Fue la nota de este comienzo de año, a pesar de los fichajes en el fútbol de América o los triunfos del Real y el Barcelona en el certamen español o la racha interminable del Internazionale de Italia o la eliminación de los Cowboys a mano de los Giants en la liga de fútbol norteamericano.
Si, la nota la dio Marion y el juez Kenneth Karas que la sentenció a seis meses de prisión por haber mentido a los agentes federales que investigaron el escándalo de dopaje de los laboratorios BALCO de California.
A los 32 años y madre de dos niños, con lágrimas en los ojos la ex princesa de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 pidió que no la separaran de sus hijos pero el juez la sancionó igual.
Más allá del veredicto, este pudo haber sido peor, lo simbólico del tema en general fue y es mostrar la caída sin pausa de quién llego a despertar admiración mundial con sus logros deportivos y su risueña presencia física.
A la postre sus triunfos resultaron ser un engaño, y más aun para la propia Marion, que recurrió a substancias prohibidas para lograr victorias inmerecidas.
Tarde o temprano el tramposo cae en su propia trampa. En el mundo del deporte actual son muchos los deportistas que recurren a "ayudas" extradeportivas para lograr destacar o ser, en definitiva el número uno.
Pésimo ejemplo para los " más bajitos" que miran absortos desde la infancia a sus ídolos con la intención de emularlos.
Como dijo alguna vez un cantautor catalán: "es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".
Marion Jones debió devolver sus cinco preseas doradas obtenidas en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y todos sus récords de velocidad fueron borrados, a esto se suma el veredicto de prisión. Humillación y verguenza para alguien que llegó a intimidar con la gloria.
El 2008 arrancó con todo, gracias a Marion Jones, la justicia deportiva y el control antidopaje. Que pase el que sigue.
A la FIFA el Mundial de Clubes 2007 le salió de maravillas, tanto que el año futbolero se cerró con un duelo entre dos grandes del balompie, Milan de Italia y Boca Juniors de Argentina, mejor imposible.
En el camino habían quedado el Pachuca de México que se olvidó de una sola cosa, hacer goles, el Urawa japonés, que terminó tercero y el sorprendente equipo tunecino Etoile du Sahel. Los organizadores nipones y Blatter y sus muchachos se frotaron las manos, el certamen cerró con una joyita.
Pero más joyita fue el 4-2 del Milan sobre Boca, un Boca que en el primer tiempo hizo bien sus deberes y en el complemento se desesperó al recibir el segundo gol, y por ello pagó caro porque en el bando contrario el brasileño Kaká rindió honor a su estirpe de jugador talentoso y letal, esos que en los momentos picantes se agrandan aun más, los que hacen la diferencia del buen jugador al fuera de serie.
Y si bien el conjunto argentino se podía haber acercado en el marcador, la figura de Kaká, bien secundado por Pirlo, Seedorf e Inzaghi firmaron con sello ganador la definición del certamen japonés, campeón y se acabó la historia.
Así el equipo itálico se convirtió en el que más torneos internacionales ganó en la historia, 18, por eso el triunfo no es casualidad, un grande de Europa liquidó al ´xeneize´ y dejó a su técnico Miguel Angel Russo en la cuerda floja.
Como corolario a esta final, la FIFA le otorgó a Kaká el Premio al Mejor Jugador 2007, por arriba de Messi y Cristiano Ronaldo, cuarto ´garoto´que se lleva semejante premio, herencia futbolera de alto calibre, una sana costumbre que no claudica.
Ganó el Milan, ganó Kaká, ganaron los japoneses, ganó la FIFA, pero por sobre todo, ganó el fútbol del bueno.
No valen las quejas por más que el técnico argentino del América, Daniel Brailovsky, insista que los árbitros fueron en parte culpables de que su equipo quedara con las manos vacías luego de llegar a la final de la Copa Sudamericana.
Lo cierto es que América perdió la copa en el partido de ida en México, un América millonario, colmado de estrellas, con un mega estadio que en realidad es un coliseo majestuoso, un América que con tanta capacidad deportiva y financiera puede apostar al mañana pero que en el fatídico encuentro de ida sucumbió defensivamente frente al chico rioplatense.
¿El arbitraje fue malo?, tal vez, pero aun asi, el club americanista estuvo a ocho minutos de ser campeón aunque en una jugada donde el árbitro no tuvo nada que ver y los defensores americanistas mucho, el argentino Martín Andrizzi acabó con el sueño del América y dio paso a los lamentos del otro argentino, el entrenador Brailovsky.
Desde siempre se sabe que en el deporte, como en la vida, se cocinan actitudes sospechosas para beneficio de unos y perjuicio de otros, quienquiera esté metido en la alta competencia esto lo sabe, pero también sabe que los partidos se ganan y se pierden en la cancha, no hay árbitro que valga, América amagó a golear a Arsenal pero prefirió cuidar una ventaja de 2-0 que con la diferencia de goles se hacía ínfima.
