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    Matrimonio Teloka & Mcsloy

    viernes, septiembre 5, 2008, 08:49 EST [General]

    CURTIS BENEDICT JUNIOR-TELOKA & JENNIFER COLLEEN MCSLOY-PATERSON

    London, Ontario, Canada. Agosto 31, 2008. [Anglinews]. Con el calor del sol.a 28 grados centígrados de temperatura, bajo la sombra de muchos frondosos pinos y frente al lago Fanshawe [Fanshawe Lake], el Arzobispo Leonardo Marin-Saavedra, presidió la ceremonia religiosa y bendijo el santo matrimonio, de los jóvenes enamorados: Curtis Benedict Junior-Teloka y Jennifer Colleen McSloy-Paterson.  A las 3.30 de la tarde del día Sábado 30 de Agosto, 2008, se dió comienzo a la boda, con la marcha nupcial entonada en vivo, por dos artistas holandeses invitados para la ocasión. El papá de la novia colocó su filmadora sobre una base metálica color negro y plateado. Como experto no se perdía los movimientos del hecho y su figura lucía en su edad avanzada, como los mismos camarógrafos de cine que se ven al lado de los mercados en ciudad de Los Angeles. Su lente enfocó el color rojo de la sotana carmesí, del levita, que hizo enfurecer a la oposición chavista en el reciente pasado y que en esta oportunidad la misma tela sobresalió como aquellas que rodearon las fiestas que llevaron a los "Luises" de Francia a los palacios y a los mismos tronos o como esa que hizo de Napoleón, uno de los monarcas mas enanos de la historia y uno de los mas conflictivos hombres orgullosos de los tiempos entre los ineptos y mediocres sanguinarios de los injustos.

    La liturgia fue dirigida en idioma Ingles y tomada del Libro de Oración Común de 1928. El primado de IAL, oró por los nuevos esposos en idioma Español al final de la ceremonia. Dos jovencitos acompañaron a Monseñor Marin-Saavedra, como monaguillos dentro del ritual. Esta vez se hizo con sencillez el Rito Anglicano al aire libre y la felicidad, estuvo rodeada de fuertes emociones, convirtíendose el histórico suceso, en un día muy especial para memorizar hacia lo eterno. Tres hermosas damitas de honor, vestidas de traje elegante, color rojo fuerte vino tinto, acompañaron a la novia, que llegó caminando con fineza, vestida toda de blanco y con un traje confeccionado a estilo italiano y al ritmo de la moda. Las cuatro bellas mujeres desfilaron por una pasarela improvisada [también de blanco], en el Area de conservación de Fanshawe (At Fanshawe Conservation Area), y junto al Porter Watson Pavillon.

    200 invitados entre canadienses y gente venida de otras partes del mundo, acudieron muy puntuales a la cita. Lo que se creía una escena de ciencia ficción para el cine de Hollywood, se convirtió simplemente en un hecho poco común, que será recordado para siempre entre los protagonistas. Por primera vez y para todos, observaron la figura de un religioso misionero hispano que irrumpió el silencio del Polo Norte como relámpago, dentro de una boda majestuosa y como para alquilar balcón sobre los arbustos de las otroras matronas del siglo XIII. La madre del novio, una mujer hindú pequeña de cuerpo y con ojos brillantes, grandes y negros como azabaches, se detuvo a mirar las flores que sobre finos manteles traidos de Siria, adornaban las mesas con gladiolos color palo de rosa, rosas rojas , claveles y lirios blancos de aquellos que se cultivan en forma natural en Vancouver. Ella estaba algo sonrojada por el calor del recinto pero extrañaba seguramente las danzas de sus raices o pensaba en su propia boda con el mismo hombre que la acompaña en sus últimos 45 años de vida como el único esposo.

