(...)Los educadores son personas con una vocación materna,
sean hombres o mujeres, que es como la prolongación del espíritu
materno de educar, una forma de maternizaje y, sin embargo, todo
esto está sujeto a las decisiones de políticos de
la educación, generalmente internacionales, que no saben
lo que ocurre de primera mano, que no tienen esa vocación,
ese sentido, esa sensibilidad y sólo piensan en rendimientos,
beneficios económicos futuros, que piensan más a través
de sus ordenadores que con su sensibilidad intuitiva. Y entonces
es otra traición al espíritu verdaderamente pedagógico,
a la vocación matrística, digamos, una traición
en que el amor queda supeditado al modelo: que nos vayamos a parecer
lo más posible a Singapur, desde que se descubrió
que los de Singapur lo hacen mejor en cuanto a sacarse buena nota
y "estrujan" más a la gente, pues es un sistema
en esencia policial, donde se azota a la gente si escupe en la calle,
donde se mete a la cárcel a cualquiera por cualquier pequeña
infracción. Ese espíritu de tener a la gente dieciséis
horas al día estudiando para dar exámenes, eso es
lo que ahora se cree que es el futuro de la educación.
Así que yo creo que hay una gran tragedia en la educación,
se está aplastando al espíritu humano con gran ignorancia
de lo que se está haciendo. Si quisiéramos transformar
el mundo necesitaríamos transformar a las personas, no se
puede a través de la religión solamente o de la psicoterapia
solamente, son vías minoritarias, hay que sentir un anhelo
de otra cosa para hacer los grandes sacrificios que llevan a la
transformación. Una persona para empezar a nadar contra la
corriente y salvarse o para limpiarse el alma y arreglarse el mundo
interior, necesita esfuerzos, ya que son pocas las personas que
llegan al final del camino, ni a la mitad del camino y hoy en día
también eso se está haciendo difícil por las
realidades económicas (...)
(...)Yo propongo siempre que la educación tenga un elemento
análogo al de la terapia rogeriana, "centrada en el
cliente": se debe hacer una educación centrada en el
niño, en que los intereses del niño cuenten y no se
mate la espontaneidad, no se mate la curiosidad, no se mate el ansia
de aprender. Todas las cosas que se "embuten" después
quedan por el camino, sirven por un rato y después impiden
la educación real, el aprendizaje real. Y aprendizaje es
cambio; escribir y leer, calcular no son educación, son instrumentos
de la educación, pero no fines de la educación.
Y yo creo que en esto se equivocan a menudo los padres, pues muchas
veces hay educadores reales aquí y allá, colegios
que quieren hacer cosas innovadoras y no son solamente las instituciones
o la burocracia central de los diversos países la que con
sus exigencias de exámenes interfiere con las prioridades
del desarrollo. Es la misma comunidad, la inercia social del ambiente
la que se torna en una interferencia respecto a la necesaria reforma.
Los padres dicen "pero ¿por qué a mi hijo no
le enseñan las cosas importantes? Todavía no lo hace
bien, no se saca buenas notas en cosas básicas y están
haciendo esas cosas rebuscadas".
Lo que se necesita no es simplemente una educación que tenga
tal o cual ramo más, como un decorado o signo de modernización,
sino que haya desde la base un planteamiento de que educar es ayudar
al desarrollo completo del ser humano, y eso significa educar para
una transformación y educar seres completos. Y educar seres
completos es educar para SER, no sólo para hacer. Y el ser
es una vivencia que solamente puede tener una persona completa.
Yo creo que todos nuestros males, toda psicopatología puede
ser reinterpretada desde la carencia de ser.
Freud interpreta la neurosis como un bloqueo de las pulsiones, de
los impulsos. Yo creo que más profunda es la interpretación
existencial de que uno tiene un anhelo de llenar cierto hueco y
siente un vacío, apenas lo reconoce, porque la cultura no
tiene nombre para eso, para esa… podría llamársela
ansia metafísica. Entonces no habiendo eso, uno llena ese
vacío con toda clase de substitutos. Lo llena con la intensidad
de las drogas y el rock & roll y las motocicletas y el vivir
peligrosamente; otros lo llenan con un ansia de saber y se hace
muy erudito, el otro lo llena con una sed de aplausos, otro lo llena
con una adicción al amor. Pero todo eso son aguas que no
calman la sed, son maneras de querer llenar ese vacío central
con una cosa que no puede ser llenada sino con el se.(...)(ntirse: Yo Soy (CLAUDIO NARANJO)