (Hechos 16:25)
3. ¿Dónde podemos orar?
De manera general, vemos en la Palabra que la oración se puede hacer en forma individual (Mt. 6:6) y también en forma colectiva con toda la iglesia (Mt. 21:13). Esto es porque hay aspectos de la oración que deben tratarse de forma particular, pero hay aspectos que necesitan el apoyo mutuo y la unidad entre los creyentes. El ponerse de acuerdo con otro o la oración unida de toda la iglesia, afirma nuestra fe de tal manera que nos atrevemos a orar por cosas grandes.
¡La Biblia nos enseña que podemos orar en todas partes! El lugar físico no debe restringir nuestra oración.
En la Biblia encontramos que:
- Jonás oró en el interior de un pez (Jonás 2:1) - Pedro oró en una azotea (Hechos 10:9) - Daniel oraba en su habitación (Daniel 6:10) - Ana oró en el templo (1 Samuel 1:19-20) - Jesús oró en un huerto (Mateo 26:36) - Los discípulos oraron en una casa (Hechos 12:12) - Los discípulos oraron en la playa (Hechos 21:5)
Podemos orar en cualquier lugar en el que nos encontremos, cuando surja la necesidad de hacerlo y en la forma que dicha oración requiera.
4. ¿Cómo orar?
¿Hay una posición especial para orar? Esa es una pregunta frecuente. Probablemente no. Algunas posiciones más usadas son: de rodillas, de pie, sentados, postrados (de rodillas, tocando el suelo con la frente o tendido en el suelo), caminando, etc. (Hch. 9:40¸ Mateo. 26:39; Josue. 5:14; 1 Reyes. 8:22).
Vemos que se puede orar en diferentes posturas o posiciones; incluso es mejor adoptarlas todas en diferentes ocasiones.
5. ¿Por qué nos cuesta trabajo orar?
Aunque reconocemos que orar es importante y que podemos aprender a hacerlo de manera eficaz, es casi seguro que “nos costará trabajo orar”. He aquí algunas razones:
• Orar parece contrario a nuestra naturaleza. A ésta le interesa más satisfacer apetitos y deseos físicos. Para el mundo, dedicar tiempo a cualquier cosa de naturaleza espiritual le parece una pérdida de tiempo (Santiago. 4:2). • Orar implica admitir que somos débiles. Aunque decimos que somos débiles, en lo profundo de nuestro ser negamos nuestra dependencia de Dios (Lucas. 18:11-12). • Orar no siempre guarda relación con los resultados. Estamos acostumbrados a que los resultados se ajusten a lo que hemos dispuesto, y a veces invertimos tiempo en la oración y no vemos los resultados en las condiciones y el tiempo que hemos pedido, por lo que abandonamos la oración (2 Corintios. 12:8-9).
6. ¿Por qué Satanás trata de oponerse a la oración?
Por el poder que la oración es capaz de desatar, tanto en el mundo espiritual como en el físico, Satanás siempre tratará de oponerse. Algo importante al respecto es conocer la forma en que éste actúa, y particularmente la forma en la que afectará las diferentes áreas de nuestra vida. He aquí algunas:
• Atacará nuestra confianza en el Señor haciéndonos sentir incapaces, indignos de acercarnos, y con ello afectar nuestro ánimo e interés para orar. • Atacará nuestro cuerpo, pensamientos y nervios; querrá afectarnos con cansancio y restando nuestras fuerzas. • Atacará el tiempo que reservamos para la oración manteniéndonos ocupados con cosas urgentes o interrumpiéndonos con cosas sin importancia (a través de actividades, personas y/o a través de nuestros propios pensamientos). • Atacará nuestra comunión con el Señor haciéndonos sentir que es difícil acercarnos a Él, como si nuestras oraciones “toparan contra el techo” y no pudieran llegar al cielo. • Atacará nuestra convicción de la necesidad de orar distrayéndonos constantemente hacia otras cosas aparentemente más importantes.
Al estar apercibidos de que estas son algunas de las formas en que Satanás tratará de atacarnos, es importante que aprendamos a prepararnos para orar. Para ello, encontramos que la Palabra nos insta a que:
• Afirmemos nuestra confianza en la Palabra (Hechos 4:15-16) • Descubramos el falso cansancio (Romanos 8:26-27) • Protejamos nuestro tiempo de oración (Mateo 6:6) • Propiciemos nuestra comunión a través de la alabanza (Hechos 10:19-21) • Afirmemos diariamente la necesidad de orar (Lucas 18:1)
7. ¿Cuáles deben ser nuestras actitudes al orar?
El pasaje en Lucas 18:11-14 nos muestra la importancia que tienen para Dios nuestras actitudes. A continuación algunas muy importantes:
• Reconociendo la santidad, el señorío de Dios y sus atributos (Lucas. 11:2; Apocalipsis. 7:12) • Alabando a Dios, nuestro Padre y Señor (Mateo 11:25) • Creyendo que Dios existe y recompensa a los que le buscan (Hechos 11:6) • Buscando a Dios con sinceridad, de corazón (Jeremías 29:13) • Queriendo que se haga su voluntad y no la nuestra (Lucas 22:42) • En humildad, queriendo dejar nuestros malos caminos (2 Crónicas 7:14) • Deseando y confiando en que será dado en Abundancia y sin reproche (Santiago 1:5-6)
C. Tipos bíblicos de oración
Los apóstoles y discípulos del Señor Jesús nos enseñaron acerca de la oración. En sus enseñanzas encontramos aspectos muy importantes en relación a ella. Algunos son:
1. La oración no cede (1 Tesalonicenses. 5:17) El Apóstol Pablo nos anima a no cesar de orar. Es una palabra de ánimo que nos dice, “Nunca te des por vencido en la oración”.
2. La oración de gratitud en todo tiempo (1 Tesalonicenses 5:18) La oración que da gracias en todo tiempo. Sí, no es fácil dar gracias en tiempos de dificultad, pero esa es la voluntad de Dios. Eso es l oque Dios quiere de nosotros; por lo tanto, Él nos ayudará a lograrlo.
