abrazando y recibiendo con amor a aquellos que andan perdidos por el mundo,
y que necesitan de un lugar tranquilo para descansar el fardo que cargan. Sé también puerto de salida,
para quien necesita partir, inspirándole a llevar una vida mejor,
con renovadas esperanzas.
Sé Puente... Puente que conecta la vida terrenal a la eternidad del cielo. Para ser puente, comprende,
perdona y deja que las personas pasen a través de ti hacia el amor infinito
Sé Camino... Camino largo, exquisito de pasear. Sé camino que guía, y orienta hacia la verdad a los peregrinos de la vida
y estos agradecidos plantarán flores a tus pies.
Sé Estrella... Sé estrella que ilumine gratuitamente a los que se te acercan. Sé estrella guía, estrella de los que navegan por la vida y están perdidos. Sé estrella que desde lo alto muestre a los demás la ruta de la felicidad.
Sé Lluvia... Lluvia que moja los corazones secos, vacíos de amor,
de esperanza, de paz. La lluvia es siempre esperada,
porque de ella depende la continuidad de toda la humanidad.
Sé Árbol... Árbol que da frutos para quienes tienen hambre,
que da sombra y refresca el arduo calor de los caminantes que siguen por la vida. Porque ser árbol es tener raíces sólidas y profundas,
brazos que se alargan, que se extienden...
producir flores, adornar el alma de alguien, ser fuerte y enfrentar temporales.
Sé el mejor de los amigos, el mejor familiar, el mejor vecino.
Saturday, February 2, 2008, 10:29 PM EST
[General]
Lo que uno posee
Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario e irónicamente manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.
En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado.
Gentilmente, el agasajado agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza.
Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, donde dice:
"Cada uno da lo que posee."
Así que, no se entristezca con la actitud de algunas personas; no pierda su serenidad.
La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.
Domine sus reacciones emotivas.
Sea dueño de si mismo.
No arroje leña en el fuego de su aborrecimiento.
No pierda su calma.
Piense antes de hablar y no ceda a su impulsividad.
"Guardar resentimientos es como tomar veneno".
Saturday, February 2, 2008, 10:14 PM EST
[General]
LA CRUZ A CUESTAS
Cuenta la historia de un hombre que caminaba por el rumbo de la vida cargando su cruz sobre sus hombros. De repente se le apareció un señor muy imponente, vestido con un extraño traje rojo que le dijo:
"Pero hombre ¿Qué estás haciendo con semejante cruz encima? No tiene sentido. ¿Por qué no le cortas un poco los extremos así la carga se te hace más liviana?"
El hombre, luego de pensarlo por un breve momento, creyó que ésa era una buena idea para evitar tanto esfuerzo. Fue así que limó los extremos de la cruz y siguió caminando.
A los pocos metros, el señor de rojo se hizo presente otra vez.
"Pero ¿Qué te dije amigo? No la has achicado casi nada. Córtale las puntas un poco más. Estás arrastrando una cruz demasiado pesada pudiendo sacrificarte menos para llevarla. No seas tonto!".
Y el hombre esta vez cortó los extremos de la cruz. Sintiéndose ahora un poco más aliviado, continuó su camino. Ya el tamaño de la cruz había disminuido notablemente y el hombre podía cargarla con más comodidad.
Al poco tiempo de avanzar, el señor de rojo volvió a cruzarse ante él y le insistió:
"Vamos... Córtale los extremos más todavía. Mientras más chica sea la cruz menos va a costarte llevarla."
Entonces el hombre se detuvo y volvió a cortarle los extremos hasta que pudo cargarla con una sola mano.
Siguió caminando y a medida que avanzaba, pudo divisar una gran luz blanca al final del camino. Cuando llegó a este punto estaba Dios aguardándolo.
"Bienvenido Hijo Mío al umbral de la Gran Puerta Al Paraíso".
"Pero Dios... ¿Dónde está la puerta que no la veo?
Y el Señor, con su dedo índice apuntando hacia arriba, señaló una puerta en lo alto y le dijo:
"Es aquella que está allá en las alturas. ¿La ves ahora? Bueno, para entrar sólo debes abrirla"
Evidentemente abrir la puerta no era el inconveniente, pero sí lo era alcanzarla.
"Pero Señor ¿Cómo hago para subir tan alto?
"Para eso tienes la cruz. Debes apoyarla sobre esta pared y escalarla hasta la puerta. Esta cruz que has estado cargando durante toda tu vida tiene la medida exacta para que llegues a la Puerta del Cielo. De otra forma es imposible".
"Pero Señor... Es que mi cruz ya no tiene ese tamaño. Yo le hice caso a un Señor de traje rojo que durante todo mi camino estuvo acechándome, tratando de convencerme para que yo mismo me facilite las cosas. Y me convenció. Yo hice mi carga más liviana por consejos de él."
"Ay Hijo Mío... Te has dejado tentar y mira ahora lo que te ha pasado. ¿Te das cuenta que al final de todo las malas influencias terminan perjudicándote?"
Moraleja: Todos debemos asumir que la cruz que nos ha tocado en la vida es la que debemos soportar hasta el final para poder traspasar las puertas del Cielo.
Saturday, February 2, 2008, 10:06 PM EST
[General]
LA BALANZA
Una mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba tristeza, entró a una tienda, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito; con voz suave explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida.
El dueño no aceptó y le solicitó que abandonar a la tienda.
Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer rogó:
"Por favor señor, se lo pagaré tan pronto como pueda
El dueño le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.
De pie, cerca del mostrador, se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer.
El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que el se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia;
entonces el dueño, amoscado, preguntó a la mujer:
" ¿Tiene usted una lista de compras?".
La mujer dijo: >"Si señor";
Esta bien," dijo el dueño. "Ponga su lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles".
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso, triste aún, en uno de los platos de la balanza.
Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro, cuando el plato de la balanza donde estaba el papel, se hundió hasta el fondo y se quedo así.
El dueño, sin dejar de mirar la balanza dijo:
"No lo puedo creer"...
El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro plato de la balanza.
La balanza no se movía, por lo que continuó poniendo más y más comestibles, hasta que se llenó.
El dueño se quedó pasmado de asombro.
Finalmente, tomó el pedazo de papel y lo miró todavía más asombrado....
No era una lista de compra!
Era una oración que decía:
"QUERIDO SEÑOR, TÚ CONOCES MIS NECESIDADES Y YO VOY A DEJAR ESTO EN TUS MANOS"
El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y quedó allí en silencio.
La mujer agradeció y abandonó la tienda; el cliente entregó un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo:
"Valió cada centavo de este billete; ahora sabemos cuanto pesa una oración".