Cómo conocí a Cris:
Buscaba algo diferente... Una historia real en la que pudiera hundirme en el trazo fino de las palabras y sumergirme en otro mensaje que proponer al resto del mundo. Durante los cortos días de invierno y sus largas noches, paseaba indiferente con Tara por los barrios oscuros construidos para los antiguos pescadores gaditanos. Clamaba a la ciudad respuestas a mis preguntas y miraba hacia las esquinas pensando que tras alguna de ellas saldría algún genio descarriado que me revelase mi próxima obra. No obtuve la contestación de la magia, así que probé fortuna en la humedad de los adoquines que empedraban el suelo antes pisado por carretas llenas de pescado fresco capturado en la Caleta. En mis largos paseos por ese tramo de historia congelado en el tiempo, sólo obtuve el aviso airado de un incipiente resfriado. Volví a casa y dejé a un lado el pasado para volver al presente y navegar por Google, entonces...Ahí estaba:
"Se necesita escritor".
¿Quién sería el que demandaba un anuncio escondido entre esa marea de datos aguardando como si fuera un gazapo perdido?. Al lado de esas tres palabras aparecía un nombre, el de Cristina. En seguida me puse en contacto con ella y nos vimos a través de la web-cam. Nos saludamos, hablamos un rato y ella me mandó su relato a través del ordenador. Antes de leerlo, no vi la forma de hacer una historia con un océano de separación, era algo imposible, tenía que estar al lado de esa persona para conocer más detalles de un año en el que aún yo no había nacido. Sin embargo, los signos que antes me habían abandonado, hicieron su aparición indicándome que siguiera avanzando tal y como lo había hecho ella. La magia vino con su manto todopoderoso haciendo que los hados se me aparecieran diciendo: Confía, confía...El pasado se hizo presente a medida que iba adentrándome en las viviencias de una persona excepcional y distinta de todas las que había conocido. Su empeño en existir, en lograr sus sueños, dejaron una honda huella en mi mente haciendo que mi cuerpo se estremeciera ante la crudeza de su historia. Entonces vi el puente, el túnel que conduce a otro tipo de vida en la cual todos podemos decantar la balanza a nuestro favor y conseguir un propósito. Cristina es como uno de esos guías que te llevan al final del trayecto. Conócela, revive con ella su historia. El Compañero de Baile (Tiny Dancing), es un ejemplo de esfuerzo espiritual que pronto llegará a los hogares bajo la apariencia de un libro, un libro es un tesoro y en, este caso, si abres el cofre te hago una pregunta que puedes responderte en silencio: ¿Es que todos los ángeles tienen que tener alas?.
V.R.Calvo (escritora) y Tara (amiga).
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