Dar gracias es bueno y Dios lo sabe. Él sólo quiere cosas buenas para nosotros.
3. La oración por los gobernantes (1 Timoteo. 2:1-2) Es una oración intercesora por quienes están en autoridad, a fin de que podamos vivir en paz, en reverencia a Dios y en respeto los unos a los otros.
4. La oración sin ira, ni contienda (1 Timoteo. 2:8) Es una oración que requiere levantar manos santas. El levantar manos santas es una señal de rendición, también evidencia que no hay enojo ni discusiones.
5. La oración en tiempo de aflicción y enfermedad (Santiago. 5:13-14) Si estamos ante pruebas o situaciones adversas que afligen nuestra alma, debemos orar. Si estamos ante enfermedad, también debemos orar (Proverbios. 4:20, 22; Sal. 107:20; 3 Juan. 2).
6. La oración eficaz del justo (Santiago 5:16; 1 Pedro. 3:12) La eficacia de nuestra oración no depende de la posición externa que tengamos, ni de cuán importante seamos, sino de que somos justos (Jesús nos justificó). Al igual que Elías, también nosotros somos personas sujetas a pasiones, pero somos justos. Y podemos orar y Dios obrará para bendición porque “los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones”.
7. La oración para edificación espiritual (Judas. 20) Una forma de ser edificado espiritualmente es orar en el Espíritu. Orando bajo la guia y dirección del Espíritu Santo –orando en lenguas—es como se desarrolla y fortalece nuestro espíritu.
8. La oración sin estorbos (1 P. 3:7) La relación del esposo con la esposa, es decir, la forma en que un marido trata a su mujer, puede ser causa de estorbo, en lugar de ser un canal por donde fluya la oración.
9. La oración conforme a la voluntad de Dios (1 Jn. 5:14-15) Nuestras peticiones conforme a la voluntad de Dios serán escuchadas por Él y tendremos lo que pidamos. Pedir conforme a la Palabra es la mejor garantía de orar conforme a la voluntad de Dios.
10. La oración por bendición en todo (3 Juan. 2) Es la oración que pide bendición completa para otros. Es bendición para ser prosperado en lo material, en lo físico, emocional y en lo espiritual, eso incluye hogares, estudios, empleos, finanzas, salud, etc.
Las enseñanzas de los Apóstoles y discípulos del Señor recogen muy buenos aspectos que harán de nuestra oración una oración que sobresale de entre muchas oraciones.
Conclusión
La Palabra de Dios es el mejor recurso para conocer la voluntad de Dios y orar conforme a ella es una garantía de respuesta. El Espíritu Santo es nuestro ayudador en esta “especial vivencia” que nos da la oración como parte crucial de la vida cristiana.
COMO ORAR » La Intercesión
II. La Intercesión: Arma poderosa
A. Introducción
Hoy más que nunca en la historia de la humanidad, Dios está buscando hombres y mujeres que estén dispuestos a ponerse en la brecha entre Dios y este mundo para interceder ante Él por un mundo más justo para todos, por una nación con gobernantes de acuerdo al corazón de Dios, por una Iglesia que esté siempre a la ofensiva, por un liderazgo fuerte y unido.
B. La oración intercesora
Con mucha frecuencia confundimos el orar con el interceder y la mayoría de las veces nuestra oración es una larga lista de súplicas y peticiones, repetidas una y otra vez. Los Discípulos, quienes tampoco sabían orar, le pidieron a Jesús que les enseñara a orar; hoy en día, nosotros contamos con la ayuda del Espíritu Santo, quien quiere enseñarnos cómo orar. (Jn. 14:26; Ro. 8:26).
1. ¿Qué es interceder?
Interceder es tomar el lugar del otro; es ponerse en su lugar para suplicar o defender su caso motivado solamente por el amor y la misericordia (Ro. 8:34). Podemos ver, entonces, que interceder no es pedir a favor nuestro, sino más bien, a favor de otros.
2. ¿Quién es un intercesor?
Es la persona que dispone su vida para orar por otros, tomando su lugar. Es aquella persona que siente carga en su corazón por una situación ajena. Es alguien que lleva una vida de profunda comunión con Dios y negación propia, dispuesto a sentir el sufrimiento de aquel por quien intercede.
Un intercesor es la persona que se interpone entre Dios y los que se merecen su justa ira o castigo, poniéndose en la brecha por ellos y clamando a Dios misericordia y perdón. (Ez. 22:30).
Un intercesor es la persona que siempre en guerra porque pelea contra Satanás y esa guerra no la puede pelear con armas carnales, necesita vestirse de toda la armadura de Dios. (Ef. 6:12-18).
3. ¿Por qué razón hay que interceder?
En la Biblia se habla de tres cielos. El primero es lo que llamamos atmósfera. El segundo es el espacio en donde están los astros, y arriba de ese espacio está el tercer cielo, en donde está el Reino de Dios. El Apóstol Pablo habla de cómo él fue arrebatado hasta el tercer cielo. (2 Corintios . 12:2-5).
Cuando el hombre desobedeció en el huerto del Edén, no sólo traicionó la confianza que había sido depositada en él, sino que voluntariamente le entregó el dominio a Satanás. Desde entonces, él les el dios de este mundo (2 Corintios 4:4).
Él y sus huestes de espíritus malignos viven en lo que corresponde al mundo: la atmósfera, el primer cielo o regiones celestes (Efesios. 6:12). Él es el príncipe de la potestad del aire (Ef. 2:2), el gobernador de las tinieblas de este siglo (Efesios. 6:12).
Mientras Dios tuvo potestad absoluta sobre el hombre, le concedió todo, sin que éste tuviera necesidad de pedirle nada. Pero, desde que el hombre cedió ante Satanás, Dios no puede darle nada libremente, a menos que el hombre se lo pida, porque Dios es respetuoso de la decisión del hombre, de su libre albedrío.
