Hasta el propio técnico de los costarricenses, Rodrigo Kenton, aceptó la superioridad del equipo local. Si bien el triunfo se podía anticipar es posible que la goleada no, por ello el 4-0 endulzó el espíritu de la afición hondureña y amargó sesiblemente el de los ticos.
También convengamos que el triunfo le pone picante al hexagonal cuando a cuatro fechas de su conclusión no hay aun un equipo que haya ya asegurado su clasificación mundialista.
A no confundirse, de nada le valdrá la victoria a Honduras si no mantiene resultados positivos en los partidos que le restan jugar, dos adentro, Trinidad y Estados Unidos, y dos afuera, México y El Salvador.
Que Rueda y su gente vayan sacando la calculadora, Honduras está en inmejorable posición para ir a Sudáfrica, por lo menos en ese aspecto el fútbol puede darle una grata satisfacción al pueblo hondureño luego de los lamentables desencuentros civiles que está dejando el ámbito político en esa nación.
Lo de Costa Rica fue una caída con cable a tierra, o sea, los ticos recibieron una humillación imborrable y no pueden ni deben sufrir otra, este 4-0 en contra los pondrá en alerta máxima, tanto al cuerpo técnico como a los jugadores, otra derrota semejante y del traspié humillante pasará a la eliminación deshonrosa.
Para mi humilde entender Costa Rica tiene con qué ir al Mundial, no es más pero tampoco menos que los equipos que conforman el hexagonal. La mancha de la derrota frente a los catrachos no podrá ser borrada, ni por la víctima ni sus victimarios, pero hay tiempo y madera para reponerse.
Se viene México en casa y ese es un encuentro crucial para Kenton y su gente, luego a El Salvador, después a recibir a Trinidad y se cierra con Estados Unidos en San José, otro juego de alta temperatura si para entonces ambos, ticos y "soccer-boys" necesiten seguir sumando puntos, y me temo que los dos lo necesitarán.
La punta del minitorneo sigue siendo tica aunque el espíritu pudo haberse abollado pero el objetivo final de ir al Mundial sigue intacto, los puntos en juego así lo indican, en todo caso se perdió una batalla, pero como consuelo agrego que la "guerra" continúa en pie.
La que sí quedó herida de muerte fue la selección salvadoreña con su derrota por 1-0 ante Trinidad y Tobago. Más allá de la caída quedó la sensación que el espíritu del plantel se fue al piso. Suma apenas cinco puntos y no ganó el partido que la hubiese arrimado a la lucha al menos por el repechaje.
El técnico De los Cobos fue algo conservador al aplicar un esquema defensivo pero en la cancha los jugadores también deben adoptar decisiones propias.
Los medios salvadoreños exteriorizaron una posición pesimista y anticipan que el Mundial 2010 quedó lejos del alcance de la selecta.
Algo de cierto hay en este concepto ya que a El Salvador le queda, de cuatro partidos, jugar con Estados Unidos y México de visitante, y si no pudo en esa condición vencer a Trinidad ¿Podrá acaso vencer a estadounidenses y mexicanos en la boca del lobo?
El panorama que se le presenta entonces es gris, muy gris, y las acciones de este equipo dirigido por el entrenador mexicano están por el piso, casi casi como muchas de las que pululan en el mercado financiero de Wall Street.
De México y Estados Unidos ya hablan mis compañeros pero reconozcamos que estas alturas del hexagonal las dos son "huesos muy duros de roer".
En consecuencia serán Costa Rica y Honduras las que deberán definir quién, asumiendo la eliminación de Trinidad y El Salvador, quedará en el limbo caminando hacia el repechaje.
Por ello lo mejor de este hexagonal está por venir.
La hermana menor de la Libertadores vuelve a escena con un toque netamente regional, la disputarán sólo equipos sudamericanos, o sea, esta versión 2009 es bien pero bien sudamericana, como su nombre lo implica.
Podrá ser de mejor o menor calidad pero el desenlace quedará en familia, una familia no tan bien repartida pero familia al fin. La Concacaf decidió no participar del certamen aduciendo que la participación de los equipos mexicanos, Puebla y Monterrey, fue cancelada el 30 de junio debido a que las fechas de su Liga de Campeones coinciden con las de la Sudamericana.
Explicación que es justificable, en buena parte. A ver, la "Concachampions" está en marcha y se juega en toda la region que maneja la Concacaf, por ello me pregunto con tantos torneos, como hacen ciertos equipos para mantener un plantel que debe ser numeroso para enfrentar partidos aquí y allá, realmente una cosa de locos.
