24 de noviembre.- Hace unos años tuve unos vecinos que cuando tenían relaciones sexuales arrastraban muebles. O eso, o redecoraban su hogar tres veces por semana acompañando de gemidos y gritos de júbilo la mudanza. Es lo que pasa en estos pisos de hoy en día. Da lo mismo que los haya construido un pocero bueno o uno chungo. El aislamiento sonoro no está muy conseguido y, sin comerlo ni beberlo, terminas viviendo en comunidad en el sentido literal de la palabra.
Aunque te dé lo mismo y no pongas especial atención a ruidos o voces, te enteras de todo y la vida de tus vecinos pasa a ser la tuya: cuando tienen amigos a cenar, cuando le han comprado unos patines a la niña, cuando tienen una bronca, cuando van al servicio a visitar al señor Roca... Un poco violento todo, sí.
En cualquier caso, lo que me tenía más intrigado de mis vecinos de arriba era por qué no copulaban en la cama o, ya que utilizaban un mueble (ignoro si siempre era el mismo o si iban cambiando) como plataforma móvil sexual, por qué no le ponían unas ruedas. En definitiva, nunca supe quienes eran (era la típica finca grande en la que vive más gente que en la provincia de Palencia) ni qué aspecto tenían, pero más de una vez estuve tentado en regalarles en plan amigo invisible un columpio del amor y dejárselo en la puerta de casa. Seguro que les habría encantado. A todo el vecindario, también.
Ya lo comentamos hace unas semanas. Hay personas a las que les gusta convertir cada uno de sus encuentros sexuales en un número del Circo del Sol, ya sea porque la naturaleza les ha dotado con una especial elasticidad o porque consideran que nada mejor para vencer la rutina sexual que un doble mortal con penetración. Nada que decir al respecto. A los que nunca se nos ha dado especialmente bien la gimnasia estas piruetas y acrobacias a lo Gervasio Deferr de dormitorio no dejan de sorprendernos. En todo caso, mi más sincera admiración.
Modelos no incluidos.
Por suerte, algunos departamentos de I+D de algunas empresas tienen una creatividad que les sale por las orejas y una voluntad verdaderamente filantrópica. Ya no hace falta ser un prodigio de la naturaleza para realizar según qué posturas.
En la última feria del juguete erótico de Berlín, llamada Venus, se presentó en sociedad un artículo pensado para todos y no sólo para esforzados acróbatas que simplemente usan la cama para dormir. Se llama 'arnés sexual' y como su nombre indica consiste en un arnés que se coloca sobre los hombros y se fija en el torso permitiendo a la pareja realizar todo tipo de posturas y piruetas, desde el pino puente al salto de la rana, sin cansarse como un burro. Bueno, eso también depende de las dimensiones y el peso de la pareja, pero convendréis conmigo que siempre será más cómodo probar con el arnés que intentar según qué sosteniendo un cuerpo como Iñaki Perurena levanta piedras.
Lo bueno del arnés es que, a diferencia del columpio, no queda fijo en un punto sino que permite tener relaciones en cualquier lugar de la casa, algo que siempre hace ilusión cuando estrenas piso y convivencia con otro ser humano: un día en la cocina, un día en el salón, otro en el lavadero y así hasta llegar al dormitorio (donde realmente se está mejor, la verdad). Y lo más interesante: con el arnés no es necesario armar jaleo ni hacer ruido arrastrando mesas, sillas o cómodas. Todo sea por el bienestar acústico de la comunidad.
28 de noviembre de 2008.- Finalmente parece ser que no van a instalar en los controles de seguridad de los aeropuertos unas maquinitas que permiten ver al personal en pelota picada. Supongo que por una cuestión de ecuanimidad. Al fin y al cabo, si los de seguridad están vestidos, no es justo. Hombre, si se despelotaran ellos, nos despelotamos todos y que empiece la conga y la fiesta. Pero como no va a ser... En todo caso, todos los seguidores del naturismo estarán de acuerdo conmigo en que un mundo desnudo sería más seguro. Vaya por delante mi simpatía hacia los que se ganan las habichuelas en los controles. No en vano, y lo tengo comprobado, ellos son mi mejor público, junto a los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.
Sin ir más lejos, hace unos meses, tres guardias civiles del aeropuerto de El Prat requirieron mi presencia para hacerse una foto conmigo. Tendríais que haberme visto la carita de susto. Nunca he traficado con nada, pero he visto varias veces 'El expreso de medianoche' y los uniformes (en ciertas situaciones) me ponen nervioso...
