viernes, febrero 8, 2008, 04:48 EST
[
Manuel Ugarte.]
Manuel Ugarte.
El beso.
A veces nuestros labios,
como locas mariposas
de amor, se perseguían;
los tuyos de los míos
siempre huían, y siempre
se juntaban nuestras bocas.
Los míos murmuraban:
-¡Me provocas!
Los tuyos:
-¡Me amedrentas!,
respondían;
y aunque siempre
a la fuga se atenían,
las veces que fugaron
fueron pocas.
Recuerdo que, una tarde,
la querella en el jardín,
llevando hasta el exceso,
quisiste huir, mas, por
mi buena estrella, en una
rosa el faldellín fue preso,
y que, después, besé, la
rosa aquella, por haberme
ayudado a darte un beso.