Mira los Milagros
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Grupo: Mira los Milagros
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Clasificación: Religión y Creencias
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Este grupo te invita a que te hacerque mas a Dios para que El haga una obra grande y verdadera en tu vida y para que seas salvo tu y toda tu familia no lo tomes a la ligera sabias Cristo viene pronto el dia menos esperado Jesus llega a llevarse a su pueblo.

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    porque no nos encontramos ayudamos los verdaderos cristianos donde estamos,porque no existe un chat room the 24 hrs donde se pueda ablar las 24 horas nos sentimos separados yo de corazon solamente conosco a un cristiano no tengo solo mio a dios,pero donde estamos solo me e tropesado con un cristiano como yo de corazon verdadero porque si somos mucho save cuntos verdaderos cristianos estan siendo perseguidos especialmente en eu pero nadie esta prestando atencion dios esta cerca miren como esta todo es poco el tiempo.

    Revelaciones
    julio 10, 2009
    03:57 EST


    ANTONIO MARTINEZ DE UBEDA RECOGE DINERO PARA NIÑOS FELICES DE REPUBLICA DOMINICANA. GRACIAS. COLABORA.
    CTA. ADOCOC 015-001363-9, del Banco de Reservas de la República Dominicana.

    Antonio Martinez de ...
    junio 24, 2009
    04:16 EST

    ¿IMPERFECTO EL REINO DE DIOS?
    Podremos deducir la respuesta si leemos las parábolas del trigo y la cizaña, y la de la red (Mt.13.24-30; 36-43). El Reino de Dios o de los cielos en sí mismo es perfecto. Sin embargo “…muchos son los llamados y pocos los escogidos” (Mt.24.14). El Señor quiere en su reino gente que produzca los frutos de él (Mt.21.43), que nos hagamos dignos de su reino (2-Ts.1.5). Es Señor bendice a la gente de buena voluntad (Is.1.19-20)

    El hecho de que exista cizaña, lobos rapaces, y en general malos elementos filtrados en el Reino de Dios, que solo piensan en el provecho egoísta, no por ello los “hijos del reino” debemos ser temerosos, apáticos o irresponsables. Jesús dijo: “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15.8). El engaños y mala voluntad de los “hijos del malo” filtrados en este reino (Mt.13.38) deben ser neutralizados o al menos aminorados por los acuerdos y compromisos hechos para la consecución, manejo y aprovechamiento de cualquiera de los recursos con que la familia de Dios pudiera beneficiarse.

    Así, pues, en el Reino de Dios no debe haber espacio para dictadores, engañadores o explotadores. No a los dictadores porque Jesucristo es la cabeza de gobierno de su Iglesia, es decir, de su santa nación, y ejerce soberanía en ella a través del Espíritu Santo, del cual todos los verdaderos creyentes somos participantes, mientras él mismo, Jesucristo, está a la diestra del Padre, esperando, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies (He.10.12-13). Jesús delegó autoridad para echar fuera demonios, sanar enfermedades y humillar las fuerzas del Enemigo (Lc.9.1; 10.19), pero no para predominar sobre los hermanos injusta o inapropiadamente. El mismo Maestro dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo ;como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Mt.20.25-27).

    Cuando en la Epístola a los Hebreos se nos exhorta a obedecer y sujetarnos a nuestros pastores no significa someternos servil y ciegamente a caudillos o líderes religiosos, por más carisma, prestigio o poder que tengan. La única persona que nos es lícito adorar es a Jesucristo, pero por la fe. “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” (2-Co.5.16). Ellos, los pastores, son servidores de Cristo y administradores de Dios (1-Co.4.1-2; Tit.1.7-9; 1.P.4.10).

