
"Mi único amante" 
Tú...
Mi amante consentido
de tus noches fui sirena,
el que mojaba mis venas
con sus besos de cupido
el que ahora en mis olvidos
reluces como diadema.
Tú ...
El adonis tan perfecto
erguido y siempre sereno,
el solitario velero
que en mi puerto descansó,
el faro que iluminó
mis eternas soledades,
mis olas fueron verdades
con cuantiosas caracolas,
en este mar de pasión,
que navegaba muy sola.
Tú...
El atrevido corsario
espía de mis silencios,
el romántico incansable
que movía los trapecios
con caricias en caudales
envolvías mis tormentos.
A tí, desde mis recuerdos
de delirios comunales,
te observo desde cristales
que se pierden extinguidos;
a tí te envío querido...
besos de castos corceles,
y pregunto a mis supiros:
¿Dónde encuentro tus señales? 
Maria de los Angeles
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