Cuando la vida venga a ti, corre y abrázala. Cuanto más entusiasta y plenamente la aceptes, mejor será.
Abrázate a la belleza, la alegría, la maravilla y la abundancia de la vida. Al mismo tiempo acepta los desafíos, los contratiempos, las desilusiones y las dificultades.
Porque abrazándote de veras a la vida te pondrás a ti mismo en una posición desde la cual marcar una verdadera diferencia. Aceptando los altibajos podrás avanzar a partir de una perspectiva efectiva y realista.
Claro que la vida presenta a veces tragedias muy reales y concretas, pero a menudo lo que parecen ser desilusiones, lo son únicamente porque tú imaginas que lo son. Cuando dejes de luchar contra ellas y empieces a aceptarlas, descubrirás que muchas de ellas no constituyen, para nada, desilusiones.
Sea lo que fuere que la vida ponga en tu camino en un momento dado, será aquello con lo que debas trabajar. Así que acéptalo, abrázalo y luego prepárate para aprovecharlo al máximo.
Abrázate a la vida y a todos los muchos y variados caminos que ofrece. Acepta la vida, y esos caminos te llevarán allí donde realmente deseas ir.
Este es el día en el que las cosas empezarán a salir bien. Este es el momento en el cual la vida podría comenzar a transformarse en la mejor que podrías llegar a imaginar.
Ha llegado el momento de hacer progresos ciertos, sustanciales, perdurables. Porque estás, sin lugar a dudas, dispuesto a todo.
El pasado ya no puede retenerte. Este es un día nuevo, y cada decepción ha quedado definitivamente atrás.
Hay, por delante, demasiadas oportunidades como para poder contabilizarlas. Mira bien de cerca, con el corazón, y las mejores de ellas vendrán brillando a ti.
No hay ninguna razón para seguir paralizado. Este es tu momento para que brilles, este es tu día para que lo vivas a pleno, con alegría y amor.
En este momento todo en tu vida te contiene, te apoya, te anima y tironea de ti hacia el mejor tú que podrías llegar a ser. Zambúllete en la oportunidad de oro que representa el ahora, y descubre cómo se siente estar plenamente vivo.
No importa en cuántos sitios hayas estado, siempre hay algún lugar nuevo al cual puedes ir. No importa cuántas ideas hayas podido explorar, siempre hay algo nuevo por considerar.
Nada puede energizarte tanto como el hecho de ir a un sitio al cual nunca antes hayas ido. Ya sea que se trate de ir a un lugar propiamente dicho, pensar en un concepto nuevo o hacer un nuevo amigo, cada nueva experiencia agrega mucha riqueza a tu vida.
Cuando parezca que estás paralizado, sin lograr hacer progreso alguno, uno de los mejores regalos que podrías hacerte es el de cambiar de escenario. Ya sea por unos quince minutos, un fin de semana o un mes, explorando algo nuevo y diferente puede ponerte en marcha otra vez.
Dejar lo que estás haciendo y cambiar tu foco de atención hacia alguna otra cosa podría parecer una pérdida de tiempo. Sin embargo, a menudo, la mejor manera de mantenerte concentrado es darle, a esa concentración, un descanso por un tiempo.
Desde una nueva perspectiva podrás volver a conectarte con fuerza con tu objetivo, con tu pasión, con la energía que guía tu vida. Sintiéndote tú mismo como nuevo, podrás aprender cosas nuevas y valiosas acerca de ti mismo y del mundo que te rodea.
Intentar salir corriendo, escapando de tus problemas y responsabilidades sería, por supuesto, una actitud muy tonta. Pero tomándote el tiempo para salirte hacia algo nuevo alcanzarás una comprensión nueva y diferente, y encontrarás la energía necesaria como para enfrentar satisfactoriamente aquellos problemas y para hacerte cargo de esas responsabilidades
Busca, cada tanto, algo nuevo. Harás que una energía fresca y positiva fluya en tu vida.
Un desafío puede detenerte, o puede volverte imparable. Todo depende de cómo tú respondas.
Un desafío puede apremiarte a llevar a cabo valiosas mejoras que de otro modo jamás habrías siquiera intentado. Un desafío puede abrir tus ojos a todo un nuevo espectro de oportunidades.
Cuando los desafíos se presenten ante ti, acepta gustoso la energía que tengan para ofrecerte. Recibe a cada uno de esos desafíos con la expectativa de que te hará más fuerte, más capaz, más experimentado y más efectivo.
Luego pega el salto y ponte a trabajar en él. Cuanto más rápidamente empieces y más entusiasmo le pongas, más valor podrás sacar de él.
El desafío te dará la oportunidad de descubrir cuánto realmente puedes conseguir. Y saber cuánto puedes conseguir te preparará para conseguir más aún.
Cuando un desafío se presente en tu vida, que se transforme en un verdadero tesoro será sólo cuestión de tiempo y de esfuerzo. Tómate el tiempo, pon en juego el esfuerzo, y puedes tener la certeza de que harás que cada desafío valga la pena.