¡Raphael, Señor que ilumináis mi inconsciente! Foco de la verdad de todo el universo, Iluminad mi vida con un pequeño rayo de sol proveniente de vuestra enorme llama de luz. Haz de mi un portador de vuestra santidad, transmitidme la seguridad para curar todos los males materiales o espirituales, conscientes o inconscientes.
Dadme humildad y sabiduría, para ayudar a todos los que lo necesiten o sufran, Guardadme del orgullo y de la arrogancia. ¡Oh, Príncipe Raphael! Hacedme vuestra inpiración, Tornando así mi espíritu elevado y exaltado, por encima de todas las cosas.
Liberadme de la ignorancia y de la mediocridad, No permitáis que los injustos venzan a los justos. Hacedme operar vuestra voluntad, siempre de acuerdo con la conciencia y la unión con Dios. ¡Oh, Príncipe Raphael! Te agradezco por antender a mis pedidos, siempre por la victoria de la luz. Salve ¡Oh, Príncipe Raphael! Amen.
Gabriel, Príncipe y señor de la visión del mundo, Haced que todos los sentidos de mi organismo sean siempre un espejo de la ley Universal de Dios. Interceded, a través de mi ángel guardián, para que mis pedidos se dirijan al cielo, Con la fuerza con que hicisteis el anuncio a Nuestra Señora.
Gabriel, Principe Divino, yo os saludo. Transformador de la naturaleza, haced que mi cuerpo y espíritu acumulen la luz de vuestra sabiduría. Hacedme un ser invisible, contra mis enemigos, violencias y peligros.
Príncipe Gabriel, hacd que vuestras fuerzas disuelvan los plasmas negativos de mi cuerpo y de mi familia, por luces cristalinas. Transformad todo odio en amor elevado, haced de mi un intérprete de vuestras intenciones. ¡Salve, oh amado Príncipe Gabriel! Amén
Cómo invocar a los ángeles en los momentos difíciles?
Aparecen cuando creemos que todo está perdido. Su presencia ilumina, purifica, infunde energía... Gracias a ellos, podemos empezar de nuevo en el amor, en el trabajo, en el estudio. Jamás nos dejan caer y siempre están dispuestos a salvarnos. No se dé por vencido, acuda a los ángeles y deje que ellos le muestren el camino.
Hay momentos en que todo sale mal. Los problemas se suman, uno tras otro y el caos gana la batalla. Por ejemplo, las preocupaciones económicas generan malestar en la pareja. Si no se modifica la situación a tiempo, es probable que se produzca una ruptura y, por supuesto, eso desencadenará más problemas y sinsabores. ¿Cómo podemos frenar una mala racha? ¿Quién puede ayudarnos a encauzar nuestra vida en la dirección que deseamos? Muy cerca, más de lo que creemos está la respuesta. En los momentos difíciles, cuando nos sentimos solos, desamparados, cuando nos parece que ya no podremos salir adelante, hay quienes están dispuestos a echarnos una mano. Se trata de los ángeles, amigos inseparables de los hombres y mujeres que acuden a ellos en busca de protección. Para las criaturas aladas, todo puede solucionarse. Asistir a quienes los invocan es su misión y están decididos a vencer cualquier obstáculo con tal de que sus protegidos vivan en paz y sean felices. De modo que no lo dude. Si cree estar en un callejón sin salida, si le preocupa el futuro de sus hijos, de su país o del mundo entero, si cree que todo lo que ha construido está a punto de derrumbarse, invoque a los mensajeros divinos y déjelos trabajar.
Mikael que trabajáis para el resplandor de la verdad, Que vuestra protección permanezca conmigo, La recibiré como un privilegio, siempre respetando. Permitid que camine siempre con dignidad, Apartad de mí las ideas perversas, Haz de mí un amigo, que sepa discernir, comprender y nunca juzgar.
Ayudadme contra mis enemigos Materiales o espirituales, conscientes o inconscientes, y expulsadlos, Pues la verdad es vuestro signo. Permitid que mi intuición sea como vuestra espada para darme protección. Apartad de mí a las personas que quieran inducirme a los errores. Mi corazón está unido al vuestro y a vuestra energía, Que es mi verdad. Haced de mí un mensajero fiel de la suprema verdad. ¡Salve, adorado Príncipe Mikael! Amen.