¡Raphael, Señor que ilumináis mi inconsciente!
Foco de la verdad de todo el universo,
Iluminad mi vida con un pequeño rayo de sol
proveniente de vuestra enorme llama de luz.
Haz de mi un portador de vuestra santidad,
transmitidme la seguridad para curar
todos los males materiales o espirituales,
conscientes o inconscientes.
Dadme humildad y sabiduría, para ayudar
a todos los que lo necesiten o sufran,
Guardadme del orgullo y de la arrogancia.
¡Oh, Príncipe Raphael!
Hacedme vuestra inpiración,
Tornando así mi espíritu elevado y exaltado,
por encima de todas las cosas.
Liberadme de la ignorancia y de la mediocridad,
No permitáis que los injustos venzan a
los justos.
Hacedme operar vuestra voluntad,
siempre de acuerdo con la conciencia
y la unión con Dios.
¡Oh, Príncipe Raphael! Te agradezco
por antender a mis pedidos,
siempre por la victoria de la luz.
Salve ¡Oh, Príncipe Raphael!
Amen.

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