Romance del Perfecto AmorLeopordo LugonesOye, Amada, la noche.Qué serena la luna se levantasobre la mar y sobre tu hermosura.La noche canta.Oye, Amada, la fuente. En lo profundode la calma sonora, con música más dulceque ese canto, la fuente llora.Oye, amada, el silencio. Qué reposode pasión, de congoja y de batalla.Reina la perfección sobre los lirios.La dicha calla.
AmorLeopordo Lugones.Amor que en una soledad de perlaveló el misterio de su aristocracia,donde, sino el encanto de tu gracia,no hay otro que estar triste de no verla.Dichosa angustia de buscar tus manos,como si en la tristeza incomprendida detus ojos profundos y lejanos, hubiera ya un comienzo de partida.Trémula adoración que es el sustento deaquella aroma que tu amor resume: levedad generosa del perfume cuya vida es undesvanecimiento.Ligero llanto en que la dicha emana su oscura plenitud de noche bella. Inquietud de mirartetan lejana y tan azul, que te me has vuelto estrella.
A ti Unica.Leopoldo Lugones.Un poco de cielo y un poco de lagodonde pesca estrellas el gracil bambu,y al fondo del parque, como intimo halagola noche que mira como miras tu.Florece en los lirios de tu poesia la candida luna que sale del mary en flebil de azul melodia te infundeuna vaga congoja de amar.Los dulces suspiros que tu alma perfumante dan como a ella, celeste ascensionla noche... La noches... tus ojos...un poco de Schumanny mis manos llena de tu corazon.
Largamente, hasta tu piese azula el mar ya desierto,y la luna es de oro muertoen la tarde rosa té. Al soslayo de la lunarecio el gigante trabaja,susurrándote en voz bajalos ensueños de la luna. Y en lenta palpitación,más grave ya con lasombra, viene a tendertede alfombra su melenade león. La luna te desamparay hunde en el confínremoto su punto dehuevo roto que vierteen el mar su clara. Medianoche van a dar,y al gemido de la ola,te angustias, trémulay sola, entre mi almay el mar. Dulce luna del marque alargas la horade los sueños deamor; plácida perlaque el corazón enlágrima atesora y noquiere llorar por noperderla. Así el fiel corazónse queda grave,y por eso el amor,áspero o blandoun deseo de llorar,tan suave, quesólo amarás biensi amas llorando. Divina calma delmar donde la lunadilata largo reguerode plata que inducea peregrinar. En la pureza infinitaen que se haabismado el cielo,un ilusorio pañuelotus adioses solicita. Y ante la excelsaquietud, cuandoen mis brazoste estrecho estu alma, sobre mipecho, melancólicolaúd.
La luna y del mar.Leopoldo Lugones. Un poco de cielo y un pocode lago donde pesca estrellasel grácil bambú, y al fondo delparque, como íntimo halago,la noche que mira como miras tú. Florece en los lirios de tu poesíala cándida luna que sale del mar,y en flébil delirio de azul melodía,te infunde una vaga congoja deamar. Los dulces suspiros que tu almaperfuman te dan, como a ella,celeste ascensión.La noche.... tus ojos....un poco de Schuman...y mis manos llenas de tu corazón.