Flower power.
Los que somos carne de puente aéreo estamos acostumbrados al pseudo strip-tease que comporta pasar un control. De hecho, yo he desarrollado una técnica personal que permite, usando ambas manos, quitarme el cinturón y dejar en la bandejita llaves, monedas, gafas de sol, Ipod y tabaco en pocos segundos. Si topo con algún segurata con exceso de celo y me tengo que quitar los zapatos, tardo más. Pero no suele pasar. Ya he dicho que tengo muchos fans en el sector. Más de una vez, el que suele ser el más cachondo del grupo (ya sabéis lo del poli bueno y el poli malo en los interrogatorios de las películas) me pregunta si no llevo en la maleta algún juguete de los que saco en el programa, como si yo fuera uno de esos industriales catalanes que viajaban por las Españas en los 60 vendiendo sus productos y que tan bien retrató Berlanga en algunas películas de la mano del actor José Sazatornil.
Pues no. No soy una feria del sexo ambulante. A mi pesar. Lo más sexual que suelo llevar encima es mi pobre persona y después del post del gatillazo soy consciente que me he cerrado muchas puertas al respecto... Sin embargo, y ya que hablamos del tema, alguna amiga mía ha tenido sus más y sus menos con algún miembro de seguridad en un control por culpa de un vibrador. La cosa no llegó a extremos histéricos o 'laportianos' (recordad el pollo que montó el presidente del Barça en un control aeroportuario) pero casi. Al fin y al cabo, los juguetes sexuales en la actualidad parecen cualquier cosa menos lo que son. Algunos modelos tienen un diseño tan futurista que parecen más indicados para declarar la Tercera Guerra Mundial o facilitar una invasión alienígena que estimular el punto G o el clítoris. Y claro, si el vigilante del control no está al día en el tema, es normal que pida explicaciones o se produzcan equívocos. Por supuesto, también hay vibradores o juguetes de forma realista, pero convendréis conmigo que no es habitual ir por la vida con la réplica en látex de la tranca de Nacho Vidal dentro del bolso, sobre todo si tienes que coger un avión. Sin embargo, hay una enorme variedad de juguetes que camuflan sus verdaderas prestaciones en objetos de uso cotidiano o diametralmente opuesto a propósitos sexuales. Repasemos algunos de ellos.
La pirámide del amor.
Sin lugar a dudas, el rey del disimulo es un vibrador camuflado en una barra de labios. Vamos, siempre lo puedes llevar encima por si te da un apretón y no da el cante en el interior de un bolso. Por desordenado y superpoblado que esté. Lo mismo cabe decir de este chupa-chups o esta margarita. Bueno, lo de la flor es menos portátil (a no ser que se sufra un arranque de hippismo extemporáneo) aunque si la propietaria tiene despacho queda la mar de mona en un botecito junto a los bolis y la foto de los niños. Ideal como desestresante. El cuarto de baño también es un extraordinario lugar en que tener a la vista juguetes eróticos sin que ninguna visita tenga que estar al tanto de los placeres privados de su propietario. Hombre, igual después de leer esto... Al consabido y clásico patito de goma le ha salido competencia en forma de simpático pingüino (llamado Avelino) o funcional esponja de baño. Todos ellos vibradores sumergibles. Y en cuanto a la decoración de la casa, esta pirámide del amor puede quedar que ni pintada como pisapapeles o en una mesita delante de la tele junto a un centro de velas aromáticas o un libro de esos gordos de Castillos de España. Además, si leéis sus prestaciones estaréis de acuerdo conmigo que sólo le hace falta hablar.
Una última cuestión: los juguetes para hombre son bastante más sositos, sobre todo en apariencia. Una pena.
Aunque la vida me golpee. Aunque no todos los amaneceres sean hermosos. Auque se me cierren las puertas. Sonrío....
SUEÑO Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento. Porque quizás mi sueño pueda cumplirse. Porque soñar me hace feliz.
LLORO Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón. Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco. Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.
AMO Porque amar es vivir. Porque si amo, quizás reciba amor. Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.
COMPARTO Porque al compartir crezco. Porque mis penas compartidas, disminuyen. Porque mis alegrías se duplican.
A pesar de todo...
¡Sonrío, sueño, lloro, comparto, vivo! Pienso en todos mis amigos.
Amores virtuales: se comienza jugando, se termina llorando.