    La mayoría de los concurrentes llegaron con sus camaras de fotografía y de video, luciendo elegantes vestidos, Las luces de los lentes, hizo danza sobre el fuerte brillo natural, que lució el sol a finales de Agosto. A las 5.30 de la tarde, los edecanes sirvieron la comida y cada cual escogió a su gusto, el Plato preferido y el mejor postre de la fiesta. Hubo cabro sudado en salsa hindú, ensalada canadiense en tres figuras, pollo sudado en salsa caribeña, papas doradas en aceite de oliva, arroz mixto de la India, carne de ternera a la cubana, trozos de jamón queso y mortadela, espaguettis italianos con carne molida, pan de ajo alemán tajado, macarrones en salsa mexicana, círculos vegetarinos de la India, rollos sasonados de vegetales hindues con salsa del Líbano, arvejas con trozos de papa ontariana guisadas con especies orientales y ensalada árabe picada con finas y pequeñas habichuelas, zanahoria, pimentón, tomate y cebolla. Al final se tomó vino dulce y blanco de Portugal, Vodka de Russia y la famosa bebida canadiense de cranberry. Al padre de la novia, un varón de origen irlandes y quien ha sido el único esposo y amor de Nancy por 45 años, se le olvidó traer una cerveza polaca fría a la mesa del religioso y con fuerza y vivacidad, acompañaba a los comenzales, que elegantemente consumían los alimentos con exquisito paladar. Uno de los monaguillos regó el vino europeo sobre las sillas y una dama de Inglaterra de avanzada edad, tomó las finas y blancas servilletas de tela, que reposaban sobre las copas de vidrio y las lanzó sin preguntar sobre la imprudencia. Nadie se enteró del pequeño desorden porque a veces la indisciplina hace su agosto y las ocupaciones merman los errores de los inexpertos.

    La familia del novio y él de la India. La de ella canadiense de origen escoses. Había que estar dentro de la fiesta para ver los hermosos contrastes del certamen. Gente de todas las culturas, credos, colores, sabores y razas, unidos por el amor de quienes gozan al únisono con cada talento. Como regla general de comunicación el lenguaje Ingles en las conversaciones. Hubo baile que empezó a las 6.00 de la tarde, mientras los novios partían el ponqué de la dicha. La escritora Nancy Paterson de Mcsloy (madre de la novia y amiga fraternal del primado de IAL), sirvió la torta y sobre una mesa se expusieron variadas delicias, que poco a poco fueron saboreadas por todos los invitados a la boda hasta desaparecerlas. Como dato curioso dos monjes budistas estuvieron siempre al lado del Arzobispo Leonardo. Gentilmente llevaron al misionero de regreso a casa que con sorpresa y a veces en silencio, observaba a la nueva familia espiritual en Canadá, sin entender ciertos acontecimientos que producen musas de éxtasis al anochecer. La jefa de protocolo, una dama blanca de Noruega, tan alta como una torre de los viejos puertos, había colocado finas piedras en vidrio de murano sobre las mesas, para evitar que los fuertes vientos venidos del sur, destruyeran la luz de la decoración. Los infantes traviezos creyeron que los mismos adornos eran para el juego. Salieron con los trozos de vidrio a los prados y entre ellos se lanzaban los círculos ovalados como pelotas. Reían como niños de carnaval. Un joven árabe entró en escena y lanzó uno de esos objetos sobre un carro y el parabrisas del vehículo resistió el golpe de la juventud. Los oficiales de la seguridad rodeaban el lugar como telenovela, mientras los bellos animales salvajes, salían de sus escondites y se paseaban por los jardines como novios de la noche que llegan con serenatas y sónidos y hacen música desde sus entrañas entre la algarabía y la quietud del romance.

    Mientras todos los invitados continuaban en la fiesta, la profesora Aksara, maestra de budismo y meditación (Teacher of Meditation - "The Ishayas" Ascension), ofreció con mucha cortesía su carro para acompañar al primado que ya se estaba despidiendo para ir a sus aposentos. Ella y su esposo llevaron de vuelta al centro de la ciudad de London a Monseñor Marin. A las 9.00 de la noche, los tres nuevos amigos, se despidieron frente a la puerta del edificio, en donde reside quien estuvo insólito, como si se hubieran conocido siglos atrás con cada una de las bendiciones del Altisimo y las mismas sorpresas. Como mortal aún los acontecimientos quedan sin respuesta y se debe acudir de inmediato a la fe para no herir la Paz y la lucidez del alma hasta en la de los incrédulos.

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