Este poema fue escrito cuando la crisis no había entrado en big bang, aunque éste se acercaba a pasos más bien agigantados. Tengo viva memoria de que, al hablar de ella en conversaciones corrientes y molientes, pero en términos muy crudos, la gente me miraba todavía con ojos de incomprensión, ya que no de incredulidad, especialmente si eran empleados de la banca. Pero, ¿cómo no iban a hacerlo si el Gobierno negaba la mayor y la palabra crisis no sólo era innombrable, sino que había sido borrada del diccionario mental del Presidente?
Está claro que las cosas han ido peor de lo que los más pesimistas auguraban, pero conviene recordar que había elementos suficientes como para haberse puesto a temblar, cosa que sólo se hizo con la quiebra de Lehman Brothers.
Sarkozy, entonces flamante Presidente de la Unión Europea, no había empezado la frenética actividad que luego tendría en este asunto, entre otras cosas porque la crisis no había hecho eclosión, como digo, y porque, además, andaba un tanto embotado bajo los efectos de un amor nuevo.
Por cierto, las hipotecas basura de los EE.UU -aquellas que, bajo el nombre de Ninja, no iban a tener en España ninguna incidencia perniciosa- se habían distribuido ya por el mundo, envueltas en cómodos paquetes y avaladas por las agencias de rating, como sabe muy bien Leopoldo Abadía y, a estas alturas de crisis, también su vecino de San Quirico.
Voy a rescatar del polvo y del olvido la felicitación que un día les dirigí a las pepas, a los pepes y a los papas, incluido el Papa de Roma y el Pope de todas las iglesias.
-¿Y no sería mejor hacer una nueva felicitación?
-Tal vez, pero hay crisis, hermano. Y es gorda. Crisis material, crisis de valores. Nos conviene el ahorro y la capitalización. Hay que aprovechar las pertenencias, sean casas, coches, trajes, útiles o escritos. Y someterlos a reparación.
-Ya, y tú ahorras por el procedimiento de copiar y pegar
-Exacto, con unos levísimos retoques
-Y esa tacañería repentina, ¿no va en perjuicio de los lectores?
-No creas, el post fue muy poco leído
-Entonces no será muy estimable
-Ni muy poco, habida cuenta de que la voluntad es buena, como buenos son los deseos de felicidad
-Los deseos de Felicidad los conozco yo muy bien, que es mi tía. Y ésa no se casa con naides
-O se casa con todos, que es lo que yo deseo hoy para las pepas, los pepes y los papas¿Do you?
-Por supuesto, hermano. Yo mismo me sumo, para no restar. Dile a tu tía que multiplique y eleve. Y que cuente con mi apoyo, que se cimienta en el abrazo y el beso. Y, si fuera necesario, lo cimentamos también en el mordisco...
A las felicidades de entonces, les añado hoy unas felicidades nuevas.
Venga, Pepe, reparte ya la tarta. Con una copa de risas.
Un abrazo
Felicidades a los PADRES, a los PEPES y a las JOSEFAS
UNO
Los padres que se llamen José deben tener doble ración en la tarta y recibir dos regalos de cada persona querida. Pero esto no se suele cumplir y acostumbramos a defraudarles por lo menos en el cincuenta por ciento.
Los padres que se llamen José deben tener esposas que no hayan conocido varón. Me refiero a otro varón. Pero esto no sé si se cumple en todos los casos.
Si un padre se llama José no tiene más remedio que regentar una carpintería en la que huela a santidad y a virutas de una noble madera.
Quien se llame José y tenga por mujer a alguien que se llame María, debe estar dispuesto a que en su casa se organice de vez en cuando un belén. Ahora bien, si no yogan juntos como esposos y de pronto nace un chiquillo que se llame Jesús, el hombre debe inclinarse por tener al menos una ligera sospecha.
A las mujeres que se llamen Josefa no es necesario exigirles que también sean padres para ofrecerles un doble regalo: el beso y la dirección de la joyería.
DOS
Se oye el ring del teléfono. Pepe descuelga el auricular y dice: ¿Diga?
