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    CONVERSAR CON DIOS

    domingo, noviembre 23, 2008, 03:22 CST [TEMAS CRISTIANOS]

     Un gran hombre de Dios a quien aprecio mucho declaró: "La oración es amistad con Dios." Creo que hizo una importante observación.  La oración es, sencillamente, dos amigos que conversan.

    La oración es una conversación entre Dios y nosotros.  No es un monólogo de peticiones sino un diálogo.  Dios nos habla a través de su Palabra y a través del testimonio interno del Espíritu Santo.  Nosotros respondemos a Dios con adoración, confesión, petición, intercesión y acción de gracias.  Sin estos cinco elementos, nuestras oraciones serían desequilibradas.  Consideremos juntos estos cinco aspectos de la oración.

    El primer elemento de la oración agradable al Señor es la adoración.  Al entrar a la presencia de Dios en oración, comenzamos expresando nuestra adoración y reverencia por El.  El Talmud contiene esta sentencia: "El hombre ante todo siempre debe ofrecer alabanza, y luego entonces orar."  A través de las páginas de las Escrituras, también encontramos alabanzas y adoración a Dios por parte de generaciones pasadas.

    La confesión sigue a la alabanza.  Cuando Isaías vio al Señor en toda Su gloria, exclamó: "¡Ay de mí! que soy hombre muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo inmundo de labios, han visto mis ojos al Rey" (Isaías 6:5).  En realidad no podemos alabar al Dios de toda santidad si no tenemos un profundo sentido de nuestra propia impureza.  La Biblia también nos enseña que Dios es misericordioso y nos perdona cuando confesamos nuestros pecados (1 Juan 1:9).

    Sólo después de la adoración y la confesión, ofrecemos al Padre nuestras peticiones.  La verdadera oración consiste en los pedidos de alguien que reconoce su extrema necesidad, y en las provisiones de Alguien que demuestra Su extrema bondad.

    Jesús nos promete: "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido" (Juan 16:24).  Él nos alienta a pedir al Padre lo que necesitamos.

    Al orar, también debemos incluir la intercesión.  Este puede ser un precioso ministerio en favor de otros ante el trono de la gracia.  El profeta Samuel dijo al pueblo de Israel: "En cuanto a mí, lejos esté de mí el pecar contra Jehová dejando de orar por ustedes" (1 Samuel 12:23 BD).  La intercesión es una importante responsabilidad espiritual que como cristianos no debemos descuidar.

    La acción de gracias debe inundar el resto de nuestra conversación con Dios.  Preste oídos a estas exhortaciones del apóstol Pablo: "Estad siempre gozosos.  Orad sin cesar.  Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1 Tesalonicenses 5:16 18). Experimentamos el gozo del Señor cuando hablamos con Él en oración y le agradecemos por Sus respuestas.

    Estoy convencido de que cuando Dios quiere bendecir a su pueblo, primero lo mueve a orar, a entablar un diálogo con Él.

    ¿Lo ha movido a orar el Señor? Aparte un momento ahora mismo y hable con Él.  Alábelo por lo que Él es.  Confiese a Él su pecado.  Presente sus peticiones.  Interceda por sus hermanos en la fe, y ofrézcale su gratitud por lo que Él hará.

    Al hablar con Dios incluya estos cinco pasos, y verá que en su caso la oración también ha de ser "amistad con Dios."

    Luis Palau

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    EL SEÑOR EN SU INMENSA MISERICORDIA DICE HOY

    sábado, agosto 2, 2008, 11:14 CST [TEMAS CRISTIANOS]

    "si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." 2 Crónicas 7:14

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    ESTO DICE EL SEÑOR

    viernes, agosto 1, 2008, 05:40 CST [TEMAS CRISTIANOS]

    Esto dice el Señor: "Porque la congregación de los impíos será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno." Job 15:34

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    EL DESARROLLO DE TU CARACTER

    lunes, junio 2, 2008, 05:22 CST [TEMAS CRISTIANOS]

     

    ¡Hola Amigo!

