Queridas doncellas,bajadas de las estrellas
que con su magia resplandesciente y su encanto natural,
ni la noche ni el dia se compara con ellas.
Rey y reina en su castillo y sus princesas en el,
que en profundo amor conviven y el corazon recibe,
alegrias a granel.
Angelitos guardianes, que en mi habitat han permanecido
gracias por su compañía y de mi que sería.....
nunca me abandonen, solo eso a Dios le pido.
Lagrimas de alegría, de mi rostro desbordando,
y me embelezo recordando,
sus sonrisas;
que inocentes de maldad e infancia pura
me colman de felicidad y me llenan de dulzura.
Dios las bendiga siempre........ Papa.
sept. 2,08

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