Amo cada instante que paso contigo; amo cada sonrisa que me dejas sentir; amo cada mirada que me pierde; amo cada centímetro de tu piel juvenil.
Amo tus labios que me hacen temblar; amo tus ojos que el cielo me dan; amo tus momentos de risa y enojo; amo tus caricias que no he de gozar.
Amo tu nobleza sin par; amo tu humildad que me hace pensar; amo tu pasión al momento de actuar; amo tu belleza que me llega a extasiar.
Amo la dulzura que despide tu ser; amo la sensación de llegarte a querer; amo la tristeza de no poderte amar; amo la armonía que me haces desear.
Amo el deseo de tenerte entre mis brazos; amo el porvenir que pudiera tener junto a ti; amo el sueño donde te poseo sin fin; amo el delirio que es vivir por y para ti.
Amo este sueño, inútil quimera; amo el cielo y el infierno que se desatan en mí; amo el haberte conocido; amo el sentimiento de amarte así.
Amar es el sentimiento más puro de la vida, es la razón de ser del corazón, una fusión de todos los sentidos, un arte de las almas, es el porqué de la vida.
Pero, al igual que tan hermoso, mágico, glorioso, casi un sueño... amar es complicado, no se llega al amor por todos los caminos, no todos los caminos conducen a Roma.
Amar es el sacrificio del alma, es entregarle "al otro" nuestra alma para que comprenda que lo quieres, sin embargo, este sacrificio es mutuo, y aunque pierdas parte del alma tuya, estás recibiendo la del ser amado y así, en mutuo sacrificio, vives más y más feliz.
Pero ese sólo es un amor, una clase de amor, porque el amor es tan grande y tan variado... cada corazón es dueño o esclavo de su propio amor, y de ser dueño ha de buscar un esclavo con el que compenetrarse; y de ser esclavo, buscará un dueño al que servir.
Pero hay amores no correspondidos, que nos acercan a la muerte como un disparo, amores en los que entregamos el alma, sin recibir nada a cambio, vamos desgastándonos poco a poco, vamos consumiéndonos en una pena sin cura, en un pozo sin fondo y perecemos, ya sin alma, en el vacío oscuro del olvido.
Pero, como en los cuentos de hadas, el destino se vuelve cómplice de la suerte y surge un alma que nos salva, que se nos entrega y aprendemos a querer y que nos quieran.
Por amor se sufre, por amor se muere, por amor se resucita, por amor se entrega, por amor se recibe... por amor se vive ¡Por amor se ama!