Víctor
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    La voz

    Thursday, September 6, 2007, 05:03 PM EST [General]

    La mujer es hermosa, el amor nace espontaneo, es como el fuego que atrae a la polilla. El aire es el del aula cuando vuelvo de la muerte, ha de ser el año 1965 y ella es mi maestra. Aprovecho todo momento para contemplarla, por eso conozco la felicidad cuando me ponen en el primer pupitre. Ahora contemplo su belleza, semeja la mujer flotando en una isla solitaria, sus brazos amorosos llamándome, en medio de la inmensidad del mar, en el recuerdo de mi primer ensueño.

    La estoy contemplando arrobado cuando alza su vista, no conozco esa mirada, hay un brillo acerado en ella. "¿Y tu que miras?". Ella se levanta de su mesa y su mano deja una huella roja en mi cara. No lloro. NO entiendo. Entonces algo pasa, quizas la megafonia recita la plegaria de despedida de las clases, pero no oigo nada. Turbación. El desconcierto y el miedo vienen conmigo mientras bajo las escaleras. Las preguntas empiezan a nacer y ni sé como llego al vestíbulo, pero me turbo al ver a mi madre esperándome. Ella dice: "Tienes la cara roja, te han pegado". no digo nada, balbuceo, mientras pienso que ha de haber una respuesta. Me coge de la mano y me lleva donde la directora, desafiante como una leona. NO sé si oigo que ella no está pagando un disparate en una escuela privada como para que le peguen a su hijo. Hablan en catalán y mi madre nunca me habla en catalán. No entiendo nada.

    Yo ahora sé que no debo mirarla y la mañana transcurre entre letanias y dibujos de letras. Ahora es ahora cuando me llama al estrado y me dice que ponga la mano. No entiendo porque la golpea con la regla. Entonces ella pregunta: "¿Te he pegado?". Yo digo: "Sí". La mujer a la que amo y que ahora se que no puedo mirar a los ojos dice: "Pon la mano". El golpe es furioso, duele tanto como su persistente pregunta: "¿Te he pegado?". No entiendo nada, no lloro, no entiendo nada, yo digo: "Sí". No recuerdo las veces que extiendo la mano, no recuerdo el número de golpes, entonces veo dentro de ella la respuesta que espera y mi voz tiembla, arrasada en lágrimas, al decir: "No".

    "¿Estas seguro?". "Sí". El último golpe llega con su voz: "Pués esto es para que andes llorándole a tu madre".

    No entiendo nada. No oigo nada. Ahora soy mudo. No tengo voz.

    Ahora es ahora, no hay fotos mias de aquella época, me dicen que los niños de Biafra parecian orondos a la vera mía. Veo su asco. LO entiendo. Le agradezco a mi tercer o quinto amor el arrojarme a recorrer las recien descubiertas alcantarillas del nuevo barrio que nacía en L'Hospitalet, las lejanas bovilas, el campo de los gitanos, aquel aerolito surcando los cielos, invisible a tantos, aquellas exploraciones en compañía del Negro o aquellos ojos maravillados al descubrir un río más allá de las prohibidas vias del tren, o las cuevas excavadas en la tierra roja donde los amigos de mi abuela recogian los fardos de comida cuando lo de los estraperlo.

    Ahora lo veo y me preguntó: ¿Qué no habrá aún por descubrir?- 

     

    Dios es Misericordioso.

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    Tristeza

    Friday, August 31, 2007, 04:54 PM EST [General]

    La tristeza tiene raices tan profundas como la misma muerte o el recuerdo del regreso o los laberintos sin fin o el cadaver de un ave enorme suspendido de un tendido eléctrico o la desesperanza.