Entonces Arsenal, un pobre con un mañana distinto al América, supo que su historia era ese momento, y como un boxeador callejero y pobretón que reparte puños para seguir viviendo, arremetió y aun perdiendo, ganó, y ni siquiera en su propia cancha por que es pequeña, Racing le prestó la suya, y con esfuerzo el club, que tiene la hinchada más chica del torneo argentino de primera, apenas llegó a los 30 mil enloquecidos espectadores.
David noqueó a Goliat, el humilde amargó al rico, la Copa Sudamericana llegó a un final de película y al técnico Brailovsky le quedan, después del telón, dos opciones, analizar los errores de sus dirigidos, que fueron varios, o, como se dice por ahí, "ir a llorar a la iglesia".
La MLS (Major League Soccer), o sea una especie de Federación de Fútbol de Estados Unidos, organizó la final 2007 entre el Dynamo de Houston (que fue el campeón al ganar 2-1) y el Revolution de Nueva Inglaterra en la ciudad de Washington, capital de EU.
Una organización que vale la pena destacar en un país donde el fútbol americano y el beísbol siguen mandando, aun así la dirigencia del ´soccer´ no baja la guardia y continúa "dandole pa´lante."
Por lo tanto haber elegido a Washington D.C. como sede del evento futbolero fue un gran acierto. El famoso D. C. es digno de ser visitado, recorrer la zona del famoso Mall, encabezado desde una punta por el majestuoso monumento a Abraham Lincoln y en la otra por el Capitolio, la sede del Congreso de Estados Unidos, vale por sí sólo el viaje.
Gran acierto para la MLS que año tras año intenta lograr un lugar de prestigio en el ámbito deportivo de este país.
Pero dejo algo en el tintero para lo último. Fue la visita que Univision.com realizó a la legendaria pared de granito donde están inscriptos los nombres de los soldados que murieron en la guerra de Vietnam,
En una tarde de sol tibio y clima fresco pudimos observar con emoción y pena los cientos de nombres que para siempre están impresos en un muro que es un monumento a la memoria y también a la infamia de una guerra que, como muchas guerras, siguen careciendo de explicación, más allá de turbios manejos comerciales que en definitiva son la verdadera razón para semejantes emprendimientos bélicos.
Ahí vimos personas hablandole a un nombre impreso en la pared, o rezando, o dejando una flor o una carta, o simplemente llorando, imágenes que invitan a reflexionar sobre la terrible condición humana.
Sí, la gran final de la MLS fue más, mucho más que un partido de fútbol.
El presidente de las Chivas de Guadalajara, el empresario Jorge Vergara, se la puso en blanco y negro a Hugo Sánchez, cuando hace unos días dijo "que México tiene la capacidad y talento para conseguir el título en el Mundial Sudáfrica 2010", de remate Vergara agregó: "no hay que buscar el cuarto puesto o el quinto, no es mejorar un poquito más, es dar el brinco".
Y ahí el balón le quedó botando al ex pentapichichi del Real Madrid. Todo un comentario el del dirigente de Chivas, a dos años y medio del Mundial 2010 pidió el título, un título que pocas selecciones han podido alcanzar, de hecho, se llevan jugadas 18 Copas del Mundo y sólo siete países salieron campeones (Brasil 5, Italia 4, Alemania 3, Argentina 2, Uruguay 2, Francia 1, Inglaterra 1).
La FIFA tiene unos 208 países miembros y un buen porcentaje de esos países practica un fútbol de gran nivel competitivo además de ser miembros legendarios de la federación.
Sin embargo, en todo su historial sólo siete naciones fueron campeones. Nadie puede obviar que México está mejorando futbolísticamente y que con ello las expectativas para alcanzar más y mejores logros van aumentando.
En el ambiente se detecta a las claras una mayor exigencia de los hinchas y del ámbito futbolero mexicano para con el ´Tri´, pero pedirle ya a la selección una Copa del Mundo es presionar al extremo al cuerpo técnico y en especial al plantel.
No obstante el pedido de Vergara es comprensible, Hugo ha hablado tanto de las posibilidades de la selección que dirige que lo menos que se puede pedir a 30 meses del Mundial es la copa.
Para el entrenador tal vez esto no sea exagerado, los retos lo recargan de energía. Que no queden dudas que México al Mundial 2010 va a ir, y también puede convertirse en candidato al título, por lo tanto como dijo Jorge Vergara,"hay que dar el brinco", ni cuarto ni quinto.
En todo caso habrá que ver de qué manera se las arregla Hugo para dar semejante brinco, por ahora el balón sigue botando pero del lado de él.