ESTA CHARLA ESTÁ SIENDO CORREGIDA EN ALGUNOS PÁRRAFOS CON DEFECTOS DE EDICIÓN, ESPERAMOS TERMINAR ESTA CORRECCIÓN EN EL DÍA DE HOY VIERNES 5 DE DIC. GRACIAS
CONFERENCIA OFRECIDA EN LA VENERABLE LOGIA "SANTA MARTA" POR
EL VHMM, RÓGER FERRER, ACERCA DEL VHMM, MAYOR GENERAL
VICENTE GARCíA Y GONZÁLEZ ,"EL LEÓN DE SANTA RITA" EN EL 150
ANIVERSARIO DE SU NATALICIO.
La Habana, 21 de enero de 1983
Queridos hermanos:
Pasado mañana, 23 de enero, se cumplen 150 años del natalicio del Mayor General Vicente Garcia y González, llamado por sus propios adversarios el "León de Santa Rita" debido a sus constantes hazañas militares, y especialmente a la valerosa resistencia que opuso siempre que se intentó desalojarlo del campamento que llevaba ese nombre, durante los años que duró aquella gesta heroica.
De este modo, no hemos querido dejar pasar fecha tan señalada sin que al menos hiciéramos una breve reseña de su quehacer histórico.
Como todos los principales iniciadores de aquella epopeya. Vicente García fué masón. Fué en las logias masónicas donde se efectuaron los trabajos conspirativos que echaron a andar aquella gigantesca epresa libertaria que constituye la simiente de nuestra nacionalidad.
Por lo tanto ningún marco más apropiado que un templo masónico para hacer co-mo dije antes, aunque sea de manera somera, la revalorización de la conducta histórica del Mayor General Vicente Garcia, porque es mi criterio, que todos los cubanos y especialmente, los masones, tenemos una deuda de justicia con este patriota.
Señalemos, para entrar en materia, las múltiples acusaciones que gravitan so-bre él. Vcente Garcia fué acusado de: Regionalista, sedicioso, de haber sembrado el germen de la división en el seno de la revolución, de indisciplinado, de oponer-se a la invasión de occidente, de haberse negado a acudir a Las Villas cuando se Ie ordenó, de haberse vendido al oro español; y por último de haber dado un vira-je, propio de hombres de doble personalidad, y sumarse a Maceo en Baragua.
Se Ie ha dado el tratamiento de: Tunero tuno, taimado, semillero de intrigas, díscolo y términos aún más despectivos, que por respeto a su memoria y com- pasión por quienes los usaron, preferimos omitir.
Veamos a grandes rasgos quien fué Vicente Garcia:
Nació el 23 de enero de 1833, en Las Tunas. De su infancia solo quiero referirles una anécdota. Se dice que siendo Vicente muy pequeño, ocho o nueve años quizás, regresó de la escuela disgustado y decidido a no volver a la misma. La madre informada por el niño, a los pocos días lo llevó ante la maestra con el propósito de resolver el problema. Esta al verlo, lo recibió con mucha alegria, diciéndole que estaba muy contenta de que regresara; respondiendo el niño que él la queria mucho pero que insistía en no volver porque ella era injusta. Preguntándole la misma sorprendida y apenada ante la madre del niño: -Cuando yo he sido injusta contigo Vicentico? Yo siempre te he tratado con mucho cariño. Respondiendo el niño: -No, conmigo no, a mi usted me ha tratado siempre muy bien, pero usted ha sido injusta con mis compañeros y yo no vengo más.
En 1859 Vicente fué electo Corregidor del Ayuntamiento de Las Tunas, cargo al que trató de renunciar en 1862, sin que se le aceptara la renuncia.
Ya dijimos que algunos historiadores lo han presentado como un hombre inculto, díscolo y ambicioso; sin embargo sus amigos y compañeros de luchas descubrlan en su serena austeridad un fondo de paternal ternura. Aguerrido y feroz en el combate era Vicente Garcia en su trato personal medido y afectuoso con todo el mundo. De ahí que sea reconocido que sus hombres lo siguieron con disciplina napoleónica. En época de paz, fué Vicente Garcia un ciudadano querido y respetado por todos.
Se preocupó por cultivarse, y lo logró de tal manera que podemos verlo en trato personal y escrito con los hombres mas adelantados y conspícuos de aquella época, con soltura, seguridad y elegancia excepcionales.
Estos rasgos contradictorios y desconcertantes de su personalidad le ganaron entre sus seguidores, lealtad incondicional y entre sus adversarios, reserva, temor y celos.
No lo hemos podido confirmar, pero tenemos entendido que alcanzó en el Seminario de San Basilio, en Santiago de Cuba, presumiblemente, segundo o tercer año de derecho; y nos atrevemos a afirmar que en forma académica o autodidáctica, El General García poseia una vasta cultura, además de conoci- mientos jurldicos. Esto lo colegimos del estudio de su documentación.
