Una vez más se confirma el dolor de cabeza que puede llegar a ser para un equipo de fútbol tener una gran estrella brasileña. No discuto que son los mejores jugadores del mundo, y que cuando quieren practican el fútbol perfecto pero por una variedad de problemas, entre los que destacan la poca disciplina, el alcohol, las mujeres y hasta la comida, en los últimos años ha habido una serie de estrellas que han dejado de brillar.
Muchos de estos grandes jugadores yo los veo como los maravillosos juguetes que reciben los niños en navidad. Rompes el papel de regalo y todo el mundo exclama un ¡Wow! Los armas, colocas las baterías, son juguetes preciosos que dan un rendimiento fuera de lo normal, el mayor espectáculo de la casa, pero por alguna razón dejan de funcionar y terminan llenos de polvo en un rincón del armario o acaban en el cubo de la basura produciendo una gran decepción a todos los miembros de la familia.
Recordemos el caso de Romario, quizá el mejor goleador de los últimos veinte años. Tras romperla en el PSV Eindhoven llegó envuelto en papel de regalo al Barcelona. Excelente su producción allí ¿pero y después? Bueno, siguió sumando goles hasta "llegar" a los 1.000. Pero por donde pasó terminó mal y dio más dolores de cabeza que goles a sus equipos. Ocho al Flamengo, cuatro al Valencia donde prefería pasar las noches en las discotecas y el día jugando futvolei. Después Valencia, Brasil, Miami, Arabia Saudita y hasta Australia, nadie puede decir que Romario volvió a ser ese gran juguete que fuera en Holanda o España.
Rivaldo salió a pedradas del Barcelona, aunque si el Barça puede decir que le sacó rendimiento. Ronaldo fue el mejor, y muy pronto dejó de serlo por sus problemas alimenticios. Ronaldinho fue el más grande durante tres años, pero cómo alguien tan bueno puede convertirse en un futbolista tan ordinario. De un momento a otro Ronaldinho dejó de jugar los partidos fuera del Camp Nou hasta que perdió la titularidad por completo. Ahora trata de reencontrarse ese fútbol que perdió en el Milan. Robinho nunca llegó a la élite en el Madrid, se despidió de la capital española tras una rabieta y ahora deambula por la mitad de la tabla de la liga inglesa. Y el más reciente, Adriano Leite Ribeiro. Un gran goleador, potente, de fuerza pero que lleva ya siete años viviendo de altibajos. A préstamo en la Fiorentina, Parma y Sao Paulo, de vuelta al Inter pero sin mucho brillo. De repente se pierde en Brasil y decide retirarse del fútbol por unos meses, dice que ha perdido la alegría por el mismo. De nuevo, una falta de compromiso, una carencia de disciplina que lleva a otra gran estrella brasileña al rincón polvoriento del armario.
Y para terminar les dejo con algo bien divertido. Descubran como sería su apodo si fueran jugadores brasileños. Solo pon tu nombre y apellido con el número que quieras llevar a la espalda. Haz click aquí y busca la página abajo del artículo.
Un abrazo de Durosa
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