Dios no puede hacer nada por la humanidad, si no es a través de la petición de un intercesor. La voluntad de Dios es que el hombre tenga lo que le pertenece: salud, prosperidad, paz. Sin embargo, la batalla de Satanás y sus huestes por retener lo que aún les pertenece es continua y, en su afán por evitar que el hombre reciba las bendiciones de Dios y en vista de que ellos dominan y operan en las regiones celestes o primer cielo, atrapan la respuesta de Dios y la retienen allí, haciéndonos creer que Dios no contesta y no nos oye.
En el libro de Daniel está escrito muy claramente (Deuteronomio. 10:10-13, lea cuidadosamente los vv. 12 y 13). Este pasaje nos muestra que desde el primer día en que él oró, su petición fue oída. Pero, Satanás con sus huestes, luchando en las regiones celestes que le pertenecen y que nos rodean, se opuso e impidió durante veintiún días que esa respuesta llegara.
Cuando al orar conforme a la Palabra de Dios, la respuesta no nos llega inmediatamente, no quiere decir que Dios no nos oye o no quiere contestarnos. Él ha enviado su respuesta, pero no nos dirá nada porque Satanás la tiene obstaculizada, interceptada en las regiones celestes, en su reino.
C. El poder de la oración intercesora
¿Cuál es el poder que tiene la oración de intercesión? Mover, con nuestra súplica la mano de Dios y libertar la obra restauradora del Espíritu Santo.
Dios puede hacerlo todo. Él es todo. Pero en su amor tan grande hacia nosotros, Él derrama su gracia y escoge a hombres y mujeres para que colaboren con Él en su obra de salvación, ¡estos son los intercesores! ¡Qué inmenso privilegio!
La oración del intercesor es igual a la de Jesús al Padre. Por eso es poderosa como ninguna otra, porque el intercesor, al igual que Jesús, pone su vida en la causa por la que está suplicando.
La oración del intercesor es igual a la de Jesús al Padre. Por eso es que es más poderosa que ninguna otra, por que el intercesor, así como Jesús, pone su vida en la causa por la que está suplicando.
La Biblia nos da muchos ejemplos de la oración intercesora:
1. En el Antiguo Testamento
• La intercesión insistente de Abraham a favor de Sodoma pensando en Lot (Gen. 18:23-33) • La intercesión de Moisés a favor de Israel (Éxodo. 32:11-14; Nm. 16:20-22) • La súplica intercesora de Samuel a favor del pueblo (1 S. 7:5, 8-9) • Daniel, durante el destierro (Dn. 9:1-19) • Esdras, intercede por restauración (Esdras. 9:6-15) • Nehemías, intercede por la restauración de su pueblo (Neh. 1:5-11).
2. En el Nuevo Testamento
• A los milagros de Jesús precede la acción intercesora de alguien (Mr. 2:1-12; Lc. 7:1-10; 11:5-8). • La oración de Jesús en vísperas de ser sacrificado se llama “de intercesión”, pues señala su actitud constante ante su Padre en relación con los suyos (Jn. 17; Lc. 22:32). • Esteba, al igual que Jesús, intercede por sus enemigos (Hch. 7:60; Lc. 23:34). • Pablo pide que intercedan por él (Ro. 15:30-32; Ef. 6:18-20). • Pablo recomienda pedir por (interceder) todos los hombres (1 Ti. 2:1-2).
D. ¿Cómo Interceder?
La intercesión es el arma más eficaz que posee todo cristiano. Por esto es importante tener presente los siguientes pasos:
1. Diferencias entre oración e intercesión
La oración: Es la elevación del alma hacia Dios para adorarle, alabarle, dale gracias, pedirle perdón, favores o presentarle nuestras necesidades. Es el ofrecimiento de las emociones y los deseos del alma hechos a Dios, en el nombre de Jesús. Es la comunicación de nuestro corazón con Dios—es el alimento del alma.
La intercesión: Es todo lo anterior, pero en batalla y no pidiendo por nosotros, sino a favor de alguien más (persona, familia, iglesia o nación), sintiendo amor, dolor, compasión y misericordia.
2. La forma de interceder es personal
No hay una técnica en especial en la oración, lo que importa es la fe, la obediencia, la entrega y el desinterés personal de cualquier índole. La intercesión debe ser una actitud voluntaria motivada por el amor de Dios. La intercesión no debe hacerse por compromiso, imposición o compensación económica.
3. ¿De qué maneras podemos interceder?
Con nuestro entendimiento: Orando con nuestras propias palabras (basados en la Palabra de Dios) y en nuestro idioma. Usando nuestra mente, pensando, entendiendo y sabiendo la razón por la que intercedemos.
Orando en el Espíritu: Orando en lenguas con la ayuda del Espíritu Santo, no sabiendo nosotros por lo que intercedemos, pero Él sí. (1 Co. 14:2).
En muchas ocasiones sentimos la urgencia, la necesidad de orar, de interceder, sin saber lo que sucede o sin conocer la necesidad. No podemos orar con entendimiento porque no sabríamos qué pedir, pero el Espíritu Santo sí lo sabe y entonces, lo único que debemos hacer es dejar fluir esa necesidad de intercesión al orar en el Espíritu, en lenguas extrañas para que el Espíritu Santo interceda por nosotros (Ro. 8:26).
4. Se puede interceder en voz alta, en voz baja, como en un murmullo o con el pensamiento
De cualquier forma que se haga, la oración debe dirigirse hacia Dios; sin embargo, cuando se intercede en batalla contra Satanás y sus espíritus malignos, debe hacerse en voz alta y con la autoridad que tenemos en el Nombre de Jesús (Mr. 16:17). Satanás no puede entrar en nuestros pensamientos, pero él y todas sus huestes ¡sí pueden oírnos!
5. La intercesión es una oración en batalla
Para salir a batalla hay que vestirse adecuadamente. Antes de empezar, cúbrase con la Sangre de Cristo y tome todos los instrumentos de la armadura de Dios. (Ef. 6:10-18).
E. Tipos de intercesión
1. Por las naciones
La palabra “naciones” significa “ethnos” o grupos étnicos; esto implica que nación es la gente de un país.