    Seguramente has escuchado muchas veces que como cristianos debemos traer fruto.  Jesús enseñó sobre eso: "Un buen árbol produce buenos frutos, y un mal árbol produce malos frutos. Para saber si un árbol es bueno o malo, sólo hay que fijarse en sus frutos". Mateo 12:33 (BLS)

    Por mucho tiempo pensé que traer fruto era solamente predicarles a otros de Jesús y llevarlos a la iglesia.  A pesar de que esa puede ser una interpretación, luego me di cuenta que Jesús iba mucho más allá de eso.

    La meta final de Dios para tu vida sobre la tierra no es que te pares frente a millones para predicarles ni tampoco que dirijas alabanza ante multitudes.  La meta principal de Dios es el desarrollo de tu carácter.

    ¿Cómo pensarías que alguien que no conoce a Jesús podría detenerse a hablar contigo si sabe que en tu casa estás peleado con tu mujer, o eres gritón, no pagas tus deudas, etc.?

    "Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.  Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.  No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros". Gálatas 5:16,22-26

    Dios está mucho más interesado en lo que eres que en lo que haces.  Porque lo que haces puede cambiar de un día para el otro, pero lo que eres te define como persona.  Lo que eres determina lo que haces y no al revés.

    A Dios le importa lo que tú eres más de lo que tú haces.

    Desarrolla el hábito de mejorar tu carácter y la manera en que respondes a las circunstancias de la vida.  Aprende a conocerte a ti mismo y mejorar en las áreas en las que eres débil.  Cuida tus palabras, lo que declaran.  Revisa tu actitud.  Mejora tu amistad con Dios.  Investiga mejores métodos para administrar tus finanzas.  Desarrolla un plan para aprovechar tu tiempo.

    Recuerda que "los problemas" de la vida nos ayudan a crecer y a desarrollar el carácter de Dios en nuestra vida.

    Al desarrollar el carácter de Dios en tu vida no te hará falta ni abrir la boca: los que te rodean simplemente notarán que eres diferente, y a la gente hoy en día se les predica con una vida de ejemplo y no con simples palabras.  Alguien dijo: Predica todo el tiempo y sólo si es necesario usa palabras.

    "Cada árbol se conoce por los frutos que produce.  De una planta de espinos no se pueden recoger ni higos ni uvas". Lucas 6.44 (BLS)

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    DIOS NOS HACE HABITAR EN FAMILIA

    jueves, abril 3, 2008, 03:23 CST [TEMAS CRISTIANOS]

     DIOS NOS HACE HABITAR EN FAMILIA

    Hay creyentes que por alguna razón viven solos.  Puede que hayan perdido un ser querido con el que convivían, o porque son adultos solteros que eligieron vivir solos, o porque enviudaron, o porque han quedado sin familia, lo cierto es que viven sin ninguna compañía.  No todas las personas creyentes se adaptan a vivir en soledad, cuando esto no ocurre, comienzan a ser invadidos por sentimientos de soledad que les hace pensar que han quedados aislados de la sociedad o que han sido rechazados y abandonados.  Aún hay creyentes que viven acompañados pero se sienten solos.  Hoy hay una Buena Noticia para los que viven en soledad, la Escritura dice que "Dios hace habitar en familia a los desamparados".  Dios nunca ha dejado de amarnos, y además nos conoce íntima y personalmente como nadie nos conoce.  La forma en que Dios nos muestra que quiere ayudarnos a descubrir que Él se deleita en hacernos convivir en familia, es por medio del compañerismo y la "koininia" que tenemos los unos con los otros en la Iglesia.  En Hebreos 11, nos encontramos con una larga lista de nombres de personas que Dios conoció personalmente, y que se mencionan como ejemplo de haber alcanzado las promesas de Dios por medio de la fe.  Esto nos ayuda a conocer que Dios recuerda y cuida a cada uno de los hijos e hijas, y que nos llama por nuestros propios nombres.  Además, que todas las promesas que Él nos ha hecho, siempre las cumple.  También debemos aprender que Dios cumple sus propósitos aún sobre personas imperfectas y que han caído en infidelidad con Él.  Podemos recordar nombres como Jacob, el "engañador", Sansón, el "libertino", Rahab, la "ramera", Pedro, el "cobarde"; todos ellos lucharon en la soledad con sus propias debilidades, y siempre Dios estuvo al lado de ellos, a ninguno abandonó, es más, encontramos alguno de ellos en la lista de los "héroes" de la fe.

