1No te enojes por causa de los malvados,
Ni sientas envidia de los malhechores,
2Pues pronto se secan como el heno;
¡Se marchitan como la hierba!
3Confía en el Señor y haz lo bueno,
Vive en la tierra y mantente fiel.
4Ama al Señor con ternura,
Y el cumplirá tus deseos mas profundos.
5Pon tu vida en las manos del Señor;
Confía en el, el vendrá en tu ayuda.
6Hará brillar tu rectitud y tu justicia
Como brilla el sol de mediodía.
7Guarda silencio ante el Señor;
Espera con paciencia a que el te ayude.
No te irrites por el que triunfa en la vida,
Por el que hace planes malvados.
8Deja el enojo, abandona el furor;
No te enojes, porque eso empeora las cosas.
9Pues los malvados serán arrojados del país,
Pero los que confían en el Señor tomaran posesión de el.
23 El Señor dirige los pasos del hombre
y lo pone en el camino que a el le agrada;
24aun cuando caiga, no quedara caído,
Porque el Señor lo tiene de la mano.
26 A todas horas siente compasión, y da prestado;
Sus hijos son una bendición.
31 Lleva en el corazón la enseñanza de su Dios;
¡Jamás resbalaran sus pies!
39La ayuda a los hombres buenos viene del Señor,
Que es su refugio en tiempos difíciles.
40El Señor los ayuda a escapar.
Lo hace escapar de los malvados, y los salva,
Porque en el buscaron protección.

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