En el Antiguo Testamento encontramos muchos ejemplos de cómo el destino de una nación puede cambiar por medio de la intercesión. En el Salmo 2:8, el Señor dice “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra”. Cuando intercedemos por las naciones, estamos rogando a Dios por la conversión de toda la gente del mundo. (Juan. 10:16).
En toda sociedad existen siete áreas básicas que moldean el pensamiento de las personas y que se reflejan en la vida de una nación. Además, ejercen una gran influencia en el comportamiento de los líderes de las naciones y de las personas que están en eminencia. Al interceder por las naciones, hay que orar por estas áreas. Éstas son:
1. El hogar y la familia 2. La Iglesia 3. Los educadores 4. Los medios de comunicación 5. El gobierno 6. Los espectáculos públicos 7. El comercio
En 2 Crónicas 7:14 y Jeremías 29:7 hay promesas para las naciones.
2. Por las personas que gobiernan
Satanás ataca a todos los hombres, pero más a los que están en el poder, en eminencia, en autoridad. El poder da al hombre que lo ejerce: potestad, riquezas, posición e impunidad; situación que lo hace más vulnerable para caer en las garras del mal.
La Biblia nos exhorta en 1 Timoteo 2:1-2 a interceder “por reyes y por todos los que están en eminencia”. Esto significa: nuestro gobierno, desde el nivel nacional hasta el nivel local, por el Presidente y sus Ministros, por los diputados del Congreso, por los gobernadores departamentales, alcaldes, jueces, autoridades militares y policiales, etc. Es un llamado a la intercesión por todos, sin importar su posición o condición espiritual.
3. Por la Iglesia
Al igual que los gobiernos, la Iglesia y sus líderes espirituales están expuestos al ataque constante, inclemente y artero de Satanás.
Al interceder por la Iglesia, debemos tener presente los siguientes aspectos:
• La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, en el cual todos los miembros son importantes (1 Co. 12:12-27). Intercedamos por la unidad. • Jesús no fundó ninguna denominación. Él estableció una doctrina para que fuese una forma de vida diaria, a través de una relación personal con Él. • Intercedamos porque todos los cristianos seamos un solo cuerpo, sin distingos denominacionales. • Intercedamos porque en las iglesias se predique la Palabra de Dios, sin quitarle ni añadirle nada (2 Ti. 4:1-3; Tito. 2:1).
4. Por los líderes espirituales
Al igual que el gobierno y demás personas en eminencia, los líderes espirituales, apóstoles, profetas, evangelistas, maestros, pastores, misioneros, etc. están expuestos a los ataques del enemigo, quien tratará por todos los medios de hacerlos caer, de forma que no puedan cumplir con su ministerio. Intercedamos para que Dios les de la fortaleza, sabiduría y el entendimiento que necesitan para resistir y vencer al enemigo.
5. Por la familia, vecinos, amigos, etc.
Satanás buscará destruir a la familia (divorcios, pleitos, contiendas, violencia, mala comunicación, rebelión, etc.).
6. Contra los poderes de las tinieblas
Todo lo bueno en el mundo procede de Dios, pues Dios todo lo hizo bueno. Pero todo lo malo procede de Satanás y los demonios. La enfermedad, pobreza, violencia, hambre, vicios, guerras, pleitos, etc. es consecuencia de lo que Satanás y sus huestes de espíritus malignos hacen en el hombre.
El ataque por parte del enemigo es a diario y constante, por lo que nuestra batalla en su contra también debe ser diaria y constante, intercediendo en todo lugar, en la iglesia, en la casa, en el trabajo, en donde quiera que estemos.
El Señor nos ha dado la autoridad, potestad y poder sobre toda fuerza del enemigo (Lc. 9:1; 10:19).
La armadura de Dios
Cuando un solado sale a la batalla, se viste con un equipo especial. Igualmente nosotros, cuando vamos a esta batalla de intercesión tenemos que vestirnos de toda la armadura espiritual que nos ha sido dada por Dios (descrita en Efesios 6:10-17).
Además de esta armadura, tenemos otra igualmente poderosa: la Sangre de Cristo. Antes de interceder, cubrámonos con la Sangre de Cristo y vistámonos con toda la armadura de Dios.
• Por personas que sean justas, sabias, con temor de Dios (2 S. 23:3; Pr. 1:6; Sal. 2:10-11) • Por personas no sujetas a la avaricia e inmoralidad (Pr. 4:27; 1 Ti. 6:9) • Por personas misericordiosas y veraces (Pr. 3:3-6; 20:28) • Por personas que sean enemigas del soborno, la corrupción y la lisonja (Éx. 23:8; Dt. 16:19; Pr. 29:4) • Por jueces justos (Dt. 16:18; Col. 3:12-17)
La Necesidad de orar… ¡a solas! -por Jorge Trujillo
Mateo 14
23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
La oración es el medio por el cual nos acercamos a la presencia de Dios y podemos tener communión con El. La Biblia nos ordena en muchas ocasiones a orar. Se nos dice que la oración debe ser parte de la vida del Cristiano. Dios desea que sus hijos le busquen en oración. Una forma de orar muy eficaz es la oracion en grupo. En varias ocasiones se presentan ejemplos de personas que oraron unidos como grupo. Un ejemplo perfecto es el dia de Pentecostés, cuando estaban todos unánimes en oración. “Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. (Hechos 1:14)
Después de esto, los discipulos acostumbraban a orar unidos. En el Segundo capitulo de Hechos leemos “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:41-42). Sin duda la oración en grupo es de mucho beneficio a los creyentes y Dios hace grandes obras en su pueblo cuando este ora en grupo.
Otra forma de oración la cual es muy eficaz, es la oración en pareja. En ocasiones, tambien existe la necesidad de orar acompañado de otro compañero que esté de acuerdo con uno para pedir a Dios. Jesús dijo “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19). Al igual que la oración congregacional o en grupo, la oración en compañerismo Crisitano con dos o tres hermanos, es de grande importancia en la vida de los creyentes. La oración con un compañero o compañera en la fe da un sentido de fuerza, hermandad y communión cristiano que no puede ser grande edfificación a la vida espiriual.
