domingo, noviembre 4, 2007, 01:06 EST
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"Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar."
Por Pedro Pablo Pérez Santiesteban
En Matanzas, una de las provincias del occidente de Cuba, conocida como la Atenas de Cuba, nace en el año 1924 una mujer que revoluciona la poesÃa:
"Carilda Oliver Labrada"
Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.
Es una de las más sobresalientes poetisas de Hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de PoesÃa en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de Vasconcelos en el año 2002.
Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998.
Su obra ha sido comentada por grandes poetas y escritores de todas latitudes, coincidiendo plenamente en el talento y maestrÃa de esta cubana. Entre ellos podemos citar los siguientes comentarios:
"Fiel a sà misma, a su ciudad y a su elegido camino poético, Carilda Oliver Labra es, literariamente hablando, el mejor ejemplo cubano de simbiosis entre recursos expresivos vanguardistas, del neorromanticismo y de la poesÃa coloquial. "
(Virgilio López Lemus)
"Sobre un don nominativo, en trance de vaticinio, tiene, en superlativo modo, con eficacia rotunda, la potestad de la imagen sin metáfora; es decir, la carne viva de lo sustancial. Sorprende la profunda sutileza de su atisbo. Se adentra en la verdad de lo poético con un garbo de valentÃa natural, de claridad infinita. Es asÃ, al mismo tiempo que original y sola en su isla, una poesÃa generacional, de hoy, sin dejar de ser para mañana. "
(Rafael Marquina)
Profunda como los metales, dura como el altiplano, su poesÃa, de ser divulgada con justicia, pronto ejercerá ardiente magisterio en América.
(Gabriela Mistral)
En mi opinión, la poesÃa de Carilda, se traduce a la voz del sentimiento y romanticismo por excelencia, calando de una manera profunda en lo Ãntimo del lector. Más allá de su conocida sensualidad literaria, se destaca también un realismo indiscutible.
La Oliver es sin lugar a dudas uno de los puntales más fuerte en la literatura cubana, dejando un legado importante en la poesÃa hispanoamericana.
Dejo al gusto del lector una de sus obras que autorretrata a la poetisa.
Traigo el cabello rubio; de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta inútil y un abanico roto.
Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza.
Cualquier música sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta...
Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.
En esta casa hay flores, y pájaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces... ¡qué ganas de llorar!
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