Dos personas, una noche solitaria, mucha tristeza, mucha soledad... Prendo mi PC, busco, y navego, de pronto entras tú y dices "¡Hola!". Yo tímidamente respondo "¡Hola!.
Con ese saludo comienza una conversación muy liviana, y me digo a mi misma "Ah, es sólo un chat! Quizás nunca lo vuelva a ver..."
Error. Al día siguiente estamos esperando su llegada, a que se prenda a su nick. Aparece su nick, estamos felices, nuestra soledad ya no es tan grande y de pronto tenemos una sonrisa en los labios. Ya no estamos solas. Nuestras parejas no están en casa, o están durmiendo, y empezamos una relación... pero aun así decimos que no es nada: ¡es sólo por Internet!
Pasa el tiempo y ese extraño, entra en nuestras vidas haciéndose tan indispensable que no es posible estar sin él. Ya estamos tan enganchadas a este aparatito que mandamos a los niños temprano a la cama. Ya no nos importa si nuestro compañero está o no. Está en casa... "¡Bah, da igual!, ya tenemos con quien hablar, alguien que nos dice que nos ama, que sueña con estar nosotras. Y somos felices...
Y para que sea mas real ya no nos basta el computador, queremos sus teléfonos, empezamos hablar, estamos muy enganchadas, ya no pensamos, ya nada nos importa, la casa está descuidada, las cuentas de mi teléfono son altísimas, no tenemos tiempo para nada más que chatear...
¿Pero qué más da? Estamos enamoradas ¿Qué sigue ahora?
Ya queremos estar juntos, tener un encuentro. Cada mes es un gran dolor por no verle. Lloramos mucho si no lo podemos ver. Ya nuestra alegría se convierte en un constante deseo de estar en el PC hasta altas horas de la madrugada. Dormimos poco, al día siguiente estamos muertas de sueño, nuestra vida se reduce a un chat.
¿Estamos bien?
Eso es algo muy personal, muchas relaciones salen muy bien, otras un poco mal, y otras muy mal, tanto que al final quedamos peor que cuando empezamos a chatear. Por Internet y teléfono nos encontramos diciendo palabras que en otro caso no diríamos jamás, como los tantos "te amo", tantos "te quiero", "te extraño"... Y sin conocerles siquiera. Para que ninguno salga dañado si estamos en una relación así debemos ser muy fuertes y no caer en nuestras propias trampas evitando así ser el propio cazador el cazado.
Mi consejo: No subestimen Internet, es un medio de comunicación, no un mundo virtual. Nuestros sentimientos son siempre reales, por mucho que nos conectemos a Internet no dejan de ser nuestros propios sentimientos. Valoren lo que tienen y si están dispuestas a ponerlo en peligro. Si no hay inconvenientes y nada que perder cuídense mucho, traten de conocer bien a la otra persona, que sus sentimientos sean tan fuertes como lo tuyos, y sobretodo tengan cuidado de no dañar a personas inocentes.
Los amores por Chat e Internet son tan reales como los que puedas tener con un vecino atractivo. Los sentimientos son los mismos, los riesgos son mayores.
Recuerden que se miente mucho por Internet y bueno eso no es malo si después de un tiempo, te merece toda tu confianza.
Amigas, tengan mucho cuidado, y espero que nadie salga herido por esta clase de amor, que es tan valedera como la vida misma. No debemos jugar con los sentimientos de nadie, y no permitamos que jueguen con nuestro corazón, todos tenemos derechos a ser felices pero no hay que jugar con fuego...
Resulta que Hércules, Blanca nieves y Quasimodo ... se encontraban una tarde tomando una copa. Hércules comenta: 'Todos dicen que soy el mortal más fuerte de la Tierra, pero no sé cómo pueda probarlo, esto siempre me ha preocupado'
Blanca nieves le responde: 'Tienes razón, a mi me pasa lo mismo, todos dicen que soy la mujer más bella del mundo pero... ¿Cómo saber si es verdad?'
Quasimodo agrega: 'Sí, todos dicen que soy la persona más fea y deforme del planeta' De pronto, Blanca nieves tiene una idea y dice: 'Amigos, tengo la solución: rezaremos esta noche a Dios Pidiéndole que nos revele la verdad.
A la mañana siguiente se encuentran los tres en un restaurante para desayunar
Hercules dice: He hablado con Dios, y me ha confirmado de que soy el hombre mas fuerte del mundo...
Quasimodo dice: 'Yo también y me ha confirmado que soy la persona más fea y deforme del planeta'