La isla del encanto es maravillosa. Tenía una idea bastante equivocada de Puerto Rico. Esperaba un país sin vegetación, menos avanzado, más caótico y que grata sorpresa me he llevado. Qué paisajes, qué belleza el viejo San Juan, como dice mi amigo Keyvan Heydari "el mar suena distinto en Puerto Rico. Como si pudiera hacer más ruido, pero que diablo, voy a rugir así despacito porque quiero". La amabilidad de la gente es para destacar. Solemos decir este comentario de cualquier país latinoamericano, quizá exagerando en algunos, pero la bondad y gentileza del boricua es de agradecer para el turista.
Nunca me había llamado la atención por su cocina y desde que hemos llegado no he probado nada que no sea delicioso. No exagero, todo lo que he comido ha sido exquisito. Desde el aperitivo del primero día: esos piononos, los bacalaitos fritos, los tacos de jueyes, las alcapurrias, las bolitas de yuca, mmm. El restaurante Raíces, en el viejo San Juan, debería ser la primera parada de todo turista. Un plato de churrasco con mofongo o el tornado que yo me comí, un churrasco relleno de verdura, que exquisitez. Hoy en la Terraza saboreamos un arroz de jueyes y un mero a la parrilla que estaba para chuparte los dedos.
Bueno, a lo que vinimos. Hoy entrenó el equipo de Puerto Rico, los Islanders. Tienen un grupo bien unido que está haciendo historia en la isla y en la región. La federación está dedicando todos sus recursos para hacer del fútbol uno de los deportes punteros y de momento en cinco años lo está logrando. El Alajuelense de Costa Rica tendrá un rival difícil enfrente dispuesto a pasar a la fase de grupos de la CONCACAF Liga Campeones y lograr un verdadero hito en el balompié boricua.
Jaoquin Duro
La perspectiva y opiniones expresadas en esta página son exclusivamente las de Joaquin Duro y no reflejan las de Miller Brewing Company. No hay ningún endosado o afiliación implicada entre Miller Brewing Company y la entidad aquí mencionada.

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