En el silencio de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón.
El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad
En silencio se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de pronunciar.
En el trabajo callado y tranquilo los dones de las personas se hacen visibles.
La palabra, cuando es clara y sincera, nos acerca a los demás, nos ayuda a darnos a conocer, nos muestra lo que los demás piensan y viven... el silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano.
Ábreme el cofre sagrado de tu silencio, comparte conmigo desde lo que eres, desde lo que vives, desde lo que lloras y desde donde te alegras... sin palabras.
Entraré de puntillas, sin hacer ruido, para no romper la hermosura que me ofreces a través de tu silencio...
LA VERDADERA LÁGRIMA Nunca hagas florecer una sonrisa diciendo "te amo"... para después hacer rodar una lágrima diciendo "olvídame"... Pues el amor es más bonito que una ilusión, y tú podrías sentir la misma lágrima que alguien ya lloró por ti.
Recuerda que la verdadera lágrima no es la que cae de los ojos y resbala por la cara, sino la que duele en el corazón y resbala por el alma... esas lágrimas no necesitarán ser recordadas porque son las que nunca se olvidan. Recordar es fácil para quién tiene memoria, olvidarse es difícil para quién tiene corazón.
A medida que transcurra el día, fíjate cuántas de las cosas que te preocupan pueden convertirse en cosas que te tranquilicen. Tan raro como pueda parecer, verás que hay muchas oportunidades de hacerlo.
En lugar de preocuparte por la posibilidad de enfermarte, tranquilízate por la buena salud que tienes. En lugar de preocuparte por tus finanzas, encuentra tranquilidad en tu capacidad de ser productivo y de crear valor.
En lugar de preocuparte por el tiempo que has perdido, tranquilízate por el tiempo que ahora tienes a tu disposición. En lugar de preocuparte por lo que podrías perder, tranquilízate aprovechando realmente las cosas buenas que sí tienes.
Cada instante que pierdes preocupándote hará que eso que te preocupa, sea lo que sea, esté un poquito más cerca de hacerse realidad. Y no es eso, seguramente, lo que quieres conseguir.
En cambio, toma cada preocupación y transfórmala. Pon tu energía allí donde genere el mayor beneficio.
Cada instante, cada situación, cada cuestión y cada preocupación tienen un lado positivo. Descúbrelo y dale vida.