Para darles una idea concreta en este sentido permítanme leerles un fragmento de una carta dirigida por Vicente Garcia al compatriota Felix Fuentes, quien se había hecho cargo de uno de sus hijos en los Estados Unidos de Norteamérica.
" ChorriJlo, mayo lero. de 1874
C. Félix Fuentes.
Distinguido compatriota:
Por parte de mi esposa he tenido la nueva feliz de que Ud. ha tomado bajo su protección a mi hijo Pedro y lo ha lIevado a los Estados Unidos con el fín de educarlo. Tenía amigos en el extranjero que por muchos conceptos creí protec-tores de mi familia, y sin embargo, ésta como usted sabrá se ha visto abando-nada y reducida a la miseria mas espantosa, mientras usted a quien no tengo el honor de conocer, con quien no me ligaba ningún antecedente ni obligación alguna se hace cargo de uno de mis hijos.
!Que éstos perdieran su juventud sin educarse y no tuvieran un hombre de prestigio y moralidad que cuidase de ellos y les mostrase la senda de la virtud caso de enviar a mi familia al extranjero!
Hoy esa acerba pena se mitiga al saber que uno de mis hijos, eI mayor, el que más lo necesitaba se encuentra bajo la generosa e ilustrada protección de un hombre honrado; y a Ud. y solo a Ud. debo tanto bien. Juzgue pues el reconoci-miento que babrá becho germinar en mi alma tan noble acción"
Me parece que este fragmento es suficientemente demostrativo de los valores morales, de la sensibilidad humana y del nivel de expresión que adornaban al venerable hermano, al Mayor General Vicente Garcia.
Digamos mientras tanto, que el general tunero empez6 sus trabajos conspirativos en el año 1865, limitados a Las Tunas por desconocer si en otros lugares se alen- taba el mismo espíritu. Con otros patriotas funda más adelante, el Comité Revolu- cionario de esa ciudad.
En el año 1867 Vicente García y su primo hermano Francisco Varona ingresan en la logia "Estrella Tropical" de Bayamo, actuando desde entonces bajo la dirección de ese centro revolucionario.
Participa, representando a su tierra, en todas las reuniones conspirativas que se efectuaron, y más aún, es factor de importancia en el acercamiento de las distintas regiones del pais que se disponen a la lucha, por la ascendencia y relaciones que tenía tanto en Bayamo y Manzanillo como en Camagiiey, obrando sin reposo para limar las dificultades que desde el inicio surgieron entre los distintos centros.
"Despues de celebradas otras reuniones, se efectuó una en San Miguel de Rompe que tuvo una importancia extraordinaria por haberse acordado en ella la unificación del movimiento de todas las jurisdicciones en un mando único; eligiéndose el Comité Revolucionario de Oriente, formado por Fran- cisco Vicente Aguilera, Presidente; Pedro Figueredo Cisneros, Secreterio y Francisco Maceo Osorio, Vocal. Se acordó tambien una próxima reunión en----tre los comités de Oriente y Camagüey que tuvo lugar en terrtorio tunero, ---sin que se fijara fecha de inicio de la lucha armada"
Es bueno consignar que en la reunión en la que participaron los representantes de las distintas jurisdicciones, los camagüeyanos, a cajas destempladas, amena-zaron con abandonar la misma; lo que estuvo a punto de suceder, a no ser por la intervención de los más sensatos.
Motivo de la discordia: la fecha de alzamiento.
Aguilera pedía seis meses para realizar la venta de sus propiedades, valoradas en tres millones de pesos, y que Ia revolución comenzara con suficientes recursos; los camagüeyanos tambien pedían seis meses para que se pudiera realizar la zafra azucarera, con los mismos propósitos y Holguín pedía un año de plazo.
Vicente era partidario como Céspedes de un alzamiento inmediato.
" El 4 de octubre de 1868 hubo una junta en el Mijial, presidida por Vicente García, para trarar con urgencia sobre el inucio de la guerra libertadora. Allí se determinó que comenzara el día 14 de octubre, sin aceptar más dilaciones, pues en caso de que esa fecha no fuera aceptada por los demás distritos, Las Tunas, sola, se lanzaría a la guerra contra España. En esa reunión, Manzanillo estuvo representado por Jaime Santiesteban que llevó el acuerdo tomado, a Carlos Manuel de Céspedes y demás miembros de aquel centro.
