martes, agosto 21, 2007, 06:46 EST
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General]
Arellano: "Ganar pesos para enviar dólares"
Por: Martin Berlanga
La deportación de Elvira Arellano es una oportunidad de reflexionar en el precio del sueño americano. Lo que todos buscamos al fin y al cabo es bienestar para los nuestros, sea donde sea. Juzgar si debió o no dejar a su hijo en Estados Unidos mientras ella era devuelta a su patria, serÃa juzgar también a todos los padres y madres de familia que dejaron atrás a su familia para buscar darles una mejor vida lléndose a trabajar a Estados Unidos. Pocos conocen de cuál pobreza Arellano trataba de escapar en su natal San Miguel Curahuango, lo que a muchos se nos olvida a veces es que la felicidad no está en un lugar geográfico sino en una actitud ante la vida.
¿puede tenerse buena actitud cuando se ha trabajado con esmero en el pais propio, para tener un pedacito de tierra y un plato decente en la mesa y no se consigue? Ese es el desespero de millones de indocumentados como Elvira, sin embargo la respuesta no está solo en el gobierno al que muchas veces vemos incapaz de generar empleos sino que también esa respuesta radica en el esfuerzo personal, la diferencia al fin y al cabo la hacemos los individuos. De no haber oportunidades en México no habrÃa millones de familias de clase media que a duras penas pagan un auto, pero ya no usan el transporte urbano, y hay millones de autos circulando, o que han logrado que sus hijos sean los primeros de la familia en graduarse, o que trabajan 12 o 15 horas diarias pero han logrado construir el segundo piso de su casa, con muchos esfuerzos.
Elvira demostró en muchas ocasiones que es una mujer fuerte e inteligente. Ella la puede hacerla en el Norte o en el sur. Progresar no es fácil en ningún lado de la frontera pero es posible, guardando proporciones. Ella es una lider natural, de esos que por estos dias hacen falta de ambos lados de la frontera, sus bases no son la polÃtica sino la necesidad, tiene elocuencia y dedicación, habla dos idiomas, tiene muchas cosas para progresar. Dificilmente se harÃa millonaria en Estados Unidos o en México a menos de que ocurra un golpe de suerte, pero al lado de su hijo tiene algo que vale más que millones. Quizás decida regresarse como tantos deportados y cruzar de nuevo por otra frontera y pagando a otro coyote, puede ser que intente comenzar de nuevo en el anonimato, o quizás en un tiempo decida llevarse a México su hijo que tanto la necesita. Posiblemente se apegue a la idea de que su hijo estudie en Estados Unidos y de manera surrealista le mande pesos para mantenerlo en dólares, sea como sea tendrá que aprender a adaptarse a las nuevas circunstancias.
El gobierno mexicano tendrÃa con ella, la oportunidad de demostrar si es que es cierto lo que algunos de sus polÃticos dicen, que en México se estan generando las oportunidades de empleo para que los paisanos no emigren. No todo el mexicano que deja su tierra para irse a Estados Unidos lo hace en las mismas circunstancias. Cuando se es realmente pobre, el tener un pequeño apartamento alfombrado o un automóvil, aunque sea destartalado, es un lujo que jamás se podria tener mas que emigrando, pero cuando no se tan pobre se puede tener lo mismo que se tenia en su pais solo que viviendo atemorizado ante una posible redada.
Cuando a alguien le va bien en Estados Unidos hay que darse cuenta también que nada de lo que se obtiene es regalado, detrás del progreso hay mucho trabajo y a veces cansancio.
¿Hasta que punto el llamado sueño americano puede ser una meta y hasta que punto una obstinación? es algo que posiblemente Elvira Arellano se habrá preguntado, igual que miles de indocumentados en su situación.
