Algo huele mal en el fútbol argentino, específicamente en la dirigencia del fútbol argentino. Desde un tiempo a esta parte las cosas se han ido deteriorando, se nota, se palpita, ya no sólo en la selección argentina sino también en el torneo local y en los clubes que conforman el torneo local.
Por un lado está el absurdo comportamiento de Diego Maradona en la conducción de la selección albiceleste. Como olvidar el efusivo abrazo con Carlos Bilardo luego de la clasificación mundialista ante Uruguay (1-0) en el Centenario de Montevideo y la posterior declaración del propio Diego acusando a Bilardo de querer tumbar a Grondona del cargo de presidente de AFA, una escena digna de un film de Brian de Palma, porque la acusación de Maradona, horas despúes de la agónica clasificación argentina a Sudáfrica 2010, fue de TERROR.
Cuando todo hacía suponer tranquilidad por lo conseguido, zas, Diego se manda otra y por supuesto ya es tarde para cambios, el "Pelusa" seguirá dirigiendo a la selección le guste o no a los miles de aficionados argentinos que dijeron basta. Para colmo hasta Grondona justificó los exabruptos del seleccionador en aquella memorable conferencia de prensa post Uruguay: "Que me la chupen".
Y si Don Julio, que tiene que dar el ejemplo, justificó eso, entonces la cosa está mal, pero muy mal.
En cuanto al torneo local, bueno, la última novela la dio la dirigencia de Racing Club, otrora glorioso e histórico club rioplatense, el mismo del cual hasta Juan Domingo Perón se declaró hincha (el ex presidente Néstor Kirchner lo es y se rumorea que también Carlos Gardel fue aficionado) el primer club argentino en ganar una Copa Intercontinental (1966), sí, la famosa "Academia", que siempre se ubica entre los tres primeros clubes de más convocatoria del fútbol argentino.
Hoy, con entrenador interino (Juan Barbas) por la renuncia del verborrágico Carusso-Lombardi, Racing pelea para no ir a la promoción y tener que jugar un minitorneo para tratar de salvarse del descenso.
Entonces quienes dirigen el destino actual de la entidad no tuvieron mejor idea que anunciar la contratación del alemán Lothar Matthäus, otrora figura estelar del balompie germano, campeón mundial, entre otros logros, en Italia 1990.
Lothar, que como técnico dirigió al club austríaco Rapid de Viena, el serbio Partizan de Belgrado, la selección de Hungría, el Atlético Paranaense de Brasil, el Red Bull de Salzburgo y el israelí Maccabi Netanya, poco destacó en la profesión .
De hecho, en sus dos salidas de Europa como entrenador cumplió ciclos cortos, en el Paranaense dimitió por razones familiares tras siete partidos disputados por el equipo y en el Maccabi Netanya sus dirigentes rescindieron su contrato por razones económicas antes de cumplir una temporada.
Pero a esto hay que agregarle un ingrediente más que tiene que ver con la vida íntima del germano ya que sólo se convertirá en nuevo entrenador de Racing si su mujer Liliana puede seguir desempeñando su profesión de modelo publicitaria en Argentina.
Este técnico es el elegido por la dirigencia de la "Academia" para salvar al club de la promoción. Lothar no sabe español, imagino que ni debe saber quién es Racing ni tendrá idea del plantel pero ahí va...
Cuando este blog esté publicado tal vez, sólo tal vez, ya Matthäus será parte del balompie argentino y su esposa Liliana, de apenas 22 primaveras, sea modelo en la tierra del mate y el tango, todo un circo que ayudará a promocionar la llegada del alemán a Argentina.
Y mientras Racing necesita un salvavida para zafar de su presente la dirigencia se despachó con este fichaje tan poco serio.
Algo huele mal en el fútbol argentino, en especial en la dirigencia del fútbol argentino.

Social networking