Aunque muchas veces participamos de las oraciones en grupo, y quizás otras veces en compañia o acuerdo con otra persona, tendemos a descuidar el llamado a estar a solas con Dios en oración. Pero es muy necesario orar a solas. Jesús y los Creyentes del Pasado oraban solos
Jesucristo acostumbraba a irse lejos de la multitud para estar a solas. Después de ser bautizado, Jesús se fue solo al desierto. Allí pasó tiempo en comunión con Dios. Cuando los judios lo quisieron hacer rey, en contra del plan divino, Jesús se fue de ellos a un monte donde estuvo a solas con Dios.
Hombres como Job, Elias, David, Daniel oraban solos. Pasaban tiempo con Dios a solas en la oración. Mujeres como Ana la madre de Samuel, se nos dice que se fué sola al templo a orar a Dios. Estos ejemplos no deben ser pasados por alto o ignorados. Son ejemplos de gran importancia los cuales debieramos tomar como patrón en nuestras vidas, pero lo más importante de la oración a solas con Dios, no es solo el ejemplo de estos hombres y mujeres de Dios sino el hecho de que Cristo nos ordenó ‘orar a solas’. Jesús dijo que debíamos orar solos La oración a solas es importante en la vida de los que buscan a Dios. Y Dios busca personas que estén dispuestas a buscarle no solo en público o acompañados sino tambien ‘a solas…’. En el sermón del monte Jesús dijo: 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,(1) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.… (Mateo 6:6).
Esas palabras de Jesús, más que una simple recomendación ó consejo son un importante mandamiento. A veces estamos muy dispuestos a orar en grupo de forma pública y congregacional, no tenemos problemas en orar junto con otro cristiano que nos pida tal cosa, pero la oración a solas se nos hace muy difícil. Porque sera? Creo que la oración a solas es la más importantes de todas la oraciones que un Crisitano pueda hacer. Los momentos a solas con Dios tienen un gran impacto en la vida del creyente. Existen ciertas cosas que hacen del orar a solas un acto de importancia especial. A continuación listaremos brevemente algunos de estos beneficios. I. Importancia de Orar a solas…
a. Es indicación de humildad: La oración a solas, es indicio de humildad. Cuando oramos a solas solamente Dios nos puede ver, nadie puede ni ver ni oir lo que pedimos. En contraste a los arrogantes y orgullosos que les gustaba orar en público “para ser vistos por los hombres”, Jesús nos dió a entender que los que oran en secreto “a solas con Dios”, son personas humildes de espíritu, de ellos es el reino de los cielos. Hace falta humildad para sin que nadie lo sepa, ir de rodillas a Dios y derramar nuestro corazón ante El. En público todos oran, hasta los pecadores, pero en secreto, solo los humildes oran.
b. Es indicación de compromiso: Cuando oramos a solas esto nos deja ver el nivel de compromiso que tenemos con Dios. Solamente los que están comprometidos con Dios oran a solas. Solamente los que buscan ser guiados por Dios sacan tiempo para buscar su guianza en oración. Los que están comprometidos con Dios, no solo oran ‘a solas’ en tiempo de necesidad y en momentos dificiles de la vida sino que tienen una comunión con Dios siempre. Aun cuando las cosas van bien, “en viento en popa y a toda vela..” Si se busca a Dios en oración solo cuando las cosas marchan mal, esto nos indica que no existe un compromiso verdadero con Dios.
c. Privacidad: La oración puede ser un acto público pero aun mas que público debe ser un acto privado. Cuando oramos a solas podemos abrir nuestro corazón a Dios y derramar nuestra alma delante de el sin temor a que alguien esté escuchando lo que decimos. Cuando un hijo de Dios le busca en el secreto de la soledad ni el mismo Diablo puede intervenir en su oración.
Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,(2) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Allí podemos abrir nuestro corazón no solo para hacer peticiones por ‘cosas’ sino para hablar claramente a Dios sobre nuestras debilidades y la necesidad que tenemos de su fortaleza y su ayuda.
Salmos 5
2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. 3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. 4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti.
En la soledad con Dios podemos alabar su nombre, exaltarle y hablarle con todo nuestro corazón dejandole saber lo que por el sentimos. Nuestra confianza y fé se hacen claras cuando estamos a solas con nuestro Dios.
d. Para enfrentar momentos dificiles
En Getsemaní, Jesús se apartó de los discipulos para orar a solas. La situación la cual tenía delante requería que el estuviera a solas con su Padre. Se enfrentaría al momento más dificil de su ministerio en la tierra. Sería entregado para ser azotado y finalmente crucificado. Pero a solas con Dios, Jesús consiguió la fortaleza necesaria para someterse a la voluntad del Padre. Que buen ejemplo para nosotros cuando somos tentados el recorrer ‘a solas’ hacia nuestro Padre para que nos socorra en la tentación y la prueba.
Hebreos 4
16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno Socorro
e. Para tomar decisiones importantes: Cuando tenemos que tomar decisions de importancia. Decisiones que van más allá del trato diario, es importante sacar tiempo para buscar la guianza de Dios en oración a solas. Cuando Jesús fue a escoger sus doce discipulos y marcar el comienzo de su ministerio público, edificando el reino de Dios y preparando a los hombres que habrían de tomar el control después que el se fuera, Cristo sacó tiempo para orar…. A solas!
Lucas 6 (Mt. 10.1-4; Mr. 3.13-19)
12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.