" En los apuntes que Pedro de Céspedes, hermano de Carlos Manuel, le remitió a José Gabríel del Castillo en septiembre de 1872, le dice textualmente:"
" En uno de esos puntos celebrada en Manzanillo (Rosario) en noche del 6 de octubre informó el coronel Jaime Santiesteban que celebrada una general a la que asistió él por Manzanillo (...) los de Tunas manifestaron que no podían esperar más que hasta el día 14 de aquel mismo mes de octubre, porque a ellos los forzaban los compromisos y apuros en que se hallaban, pues sus reuniones habían llamado la atención del gobierno, tanto que era de temer que de un momento a otro se les echaran encima; que ellos esperaban que cumpliésemos la palabra empeñada de protegernos mutuamente en casos semejantes.
RECTIFICAR
A lo que respondieron umanimemente todos los presentes con vivas a Cuba libre y a la ndependencia, díjoles enseguida:
OTRO PÁRRAFO
Como se verá era Vicente García el que avisaba, que si el dia 14 de octubre no se alzaban los demás, lo haría él solo con sus hombres. Sinembargo, cuando Vicente García conoció del alzamiento de Céspedes, eI dia 10 de octubre, se lanzó con sus huestes en su apoyo atacando a Las Tunas el 13 siguiente. Esa fue la actitud de Vicente García desde que comenzó la contienda. La actitud de un verdadero combatiente y no la de un intrigante como algunos lo han querido hacer ver.
Una de las primeras medidas que como represalia dictó el General Loño al tomar posesión del mando militar en las operaciones de Oriente el 25 de octubre de 1868 fué la de ordenar que la familia de Vicente Garcia fuese encerrada en su domicilio, convenientemente clavadas sus ventanas y puertas, impidiendo toda comunicación con el exterior, cosa que se garantizaba además con el mantenimiento de una posta permanente que impedía todo acceso a dicha residencia .
Sufriendo esta humillante y cruel situación estuvieron en su interior la madre del General Garcia de mas de 70 años de edad, sus hermanas, su esposa Brígida Saldívar y sus seis pequeños hijos.
Solo un vecino obtenía de algunos soldados españoles, a precios especulativos, leche, pán y galletas en pequeñas cantidades, y se Ias dejaba caer por el techo cuando habia posibilidad. AI cabo de unos días, el hambre fue haciendo estragos en los más pequeños, muriendo de inanición, Trinita de cuatro meses de nacida. La madre enajenada, se mantuvo con la niña muerta en sus brazos dos días. Los espafioles percatados de lo que ocurría por la fetidez del cuerpecito en estado de descomposición, desclavaron una ventana y acercaron a ella una caja de fideos vacía, donde la madre tuvo que depositar el cadáver de su hijita.
Dias despues se repiti6 la misma escena. Esta vez moría tambien de hambre, Socorro, de siete años de edad; teniendo la madre como en la anterior ocasión que entregar sus despojos, sin saber jamás el destino que se les daría a los restos de sus pequeños hijos.
8i nos pasáramos la noche entera analizando todo lo que concierne a Lagunas de Varona: sus causas, propósitos, circunstancias que rodearon este movimiento y su desenlace, quizás quedarían todavía puntos de confusión y desacuerdo.
Solamente diremos que Lagunas de Varona fué un movimiento de apoyo a Vicente Garcia, espontáneo y pacífico al que se incorporaron fuerzas de Bayamo, Jiguaní, Holguín y Camagüey, además de una gran parte de la población de esos territo-rios. Es bueno que tengamos en cuenta, tambien que ya habían transcurrido siete largos años de guerra, con su rosario de desavenencias, contradicciones e intrigas. Que era en ese momento, el General que nos ocupa, el único supervivien-te de importancia, de todos los grandes conspiradores e iniciadores de aquel pro-ceso, que continuaba en la lucha, puesto que los otros habian muerto o estaban en el destierro como era el caso de Francisco Vicente Aguilera, ejemplo de abnega-ción, desinterés y patriotismo. Solo Ignacio Agramonte fué como Vicente García un líder politico-militar-regional en1868 que no perteneció a la élite de los grandes conspiradores e iniciadores, y había caido en 1873, dos años antes. En todo el transcurso de la guerra Vicente Garcia había sido un militar victorioso, al extremo de haberle hecho exclamar a Balmaseda en momentos adversos para las armas cubanas: "Es el más osado y organizado de todos estos guerrilleros"
Y efectivamente, fué el General Garcia el dique que contuvo la llamada corriente de Balmaseda. Es bueno que consideremos tambien, que no fué Vicente Garcia el elemento de la discordia como se ha querido hacer ver. Habian surgido, por incomprensión y no por mala fe ni falta de patriotismo, diferencias en los trabajos conspirativos como hemos visto; diferencias entre Céspedes y Aguilera, entre Céspedes y la Camara, entre Céspedes y Agramonte, por señalar las más trascen-dentes.
