Pareciera que entre mas dietas hacemos mas engordamos.Esto no quiere decir que las dietas sean malas, lo que pasa es que muchas veces son difíciles de seguir. Pero casi todas las dietas equilibradas tienen aspectos positivos de los que podemos aprender a comer saludablemente para adelgazar o mantenernos en forma. Estos son algunos de nuestros puntos favoritos porque son efectivos y fáciles de seguir:
1- Come porciones moderadas.
Esta enseñanza viene de casi todas las dietas pero especialmente de la dieta de la mujer Francesa. Puedes comer de todo siempre que exista moderación especialmente en alimentos ricos en azúcar, grasas y panes.
2- Come buenos hidratos de carbono.
Esta enseñaza viene de la dieta South Beach. No es necesario dejar los carbohidratos, pero los carbohidratos enteros son los que deben de comerse rutinariamente. Deja los refinados como el pan blanco, la pasta, arroz blanco etc. para comerlos con menos frecuencia y en moderación.
3- Come con todos los sentidos.
De la dieta de la mujer Francesa: come con los ojos, decora bien tu comida, que sea deliciosa y huela rico, sírvela con estilo, siéntate para comer y disfruta de tu comida. Evita comer frente a la televisión o sin ponerle atención porque comerás mas sin darte cuenta.
4- Como buenas grasas.
También de la dieta South Beach y de la dieta de Perricone, Mediterránea, dieta mi piramide, Sonoma y otras. Hay grasas que deben de eliminarse como la margarina y la manteca y todo lo que las contenga como las galletas comerciales y lo frito de la mayoría de los restaurantes debe disminuirse. Se cree que estas promueven mas gordura que las grasas naturales como el aceite de oliva, girasol, coco y otros. La mantequilla puede comerse con moderación porque es saturada pero es preferible a la margarina.
5- Come proteína.
De la dieta Atkins, las proteínas son indispensables para la salud además dan sensación de llenura. Prefiere las proteínas magras como frijoles (porotos), lentejas y pescado.
Friday, August 24, 2007, 09:22 AM EST
[REFLEXIONES ]
**Lo que haces **
Las cosas que los demás puedan decirte no tienen la capacidad de lastimarte. Si hubiese algún dolor, éste provendrá únicamente de cómo respondas a esas palabras.
Las opiniones de los demás no pueden dañarte. Sólo podrían llegar a afectarte si tú les dieses demasiada importancia.
Así como circunstancias complicadas no pueden deprimirte, circunstancias favorables tampoco deberían entusiasmarte. Lo que realmente importa es lo que tú haces con esas circunstancias.
La calidad de tu vida depende, principalmente, de lo que haces con ella. La mayoría de esas cosas externas a ti y por las que tanto te preocupas, tienen realmente muy poca importancia.
Lo que realmente marca la diferencia es la manera en que decides pensar, sentir y actuar. Lo que de veras marca la diferencia es lo que decides hacer con todo ello.
Todo lo demás, aunque pueda ser útil, enriquecedor e interesante, son cuestiones secundarias. Lo que realmente importa es cómo decidas encarar y vivir la preciosa vida con la que has sido bendecido.
En una relación de pareja lo importante y lo fundamental es la comunicación.
Para cada cosa existe una solución. Buscar e intentar como resolver cada problema que se presente, es sosteniendo una conversación hasta hallar un acuerdo; un acuerdo que convenga a ambos.
Equivocarse en la toma de decisiones es obvio. Nadie es perfecto pero la intención de querer serlo, reconociendo ciertos errores es un paso que dirige a un cambio.
Amar a una persona nos hará sinceros, leales y fieles. No te importará el orgullo, reconocerás la culpa, los errores y aprenderás a pedir perdón cuando sea necesario.
La mentira en una relación solo se ocupa de lastimar al otro, de romper la confianza construida por la verdad.
La honestidad es un valor esencial para una pareja. Seamos honestos vivamos en la verdad, pongámonos los zapatos del otro, porque amar es sentir lo que el otro siente.
Thursday, August 2, 2007, 12:27 AM EST
[REFLEXIONES ]
COMO EL AZUCAR
Un cierto día, la profesora, queriendo saber si todos habían estudiado la lección solicitada, preguntó a los niños ¿quién sabría explicar quién es Dios? Uno de los niños levantó el brazo y dijo: Dios es nuestro Padre, Él hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella; nos hizo como hijos de Él.
La profesora queriendo buscar más respuestas fue más lejos. ¿Cómo saben que Dios existe si nunca lo han visto?
La sala quedó toda en silencio.
Juan Luis, un niño muy tímido, alzó la mano y dijo: Mi madre me dijo que Dios es como el azúcar en mi leche que ella hace todas las mañanas. Yo no veo el azúcar que está dentro de la taza en el medio de la leche, pero si ella me la saca, queda sin Sabor.
Dios existe y está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos. Pero si Él sale de nuestra vida, queda sin sabor.
La profesora sonrió y dijo: Muy bien Juan Luis, yo les enseñé muchas cosas, pero tú me enseñaste algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. Yo ahora sé que Dios es nuestra azúcar y que está todos los días endulzando nuestras vidas.
Le dio un beso y salio sorprendida con la respuesta de aquel niño