Decisiones matrimoniales, asuntos de negocios, inversiones, decisiones sobre el ministerio, decisiones como el cambiar de casa, de Iglesia o de trabajo y otras cosas de importancia deben de ser siempre tratadas a solas con Dios.
f. Es agradable a Dios: Cuando la persona toma tiempo para estar ‘a solas’ con Dios en oración ó mediatación, Dios le mira con agrado. Dios que ve en secreto…
Mateo 6 (Lc. 11.2-4)
…y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Esta frase “y tu Padre que ve en secreto”, nos dice mucho. De la misma manera que nosotros como padres nos gusta tener una relación y momentos a solas con nuestros hijos, así tambien Dios busca una relación individual con sus hijos. A El le interesa que usted y yo vayamos a buscar su rostro “a solas” con El. Debemos buscarle como verdaderos adoradores (Juan 4), que adoran en espíritu y en verdad. Dios desea tales adoradores que le busquen ‘en secreto’, que estén dispuestos a dejar por un momento todo el bullicio del mundo y las distracciones de la vida para pasar un rato en secreto con su Padre.
g. Produce la mayor recompensa
La recompense de los que buscan la Gloria de los hombres es corta y pasajera, pero el galardón de los que buscan a Dios en lo secreto es grande y poderoso. Las grandes batallas y los grandes logros públicos se ganan en no a la vista de todos sino en lo secreto de nuestra relación con Dios. David, El Salmista oraba en secreto y confiaba en que Dios le daría una recompensa pública…
Salmos 55
16 En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará. 17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz. 18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos. 19 Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antig:uedad; Por cuanto no cambian…
Elías, un hombre sujeto a pasiones como las nuestras, tenía una relación con Dios la cual le fue recompensada públicamente. En 1 Reyes 18 cuando estaba frente a los sacerdotes de Baal, Elías disfrutó de una grande Victoria pública. Dios respondió su corta oración instantáneamente. Fuego bajo del cielo y consumió el holocausto y el agua en presencia de todos. Elias conocia a su Dios porque pasaba tiempo a solas con El.
Santiago 5
…La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.(1) 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
No tengo nada en contra de hacer oraciones antes de comenzar a predicar y a veces yo mismo oro en público antes de predicar. Pero me llama la atención aquellas personas que antes de predicar se pasan diez o quince minutos ó mas orando y reprendiendo los demonios, limpiando los aires y echando fuera malicias repitiendo con fuerza una y otra vez que Dios pase un fuego ó carbon por sus labios y que queme la inmundicia. Creo que esa oración es importante, pero el hombre de Dios debe de hacer esa oración a solas con El. Cuando se para una persona frente a la congregación a predicar es a predicar. Se que hay situaciones donde el ambiente require tales oraciones y el Espiritu Santo nos dirije a eso, pero creo no siempre ha de ser así. Ciertamente Elias no hizo una larga oración ni limpió los aires y pasó un carbon por sus labios delante de los profetas de Baal. El simplemente oró una corta oración y Dios contestó. Ya Elias habia pasado tiempo a solas con Dios.
Daniel fue recompensado públicamente cuando fue acusado injustamente por los hombres de Babilonia…
Daniel 6
10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
Daniel era un hombre de oración diaria, tres veces al dia. Aún cuando estaba ocupado en su vida política en un reino extranjero. Aun sabiendo que era en contra de la ley de los hombres, Daniel permaneció firme en su decision de pasar momentos a solas con su Dios. Dios le recompensó!
Finalmente recordamos a la fiel Ana, la madre de Samuel quien fue recompensada en público por haber buscado a Dios a solas! Dios le concedió le hijo que tanto deseaba y todos, incluyendo a Elí quien la acusó de ebria pudo ver la recompensa de Ana.
Podemos estar seguros de que cuando buscamos a Dios en oración, El nos recompensará. Dios se interesa en ‘recompensar’ sus hijos. “…y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6)” En la carta a los Hebreos 11:6 se nos dice que Dios es ‘galardonador de los que le buscan”. No temamos saber que nuestro Padre ‘ve en lo secreto’. Dios vé nuestro corazón y dice Cristo que el no fallará en recompensarnos públicamente.
La Necesidad de Orar… a solas!
Volviendo al texto que hemos tomado para este mensaje, quiero hacer notar cuatro cosas importantes con respecto al tema que estamos tratando. Las acciones de Jesús nos dan una indicación clara de como proceder para buscar el rostro de Dios. “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23) . Veámos los pasos…
1. Despida la multitud
Cuando queremos estar a solas con Dios y nos hemos propuesto hacerlo, debemos de comenzar por ‘despedir la multitud’. Eso significa que debemos de buscar el tiempo donde podamos estar solos sin la molestia de nadie. A veces hasta los seres mas cercanos y queridos a nosotros pueden ser estorbo para nuestro momento a solas con Dios. Cristo no solo despidió a la multitud sino que antes de eso. Jesús despidió a sus apostoles, antes de despedir la multitud. Después de esto, estaba solo, sin la multidud y sin los apostoles.
2. Suba al monte
Después de estar solo, Jesús subió al monte. Esto es importante en nuestra vida. El monte representa la presencia de Dios. En la carta a los Hebreos se nos dice que los creyentes en Cristo tenemos acceso directo a la presencia de Dios, al monte de Sión en los cielos. “sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…”( Hebreos 12:2)
Ya la Sión no es terrenal sino celestial. Usted puede “subir al monte” donde quiera que se encuentre. En su tiempo libre de almuerzo, en su cuarto en la noche, en una esquina de su casa en la madrugada o en el patio de su casa. No importa donde usted se encuentre y donde escoja estar a solas con Dios, allí usted podrá “subir al monte de Sión”. El asunto no es donde usted se encuentra sino que ‘suba al monte’, una vez allí… “ore aparte”.
3. Enfrente la noche
Es interesante que en nuestra vida han de venir adversidades de distintos tipos. Dios no nos ha prometido un camino de rosas, al contrario, nos ha dicho “en el mundo tendréis aflicción”. Las aflicciones pueden ser oscuras como la noche. Sabemos que normalmente cuando más dificil es la situación, más solo nos encontramos. Jesús se encontró solo en medió de la noche, pero no estaba solo, estaba en el monte, y estaba con Dios.
4. Triunfe!
El contexto de la historia nos dice que aquella noche no era normal, era una noche tempestuosa. Pero Jesús había pasado tiempo ‘a solas’ con su Padre. Y cuando bajó del monte, encontró que el viento era contrario. Las olas se levantaban violentamente pero Jesús… caminó sobre las agues! Si usted pasa tiempo ‘a solas’ con Dios, si busca su rostro en la soledad de su presencia, si ha subido al monte de Sión en los cielos, usted tambien podrá, como Jesús, bajar del monte, enfrentar la oscuridad de la noche y caminar sobre las olas de adversidad que se levantan contra su vida!