Diferencias lógicas entre hombres enérgicos y de recio carácter, que nada men- guan sus personales grandezas ni sus colectivas hazañas. Diferencias que a la postre dejaron un saldo positivo, porque de ellas surgió en la genialidad de José Marti la creación de un Partido para dirigir la guerra que organizó y que diera unidad ideológica a todos los combatientes, que fué en resumen 1o que faltó a aquellos gigantes de la Guerra Grande. En Güaimaro se enfrentaron dos corrientes, la militar y la ultracivilista.
La primera sostenida por Céspedes y la otra por Agramonte. Triunfó Agramonte y se impuso a la revolución un gobiemo compuesto por un Presidente y 14 Diputa -dos.
No creo que exista un caso similar en condiciones perecidas a la de nuestra isla. En la praxis de la lucha aquella dirección era un pesado lastre para los jefes militares.
Por eso, porque fué eminentemente lo que debia ser en aquel momento, un combatiente por la libertad, chocó Vicente García con la dirección de la revolución.
Ese enorme cúmulo de conflictos y de problemas fué 1o que se quiso resolver en Lagunas de Varona, con toda razón y con todo derecho por parte de aquel patricio. Independientemente de que más de un oportunista, secundara este movimiento por ambiciones personales o por deseos torcidos, cosa que no debió pasar desapercibida por la sagacidad del General tunero.
Hablemos ahora de las razones que impidieron al General García hacer acto de presencia en Las Villas cuando se Ie indicó:
Viene Martinez Campos de occidente a oriente en su doole estrategia de ejercer presión militar y politica, en momentos en que los villaclareños, por causas muy complejas y que no creo oportuno enjuiciar aquí, expulsaron de su territorio a Julio Sanguily, a Antonio Maceo y por último al General en Jefe Máximo Gómez. Este se quiere ir para el extranjero herido en su amor propio y quejándose de la ingratitud de los cubanos; Estrada Palma lo convence y lo nombra Secretario de la Guerra. Había viejos antagonismos entre Máximo Gómez y Vicente García.
!Qué hace además Estrada Palma? Se nombra a sí mismo General en Jefe del Ejército y comisiona a Vicente García como un superhombre, para que resolviera los agudos problemas de Las Villas, o que se inmolara inuilmente. Esto no agradó ni a los combatientes que lo seguían, ni al General de Las Tunas.
Se darán cuenta ustedes que la actitud de Estrada Palma de ninguna manera puede justificarse, puesto que si requería los servicios del General Vicente García para resolver un problema de tanta importancia como lograr el óreden en el Dpto. de Las Villas en momentos tan decisivos, lo lógico era que le concediese el cargo de Jefe del Ejército que ostentaba Máximo Gómez cuando fué expulsado de ese territorio. Generalmente cuando se habla de la actitud de los villareñosen estos acontecimientos, se dice que fué culpa del " lugareñismo", e la misma manera que cuandpo se habla de "Lagunas de Varona" o de Santa Rita, se le achaca al "regionalismo" o a la "indisciplina" de los tuneros.
No puede ser objetivo ni realista el historiador que por salvar la imagen de uno o más dirigentes culpe a todo un colectivo social.
En realidad la Dirección Política de la revolución, más que jefes disciplinados, capaces y victoriosos como Vicente Garcia, lo que necesitaba eran Jefes incondicionales que, por uno u otro motivo, no pusieran en peligro el control de aquel pesado aparato con el que no estaban de acuerdo la mayoría de los militares que tenían que sufrir una dependencia absurda de aquella dirección civil que entortorpecía y dificultaba las operaciones bélicas. Tengamos en cuenta el extenso escenario de la lucha,
Tengamos en cuenta además que en aquella época la comunicación era prácticam-ente inexistente. De esta manera los territorios en guerra que se encontraban distantes del asentamiento del Presidente o de Ia Cámara, de hecho, gozaban de autonomía absoluta .No así los que estuvieron cerca de su tutelaje, sobretodo Vicente García que gran parte del tiempo fué su protector y avituallador.
Retomando el tema, la verdadera explicación, a nuestro juicio, de la conducta de Estrada Palma fué el temor que Ie producía reconocerle jerarquía a un hombre que siempre cuestionó el poder extremo del cuerpo civil sobre la dirección militar, por muchos méritos que éste tuviera.
Pero hubo más, veamos lo que dice aI respecto Vicente García:
"Mayor General Carlos Roloff
Camagiiey, mayo 16 de 1877
Distinguido amigo.
Por fín los obstácuIos opuestos por el mismo Gobierno para mi marcha a ese Departamento han llegado a ser superiores a mi voIuntad. Desde que con estudiada cautela se me negaron el contingente y recusos ofreci- dos al principio, no se me ocultaron las dificultades; por lo que dirigi al Gobierno protestas muy solemnes con la esperanza de conseguir algo y llevar a cabo los deseos que siempre me han animado de coadyuvar con ustedes al espíritu público abatido sin dudas por las medidas arbitrarias e impolíticas que alIí se pusieron en práctica a despecho de todas las volun- tades.
