escuchotucorazon
http://mipagina.univision.com/escuchotucorazon

    !Amor!

    martes, mayo 13, 2008, 05:24 EST [ Gaspar Nunez Arce]

     
     
     
    !Amor!
    Gaspar  Nunez  Arce

    ¡Oh eterno amor, que en tu inmortal carrera,
    das a los seres vida y movimiento,
    con qué entusiasta admiración te siento,
    aunque invisible, palpitar doquiera!

    Esclava tuya la creación entera,
    se estremece y anima con tu aliento,
    y es tu grandeza tal, que el pensamiento
    te proclamara Dios, si Dios no hubiera.

    Los impalpables átomos combinas
    con tu soplo magnético y profundo:

    tú creas, tú trasformas, tú iluminas,
    y en el cielo infinito, en el profundo
    mar, en la tierra atónito dominas,
    ¡amor, eterno amor, alma del mundo!
     
     
     
     
     
     
     
     
    4.3 (2 votos)

    Crepusculo.

    martes, mayo 13, 2008, 05:22 EST [ Gaspar Nunez Arce]

     
     
     
    Crepusculo.
    Gaspar Nunez Arce

    El sol tocaba en su ocaso,
    y la luz tibia y dudosa
    del crepúsculo envolvía
    la naturaleza toda.

    Los dos estábamos solos,
    mudos de amor y zozobra,
    con las manos enlazadas,
    trémulas y abrasadoras,
    contemplando cómo el valle,
    el mar y apacible costa,
    lentamente iban perdiendo
    color, trasparencia y forma.

    A medida que la noche
    adelantaba medrosa,
    nuestra tristeza se hacía
    más invencible y más honda.

    Hasta que al fin, no sé cómo
    yo trastornado, tú loca,
    estalló en ardiente beso
    nuestra pasión silenciosa.

    ¡Ay! al volver suspirando
    de aquel éxtasis de gloria,
    ¿qué vimos? Sombra en el cielo
    y en nuestra conciencia sombra.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    4.3 (2 votos)

    El Reo de Muerte

    martes, mayo 13, 2008, 05:19 EST [ Gaspar Nunez Arce]

     
     
     
    El  Reo de Muerte
    Gaspar Nunez Arce

    ¡Oh, vedle, vedle! ¿Turbia y ardiente la mirada,
    en brazos de su culpa que le acrimina austera,
    tan lejos y tan cerca de la insondable nada,
    del mundo que le arroja, del polvo que le espera!.

    ¡Luchando con extrañas y horribles agonías
    que traen ante sus ojos en rápida carrera
    sus inocentes horas, sus conturbados días,
    el cuadro pavoroso de su existencia entera!

    Ayer, aunque entre sombras, el porvenir incierto
    brindábale ilusiones de amor y de ventura,
    y hoy, asomado al borde de su sepulcro abierto,
    contempla horripilado la eternidad oscura.

    La muerte, que le acosa con misterioso grito,
    despierta los terrores de su conciencia impura:
    quiere llamar, y apaga sus voces el delito,
    quiere huir, y le asalta la hambrienta sepultura.

    ¡Ay, si recuerda entonces el dulce hogar sereno
    donde pasó ignorada su infancia soñadora,
    la amante y pobre madre que le llevó en su seno,
    único ser acaso que le disculpa y llora!

    ¡Ay triste de él si al lado del hondo precipicio
    su amparo no le presta la fe consoladora;
    la fe que se levanta potente en el suplicio
    y da sus alas de ángel al alma pecadora!

    ¡Miradle! Cada paso que hacia el cadalso avanza
    de su agitada vida los horizontes cierra:
    apágase en sus ojos la luz de la esperanza
    y el peso de la muerte fatídico le aterra.

    ¡Ay, ten valor! Si un día de imprevisión y dolo
    te puso con los hombres y con la ley en guerra,
    mañana entre los muertos abandonado y solo
    en su profundo olvido te envolverá la tierra.

    Aparta tu mirada terrífica y sombría
    de esa apiñada turba que bulle en el camino
    para gozar del triste placer de tu agonía
    y presenciar el término de tu fatal destino.