De todas maneras, la otra razón de no concurrir al certamen también tuvo que ver con el cortocircuito entre Conmebol y la Fedmex sobre aquél lamentable episodio de la fiebre porcina que desató un roce entre ambas federaciones y a la postre el adiós del torneo del San Luis de Potosí y Chivas de Guadalajara cuando los dos estaban clasificados a octavos de final de la Libertadores y el Sao Paulo y Nacional de Montevideo, sus contrincantes en la llave, se negaron a jugar en tierras mexicanas por miedo al contagio de la fiebre A1.
En definitva, la fiebre se propagó igual en Sudamérica y dejó un tendal de muertos, enfermos y un temor que por momentos resultó ser incontrolable.
Pero ello ya es ayer, en el mundo actual ayer está lejos y bien puede afectar la memoria y así la Libertadores siguió su curso y terminó a estadio lleno en Brasil aunque el local Cruzeiro claudicó frente a Estudiantes de Argentina que se coronó campeón por cuarta vez del torneo copero.
Y ahora llega la Sudamericana con equipos que viven entre el Orinoco y Tierra de Fuego, con favoritismo para brasileños y argentinos y con una historia joven que recién arrancó en el 2002. Curiosamente este torneo tuvo un campeón que no fue sudamericano, el Pachuca de México que se llevó el título en el 2006.
En tanto seis clubes argentinos y nueve brasileños, incluyendo el último campeón 2008, Internacional de Porto Alegre, jugarán entre sí y contra equipos de Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay, con dos representantes cada uno, en total 31 conjuntos futboleros.
Ocurre que los argentinos y brasileños son los que más público llevan, entre otras cosas, y que la televisión y la Conmebol gustan del rating alto para vender mejor sus productos, y por más fútbol que exista, la Copa Sudamericana es un producto como otros.
Las cartas están hechadas, y aun sin Concacaf la cosa no para y por más insultos que se arrojen o quejas que se publiquen esto es lo que es. Al que le guste a disfrutarlo y al que no tiene otras opciones para ver.
Después de todo ya lo dijo Mario Benedetti "El Sur, el sur también existe".
Nadie, ni los más optimistas llegaron a pensar en ese 5-0 con el que la Selección Mexicana venció a Estados Unidos en la final de la Copa Oro, semejante goleada previo al partido parecía increíble.
Pero fue así, y para los que pudimos presenciar la final en el mismo estadio de los Gigantes, en la industrial y pujante Nueva Jersey, no cabe duda que la fiesta fue completa.
Más allá de análisis futboleros y conceptos estratégicos valga decir que el triunfo, si bien sorpresivo, le dio un nuevo color al próximo partido entre México y Estados Unidos en agosto venidero por las eliminatorias en tierras mexicanas.
El "Tri" llegará con un ánimo bien elevado mientras que Estados Unidos irá al encuentro con el orgullo golpeado.
Cierto, ambas selecciones presentaron una nómina alternativa aunque eso no le quita mérito a la victoria ni al desempeño del campeón. El fútbol vibró el domingo 26 de julio en un estadio colmado con unas 60 mil almas, una dignísima final deportiva.
Fue goleada para México en un segundo tiempo espectacular, pero lo que me incumbe en este espacio es resaltar la alegría de la afición que finalmente pudo celebrar y de lo lindo, una victoria sobre Estados Unidos que llegó acompañada de cinco regalitos imborrables.
Tanta fidelidad al bendito "Tri" pagó su fruto, era hora, al menos el placer de una goleada semejante darà un referente a aquellos aficionados que sin ser extremadamente fanàticos sabràn contemplar con optimismo el futuro de esta seleccion.
Ganó y goleó la selección mexicana en la final de la Copa oro 2009 y fue fiesta nomás, pura fiesta, la que venía pidiendo la afición del "Tri" hacía tiempo, y que el Vasco Aguirre y sus muchachos por fin los complacieron.
"Veinte años no es nada", según cantaba Carlos Gardel, pero la verdad que son muchos, la vida no es tan extensa como para considerar que dos décadas son pocas para lo que sea, por supuesto desde el punto de vista poético suena bien, o al menos como un consuelo elegante, lo que no es consuelo y si suena a locura es hacer debutar a un futbolista en una primera división de fútbol con 12 años de edad.
Ahí de consuelo hay muy poco y bien se podría cambiar la letra del tango "Volver" y cantar "doce años no es nada", porque realmente para el tema central de este blog, un futbolista debutante con doce años suena a muy poco, yo diría insignificante.
Y más anormal suena el reto del jovencito si el responsable de su debut es su propio padre, aquel gran jugador boliviano que fue Julio César Baldivieso, y actual técnico del equipo Aurora.
Por más habilidad y movilidad que el jugador tenga, a su cuerpo le falta rodaje, no el rodaje que da la vida sino el rodaje que da la fisiología humana. El desarrollo de tejidos y músculos y huesos. Lo otro, la parte espiritual y anímica se acoplará después hasta conformar una sola persona con sus falencias y aciertos, destreza y limitaciones.