Cuando el Gobierno me había prometido 250 0 300 hombres con el parque necesario para llevar a efecto la operaci6n de mi marcha, dejo al buen juicio de usted imaginar cual sería mi extrañeza al ver solo 6,000 tiros, despues - de acabar de entregar yo mismo 60,000 y por todo contingente mi escolta montada que no pasa de treinta y pico de jinetes.
Era que del propio círculo del Gobierno salían comisiones embozadas a tras-tornar la opinión favorable a Las Villas con propaganda de mal genero, lle- gando el descaro al grado de ofrecer colocaciones ventajosas a la mayor par- te de los Jefes y oficiales de mi Estado Mayor con tal que desistiesen de acom- pañarme"
Es preciso que hagamos constar que en vez de concederle los 250 0 300 hombres que Ie habian prometido inicialmente, como expone en la carta dirigida a Carlos Roloff, Ie ordenan que escoja cien voluntarios de la tropa y nadie se brinda, entonces lo obligan a que escoja cien soldados.Por la maña- na habían desertado. Podrán imaginar la situación amarga y penosa por la que estaba atravesando el General en este momento, al cual en todo el transcurso de la guerra sus hombres lo habían seguido ciegamente.
Los mal intencionados han dado a entender que estaban confabulados con su jefe, en vez de señalar claramente que además de tratar de protegerlo, lo hicieron, al mismo tiempo, como una forma de rechazo ante la evidente mala actuación del Presidente y por supuesto del Secretario de la Guerra. La cosa no para ahí; le ordenan entonces que marche con su escolta compuesta, como indica en la carta citada, de treinta y pico de jinetes.
Luego de haber cruzado la Trocha con destino a Las Villas y en un lugar cono-cido por Santa Rita, en los limites de esta provincia y Camagiiey, donde acampaba, se encontró con los Coroneles José Urioste y José Miguel Gómez que procedentes de Las Villas donde prestaban sus servicios y percatados de las circunstancias que rodeaban al General García, aconsejaron a éste desis-tiese de su propósito porque solo conseguiría arriesgar su vida y la de sus hombres con muy pocas posibilidades de éxito. Así las cosas, su Estado Mayor se pronunció en un movimiento político conocido con el nombre antes mencio-nado, optando el general García por regresar a su feudo tunero lleno de dolor y amarguras.
Veamos lo que expresó Fernando Figueredo Socarrás en su conocida e importante obra "La Revolución de Yara": .
" El General Garcia, por otra parte, era quizás el único jefe del ejército llamado a sustituir al General Gómez, ya por sus especiales dotes militares que aprecia-ban los cubanos, ya como una medida política para los españoles; García era simpático a los villareños; su carácter apacible lo ponía en mejores condiciones que a ningún otro para hacer que desaparecieran los trabajos mezquinos que constantemente se urdían allí, en desprestigio de las armas de la Revolución y de los mismos jefes; sobretodo y como razón principal, su reciente triunfo sobre el enemigo en Victoria de las Tunas. Era un digno sustituto del vencedor de Naranjo y de Las Güasimas"
Revolución de Yara F.F. Socarrás Pag. 354
Este párrafo de un hombre que fué opositor político de Vicente García es más que elocuente. Y refiriéndose a la deserción de los hombres de Vicente Garcia que por protegerlo lo desobedecieron por primera vez, expresó:
" Algunos creyeron que ésto fuera un plán premeditado entre los ayudantes y su jefe; pero declaro incapaz a Vicente García de tamaña inmoralidad.
"Honrada apreciación de Socarrás, sobre un hombre con el que no tuvo en ningún momento afinidad.
Definitivamente podemos llegar a la conclusión, de acuerdo al criterio de Socarrás que, a diferencia de lo que han sostenido otros, Vicente Garcia fué un hombre de carácter apacible, un extraordinario militar y además incapaz de cometer una inmoralidad.
Los hombres que encabezaron este movimiento, aunque lo hicieron por salvar al General García de las injusticias a que estaba siendo sometido, lo hicieron a sus espaldas y en su momento fueron duramente recriminados por é1. No obstante Vicente García expresó que a pesar de considerar extemporaneo el movimiento, no podia combatirlo por sustentar éste las ideas que siempre había alentado. En este movimiento se planteaba, entre otras cosas, que Cuba debía ser una Republica-Social-Federativa, que la enseñanza y la asistencia médica debían ser obligatorias y gratuitas, entre otras cosas.
El dia 14 de enero La Cámara 1o nombra Presidente, cuando legisladores y jefes militares del Camagiiey ya están en trato con los españoles.
