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    ¿COMO SOBREVIVIR A LOS MIEDOS DE UNA MISMA?

    sábado, noviembre 22, 2008, 07:09 EST [General]

     

    Hace pocos días el mosquito aterrador de la noche que no nos permite dormir, nos pica pero no se deja cazar, apareció de nuevo en forma de comentarios que hizo mi marido referidos a mi actual y voluminoso cuerpo.

     Estoy embarazada, sí, debería tomármelos como comentarios sin importancia, pero es muy difícil cuando ha conseguido con sus palabras, repetir exactamente lo mismo que te dices tu misma cada mañana, cada tarde o cada noche al ver tu imagen reflejada en cualquier lugar, apartando rápidamente la mirada y convenciéndote de que con fuerza de voluntad tendrás de nuevo un cuerpo aceptable cuando acabe todo.

     Con 36 años ya observas como tu cuerpo, que ha distado siempre tanto de las nenas de moda, y ni te gustaba entonces, ha ido perdiendo la juventud, las formas se han ido atenuando, aparecieron cicatrices por embarazos anteriores, algunas arrugas, tu piel no es tan bonita, los kilos se van acumulando para acabar de recordarte que los años no pasan en vano y llegas a la conclusión de que no eres en absoluto deseable comparada con las chicas que perfectas que lucen sus cuerpos en todos los medios.

     Por lo tanto, si te recomiendan alguna vez que tengas cuidado con lo que deseas, no dudes en la certeza de estas palabras.

     He deseado volver atrás en el tiempo, claro que en realidad me refería a ser más joven, no a sentirme como en algunos momentos del pasado.

     La fortaleza que había ido construyendo alrededor de mi autoestima para sentirme protegida y más fuerte, he comprobado  en pocos días como se ha ido desmoronando.

     En esta sociedad en la que me ha tocado vivir, en que los cánones de belleza tienen cada vez el listón más alto para las mujeres, me toca lidiarlos con un cuerpo que detesto y que pensé que había aprendido a aceptar en los últimos años gracias a mi marido.

     No tengo ningún recuerdo de mi aceptación física en el pasado. No está bien quejarse, estaba delgada y sé que gustaba a más de uno, pero eso no me bastaba, era muy tímida y si a esto le añadimos que nunca me sentí guapa por las compararme con los cuerpazos de las chicas estupendísimas de las revistas, el hecho de estar con mi pareja se convertía en todo un trauma.

    Plantearme relaciones a toda luz era impensable para mí, una ducha o un salir desnuda ante él era lo peor que me podía pedir. Y así fue durante mucho tiempo, la lucha de aceptarme sin aceptarme.

     Mi marido consiguió con bonitas palabras, que dejó de decir hace tiempo ya, que ese miedo tan atroz se fuera arrinconando en algún lugar de la memoria que no quería volver a sentir.

     Poco a poco me fui sintiendo liberada, tuvo la paciencia de esperar y eso fue de gran ayuda para mí. Un día sin presión alguna me duché con él, otro día hice el amor con luz, otro día no me importó que me viera desnuda y de esta manera poco a poco, fui sintiéndome segura y dejando de temer que me comparara con otras.

    Y en realidad esa fue la clave. Él siempre pareció distinto en cuanto al comportamiento con revistas, pelis pícaras y otras cosas del estilo. Aseguraba que no le daba importancia a la moda de la chica diez del momento, sin negar por supuesto que encontrara a algunas mujeres muy bellas, pero me convencía de que para él yo era la única y que no le gustaba nada ni curiosear ese tipo de género o desear a otras como les pasaba a sus conocidos. Yo me lo creí, porque necesitaba creerlo.

     Hace unos días me recordó, como escribí al principio, lo gorda que estaba para hacer el amor, a causa del embarazo. Poco después se burló del tamaño de mi culo.

    Esto no debería tener mayor relevancia, incluso es posible que yo creyese que lo decía sin maldad y sin darse cuenta de lo que eso estaba desatando en mí. Pero lo peor es que estos comentarios se empiezan a adueñar de tu mente y los miedos del pasado empiezan a aflorar de nuevo destruyendo lentamente esos cimientos que pretendían alejarte y sostenerte lejos de todo el daño que causa sentirte inferior a las demás.

