Columna de Prensa
NASSAU,
Bahamas-Lamentablemente tenemos que afirmar que el grupo terrorista más
peligroso del mundo, está más vivo y activo que nunca. La guerra de Irak es su
teatro de operaciones preferido. Recordemos que Sadam Hussein, igual que Osama
bin-Laden, era sunita,y, durante su dictadura, en especial en los días finales,
recibió ayuda de la organización terrorista en armas, medicinas y comestibles,
para salir del bloqueo económico occidental.
Los
servicios de inteligencia estadounidenses, en un informe llamado “Al-Qaeda en Mejor Situación Para Golpear a
Occidente”, aseguran que los terroristas árabes “son más fuertes que
nunca”. El diario The Washington Post ha reproducido parte de este documento y ha aprovechado para criticar y poner
en tela de duda la campaña lanzada por el presidente George W. Bush en Irak y
Afganistán.
Específicamente, Osama bin-Laden
está atrincherado en la zona tribal ocupada por la milicia talibán en la
frontera entre Afganistán y Pakistán, con la anuencia y tolerancia descarada
del gobierno del último país, que finge ser amigo de los Estados Unidos y, por
otro lado, protege y alerta a al-Qaeda antes de ser atacado. Incluso, el
asesinato de Benazir Butho, hace pocos meses, fue un acuerdo secreto entre el
gobierno pakistaní y Osama bin-Laden, precisamente porque Butho era un
potencial peligro para los terroristas, por su irrestricta amistad con los
norteamericanos. Esto quiere decir que, si la líder hubiera alcanzado
nuevamente el poder en Pakistán, la permanencia de al-Qaeda hubiese acabado en
sus refugios fronterizos. Su muerte fue “la mejor decisión” para los renegados.
El experto en terrorismo, el
estadounidense Brian Michael Jenkins, ha dicho que “durante casi seis años
hemos impedido a al-Qaeda lanzar grandes operaciones; pero nos enfrentamos hoy
a numerosas pequeñas al-Qaedas, a una persistente radicalización y a
insurrecciones en Irak y en Afganistán, que azotan a nuestras fuerzas armadas.”
Está claro que los rebeldes han
creado varias células que funcionan en el mundo de manera casi autónoma. Y
añade Jenkins: “Vemos a la central de al-Qaeda renaciente en su rol de planear operaciones. Parecen
estar bastante asentados en el refugio seguro de espacios no gobernados de
Pakistán. Vemos más entrenamiento, más dinero, vemos más comunicaciones…”
El doble juego de Pakistán se
fundamenta en que promete a
La imagen actual de la organización
es la siguiente: tiene un completo programa de entrenamiento, con la
participación de combatientes islamistas de Europa. Sus objetivos siguen siendo
los mismos: los intereses extranjeros norteamericanos y británicos, las
principales ciudades europeas y estadounidenses, el tráfico de heroína, el
lavado de dinero y la compra de armas nucleares portátiles (maletas ejecutivas
con bombas de sincronía) a Rusia y a sus antiguas repúblicas (especialmente a
Ucrania). Algo para pensar de verdad.