Se Ie acusa de sumarse al Pacto del Zanjón y aceptar dinero. El mismo dia 10 de febrero en que se firma dicho Pacto, dirige una carta la Sr. Corresponsal de Puerto Principe en una de cuyas partes ex presa:
" No entrare en largas consideraciones sobre las causas que han producido tantos y tan graves danos a nuestra redencion , porque han sido muchas y de distintas naturaleza, pero creo que las principales han sido el carácter de nuestras instituciones ineficaces para conseguir su independencia.
Asi 10 han demostrado la experiencia de nueve largos afios que llevamos luchando. Si hubieramos tenido un Gobierno verdaderamente revolucionario, este se habria fortalecido de tal manera que Ie hubiera sido posible llegar, sin tropiezos allogro de Ia independencia, conseguida la cual hubiera sido oportunidad de esta- blecer un Gobierno Republicano, haciendo la constitucion y las leyes necesarias con el tiempo y la competencia precisos para el mejor acierto. En lugar de esto se formul6 prematura e ilegalmente una constitucion y se establecieron poderes que por su deficiencia organica han sido incapaces de dirigir la revolucion, y que ademas por no estar equilibrados, solo han produci-do injusticias y malas decisiones por el desacierto y mala fé de los legisladores y las Administraciones, que en mayor parte, han pospuesto la Patria a la satis-facción de sus pasiones, causando general disgusto al pueblo que lamentaba y pedía desapareciese tan pesado aparato sin que se le hiciese justicia"
"Cuando ya se divisaban en lontananza los destellos de la libertad y la indepen-dencia, la traiciñon, el sobomo, y la cobardia, además de las bajas pasiones, han venido a alejar tan ansiado bien"
Hay historiadores que afirman que estuvo comprometido con Arsenio Martinez Campos a aceptar lasbases del Zanjón. En carta dirigida al coronel Belisario Grave de Paralta y fechada el 16 de enero de 1878, antes de sus entrevista con Arsenio Martínez Campos en el Chorrillo, en calidad de Presidente,se expresa de este modo:
" Mientras tanto descanso en la confianza de que Oriente permanecerá fiel al programa de libertad e independencia que hemos proclamado y sostenido y que no hay motivos para modificar, y cuento asi mismo conque unidos todos me ayudaran a conjurar los lazos que la política de Martínez Campos está tendien-do a los incautos que fian en sus promesas"
Y luego de haberse entrevistado con el Jefe español se dirige a su hijo mayor, Pedro, que está en Los Estados Unidos, en esta forma:
" Febrero 23
Me encuentro todavía en los campos de nuestra querida patria, combatiendo por su libertad contra los españoles. Ya tu estás en edad de hacer lo mismo. Por tanto, te ordeno que vengas en primera oportunidad con lo cual cumplirás un sagrado deber.
Sigue la carta y se despide de su hijo en estos términos:
" Queda esperando que vengas, para estrecharte en sus brazos tu cariñoso padre. Vicente García "
Los patriotas de la parte extrema oriental de la isla se enteraron de los nefastos sucesos del Camagüey precisamente por las órdenes y disposiciones, en el sentido de continuar la lucha, que dictó el General García en su condición de Presidente y Jefe del Ejército en esos momentos, a traves , entre otros, de Belisario Grave de Peralta.
En un trabajo histórico del hermano Dr. Felix Figueredo Díaz, titulado ''La Protesta de Baragua" al referirse a la presencia del General García en ese lugar plantea:
" Causando además natural extrañeza aquel empeño del General García cuando ninguno hacía memoria de que en toda la guerra hubiera pisado ningún punto de la jurisdicción de Cuba.
No he visto jamás tan mala memoria, ni como la animadversión nubla los sentidos de algunos hombres. EI mismo Brigadier Félix Figueredo enviaba una carta personal al General Vicente García, fechada unos días antes de que el General se presentase en Baragua a petición de toda la oficialidad de Antonio Maceo, en que decia:
" Estimado General:
' Si en otros tiempos crei conveniente combatir su política, hoy desaparecidas las causas que la motivaron, creo mi deber ofrecerle mis servicios incondicio-nalmente. Y como prueba de mi sinceridad y para que pueda hacer uso de ella como documento, le envío la presente.
Suyo afectísimo que b.s.m,
Félix Figueredo"
Parece que el mismo no estaba muy seguro de su sinceridad.
Se Ie recrimina que hubiera recibido dinero del Gobierno Español, cuando hubo otros patriotas que no quisieron aceptar ni un centavo.
Es ciecto que Vicente García cuando se vió abandonado por la generalidad de los que pennanecieron combatiendo aún despues de Baragua, reunió a sus hombres y luego de explicarles que continuar la lucha era un sacrificio que a nada conduciría les agregó mas o menos:
"( ...) No obstante si alguno de ustedes opina lo contrario, ofrezco mi machete de General para servir como soldado de fila" ,
Acompanando la acción a la palabra. Nadie se movió acatando la opinión de su jefe.