    Estimado varón y mujer de Dios: El Señor nos tiene a cada uno de nosotros en su mente, así como los padres cristianos tenemos en nuestro corazón a cada uno de nuestros hijos.  Dios no sólo nos recuerda a cada uno de una manera específica y personal, sino que sabe el número exacto de los cabellos que hay en nuestra cabeza (Mateo 10:30).  Es que Dios nos conoce de manera personal e individual, y siempre busca nuestra compañía, Él nos espera cada día para tener un momento a solas con cada uno de nosotros, pero si nosotros lo evitamos a Él, nunca buscará forzarnos, pero permanecerá silencioso junto a nosotros.  Aún cuando usted sea invadido por un sentimiento de soledad, y crea que está aislado de quienes le rodean, el Señor le sigue recordando que: "siempre estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé".

    Vemos en la Biblia que el profeta Elías estaba huyendo de las amenazas de Jezabel, y se sintió solo en medio del desierto, él creyó que Dios lo había abandonado, entonces sintió deseos de morir.  No tenía alimentos y pensó que había llegado su hora, así que se recostó a dormir esperando la muerte.  Pero un ángel interrumpió su sueño y lo despertó, y se encontró frente a una torta y una vasija de agua, luego de alimentarse llegó hasta una gruta donde se refugió, bajo la protección de Dios.  Así Elías comprendió que nunca lo había abandonado.
    El Salmo 37:28 dice que es tan grande su amor por cada uno de sus hijos e hijas , que "no desampara a sus santos, para siempre serán guardados".  En Hebreos 13:5,6 el Señor nos habla persona a persona y nos dice: "No te desampararé, NI TE DEJARÉ".  Haga algo ahora, diga su nombre en voz alta y agregue.... "no te desampararé, ni te dejaré".  De manera que podemos decir confiadamente: "El Señor es mi ayudador, no temeré lo que me pueda hacer el hombre".

    Dios nos ha colocado a usted y a mí en la Iglesia - en Su familia - no sólo para que estemos juntos y unidos, sino para ayudarnos los unos a los otros.  ¿Sabe por qué? Porque yo necesito que usted me ayude a ser lo que Dios quiere que yo sea, y usted me necesita para lo mismo, así como nos necesitamos unos a otros para que Dios use a quienes puedan tocar e impactar nuestras vidas.  Es que todos los miembros del Cuerpo de Cristo, necesitamos ser reedificados en el Señor.  Claro que no todos pueden contribuir en la reedificación de unos a otros de la misma forma, algunos pueden ser más capaces que otros, pero la Escritura dice que "ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí" (Romanos 14:7).  Este versículo no está referido sólo a mantener una relación fraternal y familiar unos con otros, sino que debemos recordar que nuestras vidas han sido integradas para que participemos en los asuntos de nuestros hermanos y hermanas en la fe.  Pero, si alguien se niega a hacer lo que Dios requiere a través de estas relaciones, lamentablemente quedará solo y aislado, no porque Dios le abandonó, sino porque él o ella se aisló en desobediencia a la palabra de Dios y sus mandatos.

    Puede que haya creyentes que se sienten completados con Dios viviendo solos, y ciertamente la comunión a solas con Dios es una riqueza inigualable, y nunca una pobreza.  Pero ningún creyente puede decir: "yo no necesito a nadie, con Dios es suficiente".  Es un error pecaminoso.  Siempre en la vida de la Iglesia, nos necesitaremos los unos a los otros.  Esta es una de las razones de porqué Dios trae a tanta gente que vive sola a la Iglesia, y es porque en la familia espiritual, Dios no tiene huérfanos, Él nos ha unido para instruirnos y reedificarnos los unos a los otros.  ¡Nuestro crecimiento y nuestra sanidad y santidad dependen de esto!  Si usted ha tenido algún momento de soledad, o está perturbado por ella, le invito a que haga esta oración conmigo:
    "Padre querido: aunque el mundo es muy grande, y aún entre las multitudes pueda sentirme solo o sola, necesito tu amor y tu compañía en la comunión con mis hermanos y hermanas en la fe.  Ayúdame a ser útil a mi hermano o hermana, quita de mi vida toda resistencia en mi carne para que pueda aceptar a todos sin distinción, y te pido que todos puedan aceptarme a mí.  Te lo pido en el nombre de Jesús, AMÉN"

     

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