    No a los engañadores, porque la Biblia dice; “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.”; “Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión” ((2-3.13; Tit.1.10). También dice: “El simple todo lo cree, mas el avisado mira bien sus pasos” (Pr.14.15). Se nos narra en el libro de los Apóstoles que ciertos discípulos eran “eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hch. 17.11)

    Tampoco debe haber campo en el Reino de Dios para los explotadores. El Dios Eterno quiere que haya “alimento en su casa” (Mal.3.10); pero ahora su casa somos nosotros, la totalidad de los que creemos en su Hijo como rey Salvador (He.3.6; 1-P.2.5). Ahora el Dios sublime, a través de su Espíritu Santo, habita en aquellas personas que disponen su corazón para que él ejerza soberanía en sus vidas (¡_Co.3.16; 6.19). Nuestro amado Mesías tiene especial preocupación por sus “hermanos más pequeños” (Mt.25.40). Sabemos que sus hermanos son aquellos que hacen la voluntad de su Padre Celestial (Mt.12. 46-50); pero sus “hermanos más pequeños”, podemos deducir por el contexto, son aquellos “maltratados” (He.13.3) que por diferentes circunstancias de la vida no están viviendo en las condiciones dignas de un hijo del Dios Altísimo.

    La Biblia nos narra que en los albores de la Iglesia “no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hch.4.32-35). “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos…Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad, como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.” (2Co.8.9, 13-14).

    Está muy claro que el anhelo de nuestro Salvador es que exista ayuda mutua, prosperidad e igualdad entre su pueblo, y nunca que unos cuantos se aprovechen injustamente de la ingenuidad, congojas o religiosidad de las mayorías incautas, bajo pretextos soterrados y arbitrarios.



    ciberprofeta
    abril 24, 2009
    02:00 EST

    LA FE…DE LOS PANES Y LOS PECES.

    EL FORO DDDINTERNACIONAL.COM TIENE SOLO UNA MISION PROPAGAR EL EVANGELIO DE LAS BUENAS NUEVAS. PREPAPAR LIDERES Y PREDICADORES.
    SI CADA UNO DE LOS QUE CREE SER LLAMADO A SER PREDICADOR, ES DDD….
    ESCRIBA CADA DIA DOS O TRES MENSAJES. AL MES SERAN MUCHOS, AL AÑO MUCHOS MAS.
    Y PORQUE UN ALMA VALE MAS QUE TODO EL ORO DEL MUNDO ESCRIBE MENSAJES, HAZ AMIGOS, SIEMBRA Y ENVIA ESTE MENSAJE POR EL MUNDO.

    www.dddinternacional.com

    Red Social de dddinternacional.com
    Donde los jóvenes pueden conocerse y opinar y contactar entre ellos.
    Valores humanos, morales y sociales
    y de asuntos de fe.
    .
    Humanista Antonio Martinez de Ubeda Linden

    Antonio Martinez de ...
    abril 22, 2009
    02:36 EST

    abril 21, 2009
    02:00 EST

    Photobucket



    El Amor

    Serafín Alarcón



    El Amor es una planta que se riega con paciencia y con perdón.



    1 Crónicas 16:34

    »¡Alaben al Señor porque él es bueno, y su gran amor perdura para siempre!



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    Ministerio Tablitas ...
    febrero 04, 2009
    07:57 EST

    LA FE QUE VENCERÁ AL MUNDO



    Las Sagradas Escrituras tratan al pueblo de Dios como “extranjeros y peregrinos” (1-P.2.11-12) en relación con la gente común. Los israelitas que salieron de la esclavitud de Egipto y cruzaron el desierto rumbo a la Tierra Prometida “que fluye leche y miel”, fueron figura del actual Israel espiritual (Ro.9.6-8; 10. 11.13; 2.28-29).

    La Iglesia o pueblo de Dios sale de Egipto, que en el sentido espiritual significa el mundo pecaminoso, y va rumbo a la “libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Ro.8.20-21). El convenio o pacto hecho por Dios con los israelitas para que ellos pudieran recibir las bendiciones de Canaán, la Tierra Prometida, consistía en una serie de ordenanzas estrictas y a veces tan severas, que su violación constituía la misma muerte.

