Sola, en este vacio incalculable del amor,
Siento el llevar de las olas ardientes estremecer mis sentidos.
Y vivo por que siento en mi interior,
La sagrada presencia del altisimo.
Pero me sofocan las heridas penitentes de mi alma.
Y en silencio los pecados duelen,
Y el dulce atardecer del martirio,
En la Arboleda oscura del sufrimiento,
Entiendo ya mi destino,
en este pulpito encarnecido.
Cuanta prision Dios Mio!
El alma desecha el fragil suspiro,
Y acaricia la espina que inevitablemente crece en el rosal.
Y el amor santisimo por mi senior esfuerzo.
Y siento que me destierro en este vanal encierro
Por que en la naturaleza sutil de las cosas,
El amor me a ungido la frente,
Con oleos perfumados,
Y a encendido mi corazon tan cual antorcha.
MTC

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