    La sonrisa de un bebe en el Eroski congela mi rostro conteniendo las lágrimas, mientras le devuelvo la secreta sonrisa, la mueca burlona de una niña pagada de sí misma colándose descaradamente en la cola del supermercado antes de la llegada de su madre con un carro enorme me llama la atención, cuento mis productos y me sobran 3 cervezas para pasar a la caja rápida ahí al lado (la caja de 12 birras cuenta como uno), la madre de la niña tiene la mirada dura y desafiante, el padre anda innortado 20 metros más allá. Parece habersele concedido una masturbacion esta misma mañana, la niña parece medio mensa, rie como boba, piensa que soy ingles. "Equal rights and justice" clama en el desierto mi camiseta. La mujer está cansada, se sienta en la cinta de la vacia caja vecina, me mira. Su lentitud y el haberse colado me permiten contemplar la belleza de una mujer en la caja rápida, es una contemplacion triste. Hay un silencio en esta tristeza infinita. El dolor de percibir queda en un segundo plano, el Parásito lleva demasiado tiempo balbuciendo. Mi atencion es una esponja triste. El Parásito deja llegar la imagen del suicidio fácil e indoloro. Lo contemplo con tristeza, por un fugaz instante veo las inenarrables formas de su hacer. La imagen se diluye.

    Me sacudo la tristeza, la sacude la belleza de los inenarrables paisajes de la llanura fluvial de Vélez-Málaga mientras conduzco, las formas de las montañas lejanas, las colinas suaves como el cuerpo de mi amada escondida ahora, los árboles, el mero aire del crepúsculo. Luego se deposita de nuevo sobre mí, como polvo. No como el polvo de las alas de una polilla que solo sueña morir en esa llama.

     

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    La Diosa

    Monday, August 13, 2007, 03:05 PM EST [General]

    Sabado mágico en un chiringuito surrealista de Torre del Mar. Extasis místico.  Hay una Brigitte celta pelirroja de ojos verdes trabajando en "El Rincón de Mohamed". La contemplo. MIs novias clonas del mundo fenoménico se sorprenden de que le hable a Nissae de la muchacha. Me dicen que la muchacha me contempla a su vez, pero no lo percibo: han aparecido dos ingleses (o americanos) ancianos y montan unos altavoces, sacan guitarras y hacen pruebas de sonido: Actuación en vivo en un chiringuito surrealisticamente barato, oculto en la playa, en medio de la nada. Hiedra, jazmin y dama de noche rodean este lugar misterioso. Aromas en la Noche. Un planeta preside el Cielo, me pregunto su nombre.

    Las pruebas de sonido se prolongan dos horas. Al final aparece una especie de anciano canoso, como conservado en una solución de cocaina y whisky,  monta una bateria. La magia. This is rock and roll, this is the time.

    La perfeccion del sonido es sorpresiva. Los solos de guitarra o de piano no se escuchan ni en los grandes clasicos del rock que atesoro en mis olvidados vinilos. ¿Quienes serán esta gente?. ¿Qué hacen aquí?. ¿Quienes son?.

    Me levanto de la mesa, bailo el viejo rock and roll al modo house en la oscuridad  tras las mesas, el anciano de la bateria me contempla lateralmente, la guitarra desgrana raffs alucinantes, el piano matiza magia, oh Diosa, aqui en medio de la nada, en un chiringuito playero oculto, magia pura en el agosto de la Costa del Sol.

    Apenas hay 40 personas, me voy a verlos de frente. Oh Diosa, un blues porfa. El guitarrista anónimo tiene una voz añeja y arrebatadoramente hermosa, preñada de whisky, tristeza y tiempo. Jimmy Hendrix Experience...,  se le entiende: Un blues.

    En mi extasis abandonado, en el baile silencioso transcurriendo la música en el trasfondo oculto, ahi en la  oscuridad de la playa tras las mesas, en lo secreto, nuestros ojos se encuentran, sonríe, su mirada abarca el cielo a mis espaldas con esa sonrisa: Brigitte. Brigitte  contempla mi baile secreto a su vez ahora y sonríe.

    Oh Diosa.

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    Viernes

    Friday, August 10, 2007, 02:49 AM EST [General]

    El día amanece nublado, la sierra oculta tras un espesor gris. Me pregunto que les parecera a los ingleses estos días que estan viniendo.
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