Si, la nota la dio Marion y el juez Kenneth Karas que la sentenció a seis meses de prisión por haber mentido a los agentes federales que investigaron el escándalo de dopaje de los laboratorios BALCO de California.
A los 32 años y madre de dos niños, con lágrimas en los ojos la ex princesa de los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 pidió que no la separaran de sus hijos pero el juez la sancionó igual.
Más allá del veredicto, este pudo haber sido peor, lo simbólico del tema en general fue y es mostrar la caída sin pausa de quién llego a despertar admiración mundial con sus logros deportivos y su risueña presencia física.
A la postre sus triunfos resultaron ser un engaño, y más aun para la propia Marion, que recurrió a substancias prohibidas para lograr victorias inmerecidas.
Tarde o temprano el tramposo cae en su propia trampa. En el mundo del deporte actual son muchos los deportistas que recurren a "ayudas" extradeportivas para lograr destacar o ser, en definitiva el número uno.
Pésimo ejemplo para los " más bajitos" que miran absortos desde la infancia a sus ídolos con la intención de emularlos.
Como dijo alguna vez un cantautor catalán: "es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".
Marion Jones debió devolver sus cinco preseas doradas obtenidas en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y todos sus récords de velocidad fueron borrados, a esto se suma el veredicto de prisión. Humillación y verguenza para alguien que llegó a intimidar con la gloria.
El 2008 arrancó con todo, gracias a Marion Jones, la justicia deportiva y el control antidopaje. Que pase el que sigue.

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