- Hola, Pepe, soy papá ¡Felicidades! - Hola, papá, soy Pepe. ¡Felicidades too! - ¿Has hecho pipí, cariño? - Sí, papá, me ha puesto la Pepa, que tiene nombre de Constitución - ¿Y no te ha hecho pupa? - Un poco, con la pipa... - ¿Con la pipa? ¿Desde cuándo Fuman Chu?
- Desde que hicimos las paces...
- Nintendo - Verás, papá, toda paz tiene su pipa. Antes, habíamos tenido una pequeña batalla y yo le había dado a ella en la popa. - Oye, Pepe, hijo - Sí, papi, padre... - ¿Te has comido las papas? - Las papas, el solomillo, la tarta de chocolate, el café... Hasta me he servido un whisky y un puro y me ido a la sala de fumadores. Tengo 42 años, señor, no me llamo Pepe, sino José y me pareció procedente celebrar de una tacada mi santo y tu paternidad. Es más, estoy pensando en irme ya de casa... - Yo también te felicito, hijo. Antes de irte, no te olvides de beber el vaso de leche que tienes en la mesita de noche, encima del Playboy.
Un abrazo a todos. Y felicidades de las buenas. Que me disculpen los ortodoxos, pero es que antes de entrar en profundidades me gusta ejercer el jugueteo.
Coda para los lectores que no sean de Paisajes Literarios:
Es interesante ver la composición fotográfica que he colgado en el Blog de Paisajes Literarios con este artículo:
Perseguiré tu sombra. Vagaré por ahí, por los suburbios inhóspitos del desconsuelo. Oleré tus perfumes en la espesura íntima de los escombros, esas flores depositadas en los fermentos finales de la noche.
Hundiré mis pupilas en los ojos inconsolables de los perros abandonados, en la respiración convulsa de algún sueño abatido.
Miraré en el reverso de las caricaturas, en las formas clonadas de la ensimismación y de la indiferencia, en los rostros desfigurados por el agua afligida de las lágrimas.
2
Urgido por un séquito de arañas impacientes, me desespero y dudo, pero quizás te encuentre aún entre los pliegues inciertos de la duda. ¿Por qué desvanecerse en una sombra larga que no es del todo negra?
Resiste, corazón, hasta que el alba. desactive los vérigos de esta feroz melancolía...
Aspira la verdad en esta hora en que la luz desconfigura los sucios contubernios de la noche. ¿No los ves esconderse en las conciencias?
3
Ceniza, claridad y frío. Amanecer intrépido de plomo. Rayos de sol, agujas aceradas. Dolor de realidad, dolor de luz que pone al descubierto la existencia.
¿Existes de verdad, o tal vez eres insidiosa pasión imaginada?
Te llamo a gritos, no respondes. Sacudo el corazón, tampoco te presiento. Se me agrieta la fe. Me resquebrajo, sangro, me diluyo...
Y veo. Veo finalmente...
Sé que jamás te encontraré, aunque te fundas con mis ojos en este caminar hacia el olvido.
No descubro el orégano si digo que, en el proceloso mundo del Facebook, Sonico, Hi5, Windows Live (y, en general, de Internet), las personas mayores tendemos a exhibir una imagen que nos muestre más jóvenes de lo que realmente somos, lo que no es precisamente difícil: basta con colgar una foto de la boda. De la primera, se entiende, si es que ha habido más de una, porque es en ésa foto en la que nos hemos visto siempre radiantes: "Mirad qué guapo era, mirad que pelo tenia..." (Lo que no siempre es verdad, hay personas que ganan con el tiempo).
Por otra parte, cuando se trata de colgar una foto reciente, tendemos a colgar la que disimule más la barriga, los michelines, las arrugas, el estropicio. Pero esto es comprensible, ¿no? Llevamos muy mal que los semejantes nos vean deteriorados y viejos. Narcisismo. Vanidad. Exceso de amor propio. Esta es la razón -convenientemente extremada-, por la que el joven Dorian Gray llegó a hacer un pacto con el diablo que consistía en mantener alejados de su rostro los estragos del tiempo, los cuales se iban reflejando, eso sí, en el magnífico retrato que le había hecho un pintor. Naturalmente, luego le llegaron todos de golpe, como sabéis. Los estragos, digo. Y le llegaron con puñales de violencia.