    Ahora, el nuevo pacto o plan de Dios para liberar a la Humanidad de la esclavitud del pecado…De su propia incapacidad de controlar exitosamente el desbordamiento de sus bajas tendencias humanas, de la enfermedad, muerte, injusticias, maldad y caos social que ello genera; la revelación de esa “buena noticia “ o evangelio, fue lo que Jesucristo vino a declararnos: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.” (Lc.4.43; Jn.18.37; 14.15; 3.16-17).

    De manera que el darnos cuenta de la “buena noticia” acerca de su voluntad “agradable y perfecta” (Ro.12.2) constituye uno de los fundamentales medios con que contamos los que nos acercamos a Dios en busca de respuestas. (Lc.9.2; Mr.1.15; Ef.6.14).

    Sin embargo nuestro Salvador era consciente de que no bastaba el mero conocimiento, que a veces fatiga y envanece (Ec.12.12; 1-Co.8.1), sino que necesitábamos de un poder especial para poder escapar de la tiranìa de las fuerzas del mal, concentradas en Satanás y sus demonios (Ef.6.12; 1-P.5.8), en el mundo pecaminoso (Stg.4.4; 1-Jn.2. 15-17), y en nuestra propia naturaleza humana (Ro.7.22-24). Así, pues, las personas que creen la buena noticia acerca del Reino de Dios, y aceptan la soberanía del rey Jesús en sus vidas, son provistas de otro gran recurso para derrotar la adversidad. Es el poder del Espíritu Santo de Dios en sus vidas, que es recibido por ejercer fe en el martirio redentor de nuestro Salvador. Quienes se convierten en siervos de éste soberano, después de reconocer su vana manera de vivir, apartados de Dios “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef.2.12) tienen garantizada una vida victoriosa, en virtud no de sus propias fuerzas y méritos, sino por este don precioso que les hace participantes de la naturaleza divina (1-P.1.4; 1-Co.3.16; Hch.1.8; Jn.14. 15-17; 2-Co.4.7; Ef.3. 14-21).

    Otros de los grandes recursos de que disponemos los participantes en el Reino de Jesucristo es la asistencia de sus ángeles, los cuales son “espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación” (He.1.14).

    Algún día nuestro Rey Salvador, en persona, nos hará entrega de su reino en plenitud, libre de toda cizaña o elementos corrompidos (Mt.13.41-43; 25.34), y nos daremos también cuenta exacta de la labor que realizaron los ángeles del Señor a nuestro favor, a causa de nuestras necesidades y en respuesta a las oraciones que hicimos al Padre Eterno en nombre de su amado Hijo, Jesús de Nazaret.



    ciberprofeta
    enero 23, 2009
    06:47 EST

    ¿EN QUÉ CATEGORÍA TE ENCUENTRAS?



    En relación con Dios, según la revelación bíblica, existen tres categorías de seres humanos: Los “naturales”, gente común que no entiende ni le interesa las cosas de Dios. Los “carnales”, que profesando la fe cristiana son aún inmaduros en su forma de pensar y de actuar; todavía prevalecen en ellos defectos tales como los “celos, contiendas y disensiones” (1-Co.3.1-3)., y los “espirituales”, los que habiendo recibido el Espíritu comprenden los planes de Dios y se amoldan a ellos (1-Co.2.6-16). ¿Qué queremos dar a entender cuando decimos que el Reino de Dios es “espiritual”?

    Algunos vocablos o expresiones bíblicas ocasionalmente son aplicados inapropiadamente al tratar de concebir o explicar una doctrina. Es el caso, por ejemplo, de quienes contextualizan burdamente el concepto del Reino de Dios con la expresión de San Pablo cuando dice que el Reino de Dios “no es comida ni bebida” (Ro,14. 17) Dicen ellos, entonces, que como el Reino de Dios no es “material” como la comida, que entonces es “espiritual”, dando a entender que es de una naturaleza por fuera de la dimensión humana. ¡Qué falta de visión! Es como si dedujésemos que San Pablo estaba medio loco, porque dijo: “! Ojalá me toleraseis un poco de locura ¡ Sí, toleradme. (2-Co.11.1)

