Divagaba...
Entre luces, entre nubes de paredes de arte, entre subastas de ayeres,
de sueños perdidos, de deseos olvidados e irreconocibles movimientos...
Entre apatias no intencionales, que aunque eran como un sello distintivo de mi ser...
no podia entender su origen, ni cuestionar como se enquistaron en mi...
Divagaba...
Pensando en lo innecesario, con caos construidos de la nada
con silencios engullidos a golpes
con disertaciones inutiles
sobre inutiles dilemas...
Asi caminaba: inmutable ante la vida y sus enigmas y sus acontecimientos,
sombras y luces para mi eran lo mismo:
el blanco y el negro prevalecian en un mismo punto,
en un mismo camino sin horizonte, desproveido de destino, por eso mis pasos
al recorrerlo, eran totalmente improductivos, incoherentes, tan fragiles...
tan faltos de peso y de sustancia que era imposible que a su paso pudieran dejar huella.
Eran tan ligeros que se perdian en un abismo de paramos sucesivos...
Por eso mis pasos me llevaban a habitar en la escencia de lo incierto.
Y sucedio que...
TE ENCONTRE
Como la moneda que hacia falta para cerrar mi monto necesario, sin precio, asi...
de pronto, en lo que me tardaba en levantarte ya era tu dueña, y podia hacer de ti el engrane perfecto para echar a andar mi vida, que antes de ti portaba prendas unicas de marca, erraticas y desgraciadas, estaticas y sin color...
TE ENCONTRE
Optimizando el universo, liberando los caos y minimizando las sinrazones
en un lecho construido de algodon y de posdatas, sobre el suelo caido en lo alto del tetrico edificio, pero eso ya no importaba... tu prodigabas luz al sol con tu sonrisa, ahora ya podia distinguirla...
Ahora blanco es el color que marca mi destino...
Es la luz investida de ti, la que ahora me permite ver el horizonte en mi camino.
Alixia Mexa (Dulcinett) Dic. 2008 ®


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