Cierto es que cuando se vió obligado a capitular Vicente García aceptó $ 50,000.00 como parte del tratado con los españoles, más 50,000.00 por concepto de la venta de 150 caballerías de tierra que heredó de su madre, al morir ésta en plena guerra. Existe prueba documental de cómo el General García distribuyó hasta el último centavo entre su tropa.
Ciecto es que hubo jefes que no aceptaron de España ni un solo centavo, como hemos dicho, muchos de los cuales se acogieron a la paz y se embarcaron antes de Baragua; y no conocemos otro caso de un jefe que se llevara consigo una relación de combatientes y ciudadanos tan enorme como lo hizo Vicente García a expensas de su peculio.
Recriminar a un combatiente heroico, aunque vencido, que hiciera desembolsar al vencedor una surna para mitigar la desnudez y el hambre de su tropa es total-- mente injusto. Haberlo hecho en la forma y para lo que lo hizo Vicente García, no es inmoraJ. Ojalá hubiera podido dejar exhaustas las arcas españolas.
Ya que estamos refiriéndonos a la Protesta de Baragua, uno de los episodios más gloriosos de nuestra historia, como dijera el Apostol, y ser Antonio Maceo paradig- ma de rectitud e intransigencia revolucionaria, quisiera añadir algo más al respec- to: Rara es la vez que se hable de Vicente García sin que se saque a relucir una carta dirigida por Antonio Maceo a este patriota, en que se le recrimina de una manera durísima por haberlo invitado a adherirse a sus ideas sustentadas en el Movimiento de Santa Rita.
Es totalmente ciecto que hubo agudas discrepancias entre Vicente García y el Titán de Bronce; las tuvo con otros prestigiosos patriotas. Las tuvo Antonio Maceo con más de una figura de la revolucion.
Yo me digo, pobres de los ciudadanos y de los pueblos que como niños irreflexivos salen a proclamar las íntimas diferencias de sus mayores para satisfacer el apetito enfermizo de los que solo saben crecerse en las peque-ñeces ajenas.
Innumerables, enornes, extraordinarias son las glorias de todos aquellos gigantes para que nos pongamos a señalarles cuestiones intrascendentes y comprensibles, en circunstancias tan complejas como las que les tocó enfrentar en aquella dura lucha y a más cien años de distancia.
Voy a terninar este aspecto diciendo que como jefe del ejército proclamado en Baragua, Vicente García únicamente abandonó la lucha cuando prácticamente se vió solo. Fué uno de los últimos jefes que abandonó la contienda y que se llevó consigo costeando sus gastos, una enonne cantidad de compañeros de armas.
Fundó una cooperativa comunera en Rio Chico, Venezuela, y fué asesinado allí el 4 de marzo de 1886.
Venerables hennanos, sé que estoy abusando sobremanera de vuestra paciencia al escuchar esta larga exposición por lo que les ofrezco las más sinceras excusas, pero quisiera tenninar mi charla con algunas importantes referencias de José Martí sobre Vicente García y con un poema escrito por un mambí, hijo a su vez de uno de los bravos que combatió a las órdenes del General Vicente García, el Comandan- te Eduardo Vidal Fontaine, hijo de Eduardo Vidal Argote.
Escribió Jose Marti:
" De los rincones más escondidos de nuestro país, de la mesa
arrepentida del cubano que creyó sinceramente en la conversión
natural del carácter español, del destierro lujoso de Francia, de la
aldea olvidada andaluza, de las márgenes más lejanas de América
recibe un día tras otro el Partido Revolucionario, adhesiones (...)
pero ninguna adhesión nos ha conmovido tanto como la que nos
viene hoy, por labios de los leales herederos de una histórica tumba.
(...)
AlIa en un asilo infeliz, moría tiempo hace, en una rústica cama,
un general de Cuba, rodeado de sus hijos de armas, y se alzó
sobre el codo moribundo, no para hablarles de los intereses de la tie-..
rra, sino para legarles, con el último rayo de sus ojos, la obligación
de pelear por su pueblo hasta verle libre del extranjero que la
odia y extermina, (..)
AI Partido Revolucionario Cubano, acuden los hijos de armas de
Vicente García a la lista de honor, acude el padre de los diez años
con los herederos de su nombre y valor, ( ..)
"Noviembre 18 de 1892
"El batallon Cazadores de Hatuey "
AI Partido Revolucionario Cubano:
A una colectividad muy respetable se dirigen aquellos soldados
que supieron siempre combatir bajo la bandera de "Los Libres"
A ella pues, Ie suplican que se digne admitir un voto de adhesión,
que no entraña otra cosa, que el amor a la patria y el deseo
de su independencia.
Nosotros no somos más que un resto de aquella legión de hierro
que formó el valiente espartano de Las Tunas.