En la primavera del año 2007, yo escribí un artículo en el que, entre otras muchas cosas, decía: "Quiero que se me vean las arrugas" (paisajes.blogcindario.com...) En consonancia con ello, colgué en mi Blog una foto en la que, efectivamente, se me veían bien las arrugas. "Hedlas ahí, chacales ¿No queríais carnaza?" Pero no fui honesto del todo, ya que aquella foto databa de tres años atrás. Detectables o no, había escamoteado al observador las arrugas acumuladas en ese trienio, en el que, por otra parte, unas cuantas neuronas dejaron de estar conmigo para ayudarme a pagar el alquiler, justo o injusto, de la vida... Puedo alegar en mi defensa que en aquellos momentos no tenía a mano otra foto que cumpliera mejor los objetivos deseados, pero cualquiera me puede preguntar: ¿te hubiera costado mucho sacarla? Se refiero a la foto, supongo. Además, de todas las disponibles, que eran muchas, ¿no elegí justamente la que más me favorecía? Eres un croqueto, Mariano. Un croqueto de pollo.
La foto que cuelgo hoy, si bien no es muy antigua, tampoco es del todo reciente. ¿Tendrá un año tal vez? Tal vez.. Que vuestros ojos inserten, si caben, algunas patas de gallo en el entorno de los míos. La diferencia tampoco va a ser demasiada. Por cierto, ¿sabéis que las patas de gallo han estado en mi cara desde los lejanos veinte años, los míos, los de Serrat y los de Mari Trini? Digo veinte por dejarlo en un número redondo, podía haber dicho diecinueve setenta y siete. Eran patas de gallo en una cara de niño. Alguien que entonces me quería me llegó a decir cariñosamente que parecía un papel arrugado ¿Por qué me saldrían tan pronto las arrugas?
-Por reírte mucho, chaval, que tú has sido siempre una catarata de risa
-Benditas sean, entonces, las arrugas, porque la risa es el desbordamiento de la felicidad.
Venga, coño, no nos pongamos melodramáticos. Felicitadme por los años que cumplo, que no son excesivos. Sólo sesenta y dos. Y también por las arrugas que tengo, que son bellas. Preguntadle a Adolfo Domínguez. Mucho he tenido que reír para labrarlas con semejante profundidad, aunque, a estas alturas de la vida, sé perfectamente que en cada una de esas arrugas hay también un componente de sufrimiento. Pero esto no se queda aquí, esto va a más cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo...De hecho, ya tengo una arruga nueva, dos, tres, cuatro...
-Y si son nuevas, ¿cómo es que van haciendo a uno viejo?
-No filosofes, Mariano, ni hagas del asunto poesía ni te dejes llevar por arrebatos de belleza. Todo lo que digas podrá ser usado contra ti, en un juicio sumario. Ya sabes que a Oscar Wilde, juzgado por homosexual, lo acabaron acusando con fragmentos de su propia literatura. Cierto es también que él se defendió con idénticas armas.
Addenda:
Finalmente, he colgado una foto de rabiosa actualidad. Me la hizo Rosa el pasado día 7 de marzo, cuando vino de ver jugar a Nadal en Benidorm, copa Davis, después de que los organizadores del evento repusieran convenientemente lo que el viento se llevó. Como veis, tengo una pose desafiante (no, no es chulesca). Estoy algo así como diciéndole al mundo: tengo 62 años ¿What is the pasa?
Ni que decir tiene que, de todas las fotos disponibles, incluidas las que Rosa me sacó, he elegido para la portada la que más me favorecía, no en cuanto a las arrugas -que no las quiero esconder- sino en cuanto al aspecto general. Rosa me dijo que ésa era la mejor y lo que Rosa dice va a misa. Bueno, antes le pregunté si no tenía miedo de que alguien se enamorara de mí. Ella aprovechó la ocasión y me dijo: no caerá del guindo esa breva. Por cierto, la higuera también la hemos cortado.
Coda
Quiero tirarle de las orejas a mi amigo Andrés Martínez Trapiello, que también sale hoy del paritorio. Eso sí, con dos años menos. Por eso es Andrés el Menor. No el retrasado, el Menor ¡Felicidades, hermano! Que cumplas muchos más y que Merche los Bea