    ¡Oh! no la empuja sólo su imbécil sentimiento
    hacia el cadalso infame que espera al asesino.

    ¡Hasta la cumbre misma del Gólgota sangriento
    siguió también los pasos del Redentor divino!
     
     
     
     
     
     
     
     
    4.3 (2 votos)

    Recuerdos

    martes, mayo 13, 2008, 05:13 EST [ Gaspar Nunez Arce]

     
     
     
    Recuerdos
    Gaspar Nunez Arce


    I

    ¡Tantas esperanzas muertas
    y tantos recuerdos vivos!.

    en el corazón humano
    jamás se forma el vacío.

    Nace una ilusión y muere;
    pero su cadáver mismo
    queda insepulto en el alma
    y siempre en la mente fijo.

    ¡Ay! por eso yo que os llevo
    ha tantos años conmigo,
    esperanzas engañosas
    que me halagásteis de niño;
    hoy que bajo el grave peso
    de vuestro cadáver gimo,
    ¡infeliz de mí! quisiera
    que nunca hubiérais nacido.


    II

    ¿Te acuerdas? Al pie de un árbol,
    en el jardín de tu casa,
    el dulce y maduro fruto
    ibas cogiendo en la falda.

    Turbando nuestra alegría
    crujió de pronto la rama,
    diste un grito, y desplomado
    caí sin voz a tus plantas.

    No vi más; pero entre sueños
    me pareció que escuchaba
    desconsolados gemidos,
    tiernas y amantes palabras.

    Y cuando volví a la vida,
    en una sola mirada
    se besaron nuestros ojos
    y se unieron nuestras almas.


    III

    ¿Te acuerdas? Seis años hace
    cuando por la vez primera
    eterno amor nos juramos
    y fidelidad eterna.

    ¡Cuán venturosas corrieron
    las horas! ¡ay! ¡y cuán prestas!

    un deseo, una esperanza
    fué nuestra dulce existencia.
    Turbóse un día el encanto
    de aquella pasión inmensa,
    y el viento de la fortuna
    llevome a lejanas tierras.

    Colgándote de mi cuello,
    en llanto amargo deshecha,
    vuelve, -me dijiste- vuelve;
    que mi corazón te llevas.-

    Volví... ¡Ya estabas casada!
    y un ángel de rubias hebras
    en tu regazo dormía
    el sueño de la inocencia.

    Posé, temblando, mis labios
    en su faz blanca y risueña,
    y al mirarte, vi que estabas
    pálida como una muerta.


    IV

    Después... Aturdido, ciego,
    cuando me hirió el desengaño,
    en tus queridas memorias
    quise vengar mis agravios.

    Busqué frenético el rizo
    de tus cabellos castaños,
    que en la postrer despedida
    me diste, Inés, sollozando.

    -Muera, dije- este recuerdo
    de aquel corazón ingrato,
    y arrastre el viento en cenizas
    la inútil prenda que guardo.-
    Miréla suspenso y mudo,
    hasta que ahogándome el llanto,
    en vez de arrojarla al fuego
    la llevé ¡loco! a mis labios.

    ¡Ay! quiera Dios que no veas
    preso en amorosos lazos,
    al hijo de tus entrañas
    llorar, como estoy llorando.


    V

    ¿Te acuerdas? Cuando en los días
    de mi secreto infortunio
    dudaba yo de mí mismo,
    pobre, olvidado y oscuro;
    enjugando compasiva
    mi llanto abundante y mudo,
    -no desmayes, me dijiste,
    que el porvenir será tuyo.

    Yo compartiré contigo
    lauros, honores y triunfos,
    y a la sombra de tu fama
    nuestro amor llenará el mundo.-

    Hoy rompe a veces mi nombre
    la indiferencia del vulgo,
    y a veces también su aplauso
    trémulo y turbado escucho.

    Pero como estás muy lejos
    y en vano te llamo y busco,
    paréceme que resuena
    en el hueco de un sepulcro.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    4.3 (2 votos)

    Primera Anterior 2 3 Siguiente Ultimo

Categorías del Blog