Honduras mostró ganas, destellos de talento pero mucho desorden. México mostró más orden, a ratos algo de ganas pero muy poco talento. Y eso, amigos es el principal problema. La cancha obviamente no ayudó, pero no nos engañemos, la selección mexicana no disfruta de la superioridad que por tantos años le han llevado a colgarse el cartel de "Gigante de la Concacaf". No es problema de Sven-Göran Eriksson y su falta de idiosincrasia mexicana. Si fuera así, cómo explican el desastroso proceso del Tri con el más mexicano de todos los tiempos, el macho de machos, el mismísimo Hugo Sánchez Márquez.
El problema, entre otros que podríamos mencionar rápidamente: los directivos, los asesores de Eriksson, el poco trabajo de las inferiores, la poca exportación de jugadores mexicanos al extranjero, la falta de renovación con jugadores jóvenes, etc. Como decía, el problema principal es la falta de talento de este grupo. Años atrás esta selección hubiera clasificado primero de grupo e invicta pero ahora solo bastó para pasar en el sexto lugar al hexagonal (o sea, seis de seis). Y es que hay un grupo de jóvenes, que a pesar de jugar en Europa (recuerden, eso no garantiza el ser un buen jugador) no dan la talla. Entre otros: Carlos Vela, Giovani Dos Santos, Omar Bravo. No quiero decir que algún día no puedan ser buenos jugadores pero hoy en día no son gigantes de nada. Otro grupo donde incluiría a Carlos Salcido, Ricardo Osorio o Fernando Arce los cuales parecen jugar sin sangre en las venas. No es de extrañar que los jugadores que más han destacado en este proceso hayan sido nombres como Pável Pardo, Sinha o Vicente Vuoso, ahí si hay talento.
En fin, México necesita una renovación, que ya está sucediendo pero se necesita buscar jugadores de más talento.
Joaquín Duro.
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