Bien escasas podrán ser nuestras facultades, pero nos acompaña
una de mucho mérito, el recuerdo.
Momentos antes de morir nos dijo Vicente Garcia: - "Muero en
tierra extranjera, pero aún quedan ustedes para que ayuden a libertar
a Cuba. Adios"
FRENTE A UNA ESTATUA
Autor: Eduardo Vidal Fontaina
Hay una estatua que en el centro mismo
de un pueblo viril salta a la vista,
honor al héroe que engendró el civismo
piedra gloriosa que esculpió el artista.
Es obra del cincel en mano experta.
el alma palpitando en su grabado,
y trente a un templo de ovalada puerta
plasma el recuerdo del tragor pasado.
Descúbrete al pasar febril viajante
que esta libre nación mira al pasado
y no interrogues cual viajero errante,
en tono de axtranjero preocupado .
¿Quien es ese señor? ¿Que representa?
¿Es algún jefe de la edad remota?
diez años fueron los que en lucha cruenta
por la patria luchó dijo un patriota.
Un Mayor General que fué un prohombre
un gran cubano que escaló la gloria.
que algunos viven ignorando el nombre
y por un gesto lo acusó la historia.
De cierta indisciplina, en el complejo
sistema establecido anti·modemo,
plán concebido del fugaz Consejo,
y que a la postre desechó el Gobierno.
Era una noche tropical, sentado
púseme de la estatua al frente,
y al poco tiempo me quedé encantado
cuando dice una voz:_"Yo soy Vicente,
Yo soy aquel libertador que un día
rompí cadenas y formé legiones,
soy el nombrado General Garcia
que a fuego y sangre capturé cañones.
No me importa estar en concierto
ni lauros recoger siempre emotivos
porque ya entre 1os vivos soy un muerto
y la Patria y el mundo es los vivos.
Si hay un falso escritor de aquel sainete
nulo es el dato que la idea concibe
la pasión atrevida se entromete
en todo aquel que predica o el que escribe.
~Cual es al alto tribunal que enjuicia
a un guerrero inmortal sin causa alguna?
Tendria que hacerlo para hacer justicia,
un Tribunal mas alto: El de la luna
La historia en la paz luego se pinta
carente de noticias sin raigambre,
pues muchos suelen escribir con tinta
1o que no saben reafirmar can sangre .
!Qué importa mi opinión en las Lagunas
de Varona, que llaman la Protesta"!
iSi de un zarpazo derribé Las Tunas
como nota ejemplar de aquella gesta!"
De heroismo sin par en la jomada
y con las ansias que el valor insita,
fúlgida y alta levanté mi espada,
como bravo león en Santa Rita.
Y un guerrero valiente e invencible
de cien combates en la extensa guerra,
con plumazos tan solo es imposible
anular su grandeza en esta tierra.
Oyendo este relato; sorprendido,
me pregunto yo mismo conturbado:
¨Acaso la razón habré perdido
o es que estando dormido habré soñado?
No es la estatua quien habla es el ambiente,
no es la figura que forjó el acero
es un pueblo aclamando al gran Vicente
grande e ilustre general tunero.
Que nunca ufano olvidará su ejemplo,
su bravura, arrogancia y valentia,
y en el campo, en el pueblo y en el Templo
dondequiera se dice: "Ese es García"
Pueblo de libres, histórico y valiente,
que de tanto heroismo has dado nota,
sigue rindiendo culto reverente
al gran caudillo y ejemplar patriota.
Sigue cubano tu habitual costumbre
de amar tus héroes como has dado muestra
jQue el gran Vicente seguirá en la cumbre
por ser un mártir de la patria nuestra!
Nota del autor: 1-La única iimportancia que tiene este humilde trabajo de homena-je a un patriota cuya vida tanto me ha conmovido, por sus méritos y por la confa-bulación mal intencionada de que ha sido víctima durante muchos años, por parte de unos y por la miopia histórica de atros, es la fecha en que se proclujo; ya que como una verdad axiomática, la razón y la justicia no pueden ser sepultadas por la mala fé y la ignorancia indefinidamente. Digo lo anterior porque sé, por suerte, de que en nuestra patria hay más de un historiador con plena capacidad y honesti-dad, que han realizado trabajos profundos y documentados que demuestran sin lugar a dudas lo que en unas pocas páginas expresé en esta charla.
2- Pienso que los investigadores e historiadores no deben tratar de manipular con sus juicios personales al lector, como práctica del respeto que merecen el criteria y talento de los mismos en su gran mayoria. Por eso, a propósito, quizás logre poco partido de la información que ofrezco; limitándome a usar las negritas cuando quiero destacar un dato importante, en la confianza de que el lector saque conclusiones por sí mismo. Muchas Gracias. Róger Ferrer





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