    A esto añado que encontrarse que tu marido está enviando correos o presentaciones de chicas desnudas y jóvenes a sus amigos, con comentarios machistas típicos de querer ser él el protagonista de esos envíos, la autoestima que estaba ya débil, acaba hundiéndose en el océanos de la oscuridad.

     ¿Por qué ha de pasarme otra vez? El miedo me está ganando la partida. Vuelvo a sentirme como la adolescente aterrorizada porque está siendo juzgada constantemente o lo peor, pienso en que mi marido ya no es a mí a quién hace el amor, se deja llevar por su imaginación, como he leído que dice al desear estar en esas presentaciones, y debe dejarse llevar sin recordar que soy yo, debo ser en la oscuridad mientras me hace el amor alguna de esas chicas desnudas que con tanto frenesí envía a sus amigos pero que luego intenta borrar para que yo no sepa que lo ve y lo envía, y eso, francamente, es lo que más daño me hace, porque al ocultarlo y mandar esas opiniones, se desata con más fuerza en mí el temor de que mis dudas son ciertas.

     No quiero hacer el amor con él con luz, ya no quiero que me vea desnuda, ni quiero que se duche conmigo más. He perdido totalmente la fuerza para luchar contra la idea de que si me ve no me comparará con otras y en ese juego siempre saldré perdiendo.

     Me siento derrotada, acabada, aterrorizada, sé que mis miedos están acabando con todo lo que tenía, pero no sé ni puedo enfrentarme a ellos sin echarme a llorar.

     Sé que posiblemente sus envíos no tenían tanta importancia como le doy, sé que los hombres son así, que se dejan llevar por las imágenes de chicas guapas y no pueden hacer de menos que chulear a otros con lo que cae en sus manos, pero en estos momentos, tal vez por el embarazo que puede influir también, es lo último que habría deseado encontrar que hace mi marido.

     No he podido reprimirme y le he dicho todo lo que pienso, que estoy harta de que no me admita la verdad, de que me niegue lo que veo, y su respuesta ha sido tan poco sensible como para decirme que entonces quiere el divorcio. Siempre que discutimos si no tiene argumentos me pide el divorcio, luego cuando se nos pasa el enfado dice que no quiere que en realidad lo dejemos nunca y que quiere vivir toda su vida conmigo, pero ¿es tan difícil ver que necesito su apoyo y no su rechazo si tiene en cuenta lo que me costó ganar algo de confianza en mí misma como mujer?

     Me ahogo, es como si necesitara aire. La idea de hacerme cirugía por todo el cuerpo nuevamente me invade y me obsesiona para poder gustarle de verdad, para no sentirme tan distinta a ellas, porque ahora lo único que pienso, es que físicamente no le gusto en absoluto.

    He llorado porque no puedo controlarme, la pena me ha invadido el corazón y sé que él sabe que estoy muy mal, pero no se acerca a mí, no me habla, no me mira. Me siento muy sola y pierdo las ganas de seguir adelante.

     Llevo un bebé niña en mi interior, sé que ella también se verá en más de una ocasión comparada o escuchará comentarios machistas del entorno o su pareja y lo pasará mal por vivir en esta sociedad que tanta importancia le da al físico. Me pregunto en ocasiones, qué haría su padre (mi marido) si sabe que la pareja de su hija está comportándose como él, ¿lo disculpará?¿le disgustará que su hija se sienta dolida por este tipo de comportamiento? Le resulta muy fácil criticar a los amigos que se van de fulanas o farolean de ligues, que tienen aventuras o les gusta el porno, pero ¿dónde queda la auto crítica?¿cómo se ve él?¿por qué quiere hacerme creer que es distinto a los demás?

     ¿Cómo hemos de hacer para sobrevivir a nuestros miedos si permitimos que sea la sociedad quién dirija nuestra vida?

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