    Estas conclusiones tan erróneas nos acompañarán siempre cuando ignoremos el contexto de los pasajes que criticamos. Algo parecido ocurre con la palabra “mundo”. La ingenuidad de algunos creyentes los lleva a pensar que como este reino “no es de este mundo” (Jn.18.36) tendrán que esperar la muerte para quizás llegar a él. Para que no haya confusión en quienes recién se inician en estos asuntos, aclaremos: En la Biblia la palabra “mundo” tiene varios significados y comprender su significado depende del contexto en el cual es aplicado. Por ejemplo, se habla de “mundo” para referirse a la Humanidad (Jn. 3.16). También se hace mención del “mundo” material creado por Dios (Jer.10.12). Igualmente se hace referencia a “mundo” simplemente para diferenciar la vida material de la espiritual (1-Co.7.33). Otras veces se habla de “mundo” para referirse a los que se oponen a Dios (Jn.14.30; 1-Jn.5.19)

    Ni el Reino de Dios ni los creyentes son de este mundo (Jn.17.16; 18.36). Es decir, no hacen parte de los que se oponen a los planes divinos. Además de no ser de este mundo, muchos cristianos somos “espirituales”. Eso no significa que no seamos seres humanos. El decir de Jesús que su Reino no es de este mundo se traduce en que no es un gobierno con fronteras geográficas, creado según los esquemas humanos. Es el “nuevo régimen de Espíritu” (Ro.7.6) en donde el rey Jesús quiere legislar en la vida individual y colectiva de quienes aceptan su soberanía, personas éstas que conforman su santa nación, una nación entre las naciones del mundo, pueblo adquirido por Dios para que anunciemos las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1-P.2.9-10). Es un gobierno abierto y de libre ingreso para quienes se decidan a vivir bajo su cobertura.

    Los “participantes del llamamiento celestial” (He.3.1) pueden hacer parte del Reino de Dios (Ap.1.9), y pueden trabajar para él (Col.4.11), convirtiéndose en “colaboradores de Dios” (1-Co.3.9) Es conveniente aclarar aquí que también los “hijos del malo”, del Diablo (Mt.13.38) se filtran en este Reino para obstruir su crecimiento y/o desvirtuar su realidad (2-Co.11. 13-15); a veces, incluso, llegan a ocupar puestos de preeminencia para desviar la atención de los creyentes en hechos y pensamientos que no edifican ni convienen, y que no son afines con el Reino de Dios que fue lo que Jesucristo vino a predicar para dar vida abundante a su pueblo (Lc.4.43; Jn.10.10)

    Quienes hacemos parte de este majestuoso plan divino no experimentamos angustiosa preocupación por el diario vivir; la paz de Cristo embarga nuestros corazones. Ello, sin embargo, no da lugar para que seamos irresponsables en el manejo de los dones y talentos que nos fueron entregados por la voluntad directa o permisiva de Dios para trabajar en su Obra.

    No se trata, pues, simplemente de vender motivaciones para des amargar las contradicciones de la vida, o de cambiar ilusiones y esperanzas por ofrendas en dinero. Se trata, eso sí, de implementar el Reino de Dios como una bendita realidad en donde impere el amor solidario en hechos concretos para el bien común e integral de todos sus participantes.

    Para lograr todo esto debemos obedecer el mandamiento de Jesucristo dado a través del apóstol Pablo, de no tener compromisos de asociación con la gente común, sino obviamente, con los demás creyentes en Cristo (2-Co.6.14-18) para que nuestro entorno social y cultural sea el del mismo pueblo de Dios, y cumplir así un gran objetivo: Limpiarnos de toda contaminación (2-C0.7.1), mejorando de esta manera nuestra relación con Dios. Ello, es, a su vez, una gran forma de predicar “…para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt.5.16) “Porque el Reino de Dios no consiste en palabras sino el poder” (1-Co.4.20).



    ciberprofeta
    enero 09, 2009
    07:02 EST