Ha sido una semana de emociones bastante fuertes. El viaje a Guatemala la semana pasada me recordó la importancia de tener familiares cerca. Poco a poco yo he ido perdiendo algunos pero por suerte tengo todavía en quien apoyarme. Antigua es una de las ciudades más bonitas que he visto. Si no fuera porque el futuro de mis hijos se quedaría corto de posibilidades, no me importaría mudarme a Antigua a escribir y a hacer fotos, y mi mujer encontraría rápidamente algo que hacer para poder disfrutar de la paz y energía de ese lugar.
El lunes llegamos a El Salvador. Tengo que decir que la llegada al aeropuerto me sorprendió, tampoco puedo pensar en como imaginaba el lugar, solo sé que no esperaba aterrizar en medio de una zona pantanosa, repleta de afluentes, un delta inmenso, repleta de vegetación donde se divisan los techos de metal de las diferentes casas que se pierden entre los arbustos, una playa larga y estrecha interrumpida por la desembocadura del río de agua marrón a punto de desbordarse. Da la impresión que aterrizas sobre la maleza, en medio de la selva. El camino hacia San Salvador es único. En esos cuarenta y cinco minutos vimos camiones cargados de las malangas más grandes que he visto en mi vida. Mis hijos disfrutarían de un buen puré de malanga con huevo. Cientos de pick-ups con gente sentada en la parte de atrás, una niña durmiendo, una señora amamantando un bebé y un hombre con la camiseta de la selección española, venga. El camino cubierto de árboles, sorteando las colinas, con esos valles de vegetación espesa y la vista del volcán de San Salvador al frente despertó en mí una sensación de aventura, de querer disfrutar a pie ese paisaje salvaje, de no querer llegar nunca a la ciudad. Por cierto muy pintoresca, aunque reconozco que algo de miedo sí hemos pasado. Quizá influenciados por los acontecimientos de nuestro amigo César Galaviz en Trinidad y Tobago, pero lo cierto es que no hemos disfrutado de la ciudad así como hubiéramos deseado.
Saludos,
Joaquín.
La perspectiva y opiniones expresadas en esta página son exclusivamente las de Joaquin Duro y no reflejan las de Miller Brewing Company. No hay ningún endosado o afiliación implicada entre Miller Brewing Company y la entidad aquí mencionada.

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