Soy para ti la estrella, que en el azul del cielo pinto con disimulo mi amor y la dejo en las alturas en presencia del Señor.
Me amas, te amo, este amor vive desde las olas del mar hasta el ocaso rojo, desde tu misterio hasta mi osadía, sin razones, sin por qué, cabalgando silencioso sobre nubes de algodón.
Esa luz que en tí destella es el brillo deslumbrante del amor que siempre estuvo ahí y que ahora palpita dentro de tí.
Lo bendigo si es razón de profunda adoración, que genera una ilusión o alimenta una pasión.
Mi coraza se hizo añicos al conjuro de ese Amor, y quedó como liana que se aferra a tu existir, envuelta en la alborada que destila tu fulgor.