Un Sueno. William Blake. Cierta vez un sueño tejió una sombra sobre mi cama que un ángel protegía: era una hormiga que se había perdido por la hierba donde yo creía que estaba. Confundida, perpleja y desesperada, oscura, cercada por tinieblas, exhausta, tropezaba entre la extendida maraña, toda desconsolada, y le escuché decir: "¡Oh, hijos míos! ¿Acaso lloran? ¿Oirán cómo suspira su padre? ¿Acaso rondan por ahí para buscarme? ¿Acaso regresan y sollozan por mí?" Compadecido, solté una lágrima; pero cerca vi una luciérnaga, que respondió: "¿Qué quejido humano convoca al guardián de la noche? Me corresponde iluminar la arboleda mientras el escarabajo hace su ronda: sigue ahora el zumbido del escarabajo; pequeña vagabunda, vuelve pronto a casa."
Proverbios del Infierno.William Blake. En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña y en el invierno goza. Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos. La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría. La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad. Quien desea y no actúa engendra la plaga. El gusano perdona al arado que lo corta. Sumergid en el río a quien ama el agua. El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio. Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca será estrella. La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo. A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena. Las horas de la locura las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría. Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa. En años de escasez, usa número, peso y medida. No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas. Un cuerpo muerto no venga injurias. El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti. Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio. La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es el atuendo del orgullo. Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles con ladrillos de religión. La altivez del pavo real es la gloria de Dios. La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios. La ira del león es la sabiduría de Dios. La desnudez de la mujer es obra de Dios. El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora. El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano. El zorro condena a la trampa, no a sí mismo. El júbilo impregna; las penas engendran. Dejad que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja. El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad. El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, y podrían ser medidos con la misma vara. Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado. La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos. La cisterna contiene; el manantial rebosa. Un pensamiento llena la inmensidad. Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará. Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad. Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo. El zorro se provee a si mismo; pero Dios provee al león. Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche. Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce. Así como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias. Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción. Del agua estancada espera veneno. Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente. ¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título real!Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra. El débil en coraje es fuerte en astucia. El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el león no interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa. Quien recibe agradecido da copiosas cosechas. Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros. El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada. Cuando ves un águila, ves una porción de Genio: ¡Alza la cabeza! Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos, el sacerdote lanza sus imprecaciones para los más dulces goces. Crear una florecilla es labor de siglos. La condena estimula, la bendición relaja. El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva. ¡Las plegarias no aran! ¡Los elogios no cosechan! Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran. La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza; manos y pies la Proporción. Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable. El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco. La exuberancia es belleza. Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto. El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio. Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica. Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril. La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída. ¡Suficiente! o demasiado.
La Primavera.William Blake ¡Que resuene el flautín que ahora está callado! Delicia de las aves de día y de noche; el ruiseñor en la quebrada, la alondra en el cielo, festivamente, festivamente, festivamente, para darle la bienvenida al año. El muchachito, repleto de gozo; la muchachita, dulce y diminuta; el gallo canta como tú lo haces; voz alborozada, barullo infantil, jubilosamente, jubilosamente, para darle la bienvenida al año. Corderito, aquí estoy; acércate y lame mi blanco cuello; deja que tironee tu lanilla suave; déjame besar tu suave rostro: jubilosamente, jubilosamente, para darle la bienvenida al año.
La Noche.William Blake. Desciende el sol por el oeste, brilla el lucero vespertino; los pájaros están callados en sus nidos, y yo debo buscar el mío. La luna, como una flor en el alto arco del cielo, con deleite silencioso, se instala y sonríe en la noche. Adiós, campos verdes y arboledas dichosas donde los rebaños hallaron su deleite. Donde los corderos pastaron, andan en silencio los pies de los ángeles luminosos; sin ser vistos vierten bendiciones y júbilos incesantes, sobre cada pimpollo y cada capullo, y sobre cada corazón dormido. Miran hasta en nidos impensados donde las aves se abrigan; visitan las cuevas de todas las fieras, para protegerlas de todo mal. Si ven que alguien llora en vez de estar durmiendo, derraman sueño sobre su cabeza y se sientan junto a su cama. Cuando lobos y tigres aúllan por su presa, se detienen y lloran apenados; tratan de desviar su sed en otro sentido, y los alejan de las ovejas. Pero si embisten enfurecidos, los ángeles con gran cautela amparan a cada espíritu manso para que hereden mundos nuevos. Y allí, el león de ojos enrojecidos vertirá lágrimas doradas, y compadecido por los tiernos llantos, andará en torno de la manada, y dirá: "La ira, por su mansedumbre, y la enfermedad, por su salud, es expulsada de nuestro día inmortal. Y ahora junto a ti, cordero que balas, puedo recostarme y dormir; o pensar en quien llevaba tu nombre, pastar después de ti y llorar. Pues lavada en el río de la vida mi reluciente melena brillará para siempre como el oro, mientras yo vigilo el redil.
Eternidad.William BlakeQuien a sí encadenare una alegría malogrará la vida alada. Pero quien la alegría besare en su aleteo vive en el alba de la eternidad.