GRACIAS POR SUS BUENOS DESEOS, LES ESPERO ESTE DOMINGO 29 DE JUNIO EN "AL PUNTO". GRACIAS TAMBIEN POR TODOS SUS MENSAJES TRATO DE RESPONDERLOS CON PRONTITUD, OTROS ME LLEVA TIEMPO. LES COMPARTO AQUI UNA POESIA DE UN PAISANO MIO
"Sol de Monterrey", por Don Alfonso Reyes
No cabe duda: de niño, me perseguía el sol. Andaba detrás de mí como perrito faldero; despeinado y dulce, claro y amarillo: ese sol con sueño que sigue a los niños. (El fuego de mayo me armó caballero: yo era el Niño Andante, y el sol, mi escudero.) Todo el cielo era de añil, toda la casa, de oro. ¡Cuánto sol se me metía por los ojos! Mar adentro de la frente, a donde quiera que voy, aunque haya nubes cerradas, ¡oh cuanto pesa el sol! ¡Oh cuanto me duele, adentro, esa cisterna de sol que viaja conmigo! Yo no me conocí en mi infancia sombra, sino resolana. Cada ventana era sol, cada cuarto eran ventanas.
Los corredores tendían arcos de luz por la casa. En los árboles ardían las ascuas de las naranjas, y la huerta en lumbre viva se doraba. Los pavos reales eran parientes del sol. La garza empezaba a llamear a cada paso que daba. Y a mí el sol me desvestía para pegarse conmigo, despeinado y dulce, claro y amarillo ese sol con sueño que sigue a los niños. Cuando salí de mi casa con mi bastón y mi hato, le dije a mi corazón: -¡Ya llevas sol para rato!- Es tesoro -y no se acaba: no se me acaba -y lo gasto. Traigo tanto sol adentro que ya tanto sol me cansa. Yo no conocí en mi infancia sombra, sino resolana.
Por si fuera poco con las ideas propias que tienen mis hijos para hacer travesuras, ahi tienen a este padre admitiendo publicamente ante su hijo que tampoco era un angelito bajado del cielo cuando niño. Fue divertido ver como a todos mis amigos entrevistados tambien los pusieron en aprietos.
Aqui les comparto el regalo que me ha dado mi hijo Bruno este domingo por la mañana. El mas grande para mi es la relación que tenemos. Un saludo y que disfruten las fiestas de disfraces de este mes de HalloweenÂ
A menudo los hijos se nos parecen, asi nos dan la primera satisfacción; esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor.
Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar.
Niño, deja ya de joder con la pelota. que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.
Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir.
Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocacion. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada cancion.
Niño, deja ya de joder con la pelota. que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.
Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un dia nos digan adios.