Mateo 6
5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres;(1) de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta,(2) ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. 7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
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"Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino"
¿Te agradaría caminar siempre con Dios?
¿Te agradaría que Dios esté siempre a tu lado?
Tú eres un hijo de Dios y Dios prometió estar en todo momento con sus hijos.
Él es nuestro padre y como un buen padre nos ama y nos protege. Él no está lejos. Él está siempre a nuestro lado.
En JEREMÍAS 31:3 Dios te dice:
"Con amor eterno te he amado"
Amor eterno. El amor de Dios es eterno. Siempre nos amó. Desde antes que nacieras Él ya te amaba. Él sabía que serías su hijo y su hija. Él te formó en el vientre de tu madre y te protegió con sus manos mientras crecías.
SALMO 139:13
"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre"
SALMO 139: 16
"Mi embrión vieron tus ojos"
La Biblia dice que Dios te formó en el vientre de tu madre y que tú veías a Dios cuando estabas siendo formado.
Dios siempre te amó. Y te ama. Aunque hayas sufrido mucho en esta vida, Dios nunca te dejó. Tu madre y tu padre pueden haberte abandonado, pero Dios nunca te dejó.
SALMO 27:10
"Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá"
Dios nunca te abandona. Lo dice Su Palabra. Es por eso que Dios desea caminar contigo para guiarte y enseñarte Sus caminos. Él te dice "Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar" (Salmo 32:8)
Dios desea enseñarnos a caminar en Sus caminos. Estos caminos son perfectos y si caminamos de la mano de Dios estaremos protegidos y el diablo no nos podrá tocar.
SALMO 27:11
"Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud"
Pidamos a Dios que nos guíe por sus caminos y nos enseñe a no equivocarnos.
PARA CAMINAR CON DIOS DEBEMOS DESEARLO DE CORAZÓN
1. No pecar. Y si pecamos, arrepentirnos y confesar nuestro pecado inmediatamente. El pecado nos separa de Dios y al estar separados de Él, no podemos caminar con Él.
2. Congregarnos. Reunirnos en la iglesia para adorar Su Nombre. Hebreos 10:25 nos dice "No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre"
3. Orar. Hablar con Dios Estar en comunión con Él. Dios es nuestro padre y Él desea hablar con nosotros y que nosotros le hablemos. Todo el día debemos hablar con el Señor (Job 22:27)
4. Leer Su Palabra. Dios nos habla por Su Palabra y nos enseña a caminar en sus caminos que son caminos de vida y no de muerte.
5. Pedir ayuda al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios que vive en nosotros. Jesús lo dejó para que nos guíe y enseñe a caminar como Dios quiere. Jesús en San Juan 14:26 nos dice: "Más el Consolador, el Espíritu Santo, al que el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho"
Gloria a Dios. Podemos estar seguros de que CAMINAMOS CADA DÍA CON DIOS. Él nos ama y nosotros sus hijos solo deseamos hacer Su Voluntad.
ORACION
Señor te amamos y te bendecimos. Gracias por lo que has hecho, por lo que haces y por lo que harás en nuestras vidas. Gracias por tomarme de tu mano y caminar conmigo. Tú eres mi dueño y Señor y deseo hacer solo tu perfecta voluntad. Hoy nuevamente te entrego mi vida, te entrego mi casa, mi trabajo y mi familia. Todo lo mío es tuyo Señor amado. Haz tu Voluntad Perfecta en mi vida. Yo y mi familia caminaremos contigo y te serviremos a Ti. Todos los sordos del mundo servirán al Dios vivo. Servirán a Jesús. Te amamos Señor. Ayúdanos Espíritu Santo a caminar en los caminos del Padre y a no desviarnos del camino verdadero. Te amamos Jesús. Amén.
Tesis: Seguir a Jesús cambia nuestra vida y le da propósito.
Texto base: Mt. 4:19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
Introducción: Ir en pos de Jesús es la invitación más clara que nos hace Dios para seguirle de una manera clara, directa y práctica. Seguir a Jesús es un reto, es un objetivo, es el todo del hombre. Cuando entendemos que seguir a Jesús, le da sentido a nuestra vida, le da razones específicas y le da recompensas preciosas, es cuando nos decidimos a cambiar, a dejarlo todo por Él, y es entonces que podemos declarar igual que Pablo: Fil. 3:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.
I. La invitación de Jesús es a seguirle. Jesús siempre ha querido que el hombre le siga, que usted le siga, que yo le siga, pero por naturaleza nos cuesta trabajo seguirlo, ¿Cuál es la causa? ¿Qué nos impide seguir a Jesús de una manera total? Regularmente nos encontramos con obstáculos que nosotros mismos debemos quitar.
II. ¿Qué es seguir a Jesús? Mucha gente dice seguir a Jesús, pues es simpatizante de lo que Él enseña, le agrada lo que la Biblia dice, lo que los cristianos hacen, se siente cómoda, le produce paz, pero nada más, incluso hay un grupo que se llama así: "seguidores de Cristo". Pero seguirle es más que un mote, es más que un pensamiento, es más que una religión y es más que un estilo de culto eclesial, es una forma de vida.
1. Seguir en pos: ir cerca de o seguir los pasos de Cristo 1 Pe. 2.21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. El compromiso que cada uno adquirimos al llamarnos cristianos, es a seguir los pasos de Cristo, pero ¿qué significa esto? Simplemente que hemos de actuar como Él actúa y de hacer lo que Él hace. Algo que parece sencillo, pero que en la práctica resulta en ocasiones difícil, pues anteponemos nuestros intereses, nuestra manera de pensar, nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestro propio entendimiento, nuestro criterio y nuestro pecado.
