De todos los clásicos de fútbol destaca uno por encima de todos. Independientemente de nuestra nacionalidad o afición por ciertos colores, debemos reconocer que hay un partido que tiene siempre los requisitos para ser considerado el mejor clásico del mundo.
Real Madrid vs. Barcelona es el clásico con más repercusión mundial, al que más periodistas acuden y es el partido que más países televisan en vivo. Juventus vs. Inter o Milan vs. Inter compiten con el español en la cantidad de estrellas que ponen en el campo. Manchester vs. Liverpool en Inglaterra o Arsenal vs. Chelsea en la capital londinense no se quedan atrás en cuanto a repercusión mediática o al total de "millones" que disputan el partido.
Pero hay un clásico que supera a todos estos en algo más valioso que las cámaras de detrás de la portería o los contratos millonarios de los jugadores. Algo que últimamente está sobrevalorado en el fútbol, eso por lo que todos algún día comenzamos a jugar este deporte. El Boca vs. River es el mejor clásico del mundo por la pasión con la que viven los jugadores el partido. Por el calor de la hinchada, sobre todo en la Bombonera, por la rabia con la que se disputa cada balón, por la intensidad que se vive en todo el país desde el pitido inicial hasta muchas horas después del encuentro. No importa que los nombres inscritos en la parte de atrás de la camiseta no lean Ronaldinho, Kaká o Christiano Ronaldo, el joven que viste una de las dos camisetas para enfrentar al rival lo deja todo en la cancha. El estadio se llena dos horas antes, la gente canta por las calles, las mismas que se van vaciando mientras se acerca el comienzo del partido. La gente canta y canta y no deja de alentar a su equipo, a veces sin importar el resultado.
Todo mexicano vibra con el América vs. Chivas y el escocés con su Celtic vs. Rangers pero todos los que nos consideramos aficionados al fútbol nos hemos llegado a emocionar al ver el ambiente del Boca vs. River incluso sin ser argentinos.
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