Ese balance que tan perfectamente impone la naturaleza a cada uno de sus seres implica un desarrollo preciso que en algunos casos se da antes y en otros después pero preciso al fin. Acelerar el despegue, imponer una condición donde aun no la hay, anteponerse al proceso trascendental de la existencia es simplemente jugar con fuego.
Y el nene Mauricio Baldivieso el domingo 19 de julio, en su debut con el Aurora ante La Paz por el torneo de primera división de Bolivia jugó con fuego.
Y si sigue alternándose en el certamen posiblemente se va a quemar y entonces sí su juvenil existencia llegará al desconcierto y sin etapas.
Quiero imaginar que su papá esto lo tiene que saber, que por más pensamientos que le de al tema tiene que aceptar la premisa que cada cosa va a su tiempo y que luego de darse el gusto de ver a su hijo haciendo historia, el futbolista más joven en jugar en una primera división, podrá volver a su función de padre y darle al hijo el espacio de crecimiento que requiere.
Si esto no fuera así Baldivieso papá, y muchos papás que pululan por ahí intentando llevar a cabo la misma intención, estaría cometiendo un acto atroz, sacrificar a su hijo en una corrida de toros encabezada por jugadores que estarían ansiosos por imponer su hegemonía machista contra el recién llegado dentro de los parámetros "legales" permitidos en una cancha de fútbol.
Por ello, si papá Baldivieso insiste con ver a su hijo a los doce años en primera la cosa dejará de ser anécdota e hito histórico para convertirse en un simple acto de locura, porque después de todo en este caso específico, doce años no son nada de nada.
A 39 años del ùltimo grito copero de Estudiantes de la Plata, aquèl equipo de Poletti, Aguirre Suàrez, Malbernat, Manera, Medina, Pachamè, Madero, Bilardo, el "Bocha" Flores, Conigliaro y la "Bruja" Veròn, si , el papà de la "Brujita", todos bajo la batuta del tècnico Osvaldo Zubeldìa, el conjunto argentino volviò a subirse al selecto podio de la Copa Libertadores, justamente cuando el certamen cumpliò 50 años de vida.
Y el triunfo no pudo ser mejor, frente a uno de los que conforman la elite del fùtbol brasileño, los "primos" eternos y rivales acèrrimos´de cualquier representante deportivo argentino. En este caso la vìctima (2-1) fue Cruzeiro y en el mismìsimo estadio Mineirao de Belo Horizonte.
Un triunfo del "pincharrata" que empezò siendo derrota porque Cruzeiro abriò el marcador al arranque del segundo tiempo y el estadio y una buena parte de Brasil explotò, se percibìa ambiente festivo, el mismo ambiente triunfalista que existiò en los dìas previos al partido final.
Es que el conjunto "cruzado" se habìa llevado de La Plata un empate sin goles que generò optimismo para la revancha en el Mineirao, y los medios resaltaron el empate y los hinchas se contagiaron y entonces la mecha festiva quedò lista para ser encendida. Pero a los medios y a la aficiòn local se les pasò por alto un detalle, Estudiantes de la Plata y su emblema futbolero, Juan Sebastìàn Veròn.
Luego del 1-0 el desenlace suponìa un triunfo holgado del local, pero no, la garra, el tesòn, la entrega y tambièn el buen manejo del club rioplatense, màs esa presencia indiscutible de Veròn, hicieron que Estudiantes empatara a pocos minutos del gol de Cruzeiro, y para no buscar el alargue la visita fue por màs y de un tiro de esquina ejecutado por el mismo Veròn llegò la definiciòn del ex Boca, Mauro Boselli con un certero cabezazo.
El Mineirao se convirtiò en "Mineirazzo" y la fiesta local en un velorio imborrable.
Estudiantes levantò la copa con ese 2-1 històrico allà, en la boca del lobo y la Libertadores, impredecible, coqueta, controversial y no menos deseada se dejò llevar por vigèsima segunda vez (22) por otro equipo argentino.
Es cierto, para esta parte del planeta el tìtulo puede pasar màs desapercibido, la tendencia de los aficionados por estos lados difiere de la tendencia que impera en el sur del continente, ademàs esta copa se vio salpicada por un virus que provocò muertes y dolor y a la postre desencuentros en las relaciones entre paìses cuyas decisiones se vieron superadas por el temor y el desconcierto.
Una pena realmente, sin embargo la copa siguiò su curso hasta desembocar en ese Mineirao que explotaba de aficionados, y si bien el capìtulo final del torneo 2009 se escribiò en Sudamèrica, la Libertadores volviò a "vestirse" de gala.
Y asì Estudiantes se consagrò campeòn de un trofeo, que a pesar de los pesares, sigue siendo tan deseado como hace cincuenta años atràs.