2. Ser un seguidor significa ser un compañero o amigo, una persona que va por el mismo camino. Por ejemplo, en el caso de los matrimonios o las familias, debemos seguir juntos por el mismo camino. Así cuando decidimos seguir a Jesús, debemos estar dispuestos a caminar de acuerdo con Él, es decir, con lo que Él nos dice, manda, exhorta y enseña a través de Su Palabra.
3. Tener un propósito firme o un objetivo común, pero fuerte. Cristo tiene un propósito, un objetivo para nuestra vida, pero la gran pregunta es: ¿Tengo yo el mismo propósito que Él? Para que un matrimonio funcione correctamente, ambos debemos tener el mismo objetivo, para poder hacer las cosas en común acuerdo y obtener mejor resultado de nuestro esfuerzo.
Así mismo en la vida, si yo no comparto los objetivos de Cristo, entonces viviré una religión, un ritual, una teoría, pero no seré un seguidor de Cristo. Debemos entender que el que sigue, terminará en el mismo lugar o en el mismo punto del que es seguido o del que sirve como guía.
Cristo es un pescador de hombres, ¿lo es usted? Cristo es un servidor de los hombres, ¿lo es usted? Cristo es un predicador de las buenas nuevas de salvación, ¿lo es usted? Cristo es un reconciliador entre Dios y los hombres, ¿lo es usted? Cristo es un pacificador, ¿lo es usted? Cristo se interesa en los demás, ¿se interesa usted en los demás?
4. Ser un seguidor de Cristo significa amoldarse, es decir, tomar la forma de Cristo. Por ello, cuando Él habla de las señales que "nos seguirán a nosotros", realmente habla de las cosas que Él hace y que nosotros también haremos al parecernos a Él o al tomar la forma o la personalidad que Él tiene. Mr. 16.17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Hágase una pregunta: si yo sigo a Cristo, ¿qué señales me siguen a mí que den testimonio de que realmente lo sigo? Jn. 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
Si aun no hay señales que lo sigan a usted, es porque probablemente no se ha decidido a ser un pescador de hombres, es decir, aun no se ha atrevido a comunicar el evangelio a otras personas.
5. Seguir a Cristo, significa practicar la buena doctrina, por ejemplo: Rm. 14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. 1 Cor. 14:1 Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. 1 Tes. 5:15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos. 1 Tim. 6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 2 Ti 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Heb. 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Ef. 4:15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Principios, todos ellos, aplicables para una vida conyugal y familiar dichosa.
6. Seguir a Cristo, significa unir o permanecer juntos, unir firmemente; Rm. 12:9 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Unirse a Él. En el matrimonio, es permanecer unidos.
III. Lo que debemos dejar: Veamos lo que debemos dejar, lo que la mayoría de nosotros nos encontramos en nuestras propias vidas, en nuestro propio corazón, en nuestra propia naturaleza, pero que la mayoría de las veces no vemos, o pasamos por alto, por lo que llevamos una vida mediocre o nuestra entrega a Él no es total.
1. Mt. 4:20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Dejar las ataduras, lo que nos mantiene ocupados en otras cosas. Dejar los pretextos, no las responsabilidades, ya que a veces usamos las responsabilidades como pretextos.
2. Mt. 4:21-22 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron. La familia puede ser un obstáculo en nuestro caminar con Cristo. Mucha gente no se atreve a seguir a Jesús por temor a la familia, por el que dirán o por no sentirse rechazados, o porque la familia impone un código de tradiciones. No se trata de romper relaciones, pero sí de tener prioridades. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.
3. Mt. 8:19-20 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. Dejar nuestras propias condiciones: comodidades, requisitos, estilos de vida, recompensas, etc. Mucha gente dice estar dispuesta a seguir a Cristo, siempre y cuando Cristo cumpla con sus exigencias. Trata de negociar con Dios.
4. Mt. 8:21-23 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Dejar lo que conduce a la muerte. El pecado. A veces queremos negociar con Cristo y la muerte al mismo tiempo.
5. Lc. 9:61-62 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Dejar el pasado, dejar lo que antes era primero que Dios.
6. Mt. 9:9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Levantarse, es decir, dejar la pereza. ¿Se ha dado cuenta que para discipular la pereza nos escondemos detrás de muchas cosas? Por ejemplo, para ocultar la pereza espiritual, decimos que tenemos muchas actividades o disimulamos estar distraídos, que no escuchamos cunado el Señor nos habla, etc.
7. Mt. 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Negarse a uno mismo, a nuestra carnalidad, a nuestra concupiscencia, a nuestros deleites, a nuestro egoísmo, a nuestra necedad, etc.
8. Mt. 19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Renunciar a los que nos posee, lo que es dueño de nuestro corazón, a lo que le hemos dado más valor de lo que realmente tiene, a lo que nos domina materialmente.
9. Jn. 21:22-21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Dejar a un lado los prejuicios hacia los demás. Dejar de meternos en lo que no nos importa. Y dejar de condicionar nuestro seguir a Jesús, sobre el hecho de que si los demás lo siguen o no.
IV. Lo que demos hacer: Cuando seguimos a Jesús, también hay cosas que debemos aprender, actitudes que debemos tomar y virtudes que debemos adquirir.
1. Jn. 12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Aprender a servir. Seguir a Jesús es una actitud, una forma de vida, no una religión, no una teoría, no un ritual, sino una forma de tratar a los demás, mediante el servicio. Aprender que los demás no están para servirme a mí, sino que yo estoy para servir a los demás. 2. Ez. 47:1-10 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar. Y me sacó por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho. Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos. Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río. Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río. Y junto a él estarán los pescadores, y desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande. Dejarme llevar con docilidad a donde quiera llevarme el Señor, en los niveles que quiera llevarme el Señor, sin oponer resistencia, solamente dejando que Él me lleve a Su paso, en Su tiempo, con Su estilo, pues ello me dará bendición, sanidad y vida.
Conclusión: Tome hoy la decisión. Deje a un lado lo que le impide seguir a Cristo. Sea un pescador de hombres y deje que las señales lo sigan a usted.
¿Qué es lo que debe dejar hoy? ¿Qué es lo que debe empezar a hacer hoy?