Moni
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    ¿PORQUE VOTARON POR EL SI? NECESITO RESPUESTAS

    lunes, diciembre 3, 2007, 02:17 EST [General]

     

    Celebro con júbilo a los más de cuatro millones de venezolanos que el 2 de diciembre lograron asegurar la libertad democrática que les pertenece y que nunca debía haberse visto amenazada por la propuesta de su presidente Hugo Chávez. Pero ante las sonrisas y el optimismo no puedo sino recapacitar, con pesimismo, sobre lo que hoy aconteció en el país.


    Los medios han hecho hincapié estos días sobre un artículo en particular de esa reforma, que aseguraba la reelección indefinida de Chávez. No puedo sino estar en desacuerdo que no era la más grave. Tampoco la libertad de su gobierno a expropiar las viviendas de sus ciudadanos para uso comunal, la cual no especificaba si el palacio de Miraflores daría el primer ejemplo abriendo sus puertas a familias necesitadas.


    La mas grave y menos mencionada era la que otorgaba a su gobierno la autoridad para juzgar y encarcelar a presuntos culpables de cualquier índole sin necesidad de un juicio. De haber ganado el sí, los venezolanos podrían haber sobrevivido a una vida indefinida con Chávez. Venezuela es un país pícaro y de hábiles comerciantes que saben caricaturizar con humor y explotar la rentabilidad de sus peores desgracias.


    La oposición podría seguir haciendo camisetas burlonas y la sociedad apagar indefinidamente el televisor cada vez que un payaso con complejo de protagonismo se disfrazara para dar sus discursos a través de ella. Pero ningún ser humano, y en esta categoría incluyo a los seguidores de Chávez, podría convivir en sociedad sin el derecho a un juicio justo.


    Este artículo que Chávez incluyó en su propuesta, en la que invirtió 1,000 millones de dólares (a costa de los huevos y la leche de los ciudadanos que lo apoyan), es el que me hace imposible creer en su discurso de aceptación y su uso charlatán de palabras que el repudió de sus ideales hace mucho tiempo, como la ética o la democracia.


    Pero el protagonismo hoy no es para Chávez, sino para los cuatro millones de venezolanos que votaron por el sí. Y mi pregunta es la siguiente:


    ¿Qué motiva a un ser humano a votar para ceder su derecho al voto, entregar su derecho a un juicio justo o la casa de sus hijos a otro ser humano?

    ¿La falta de amor propio? ¿La ignorancia emocional y cegadora que genera el clasismo? ¿El síndrome de Estocolmo?

    Espero sus respuestas

    4.3 (2 Votos)

    ¿Una buena botella sería suficiente? ¿Una arepa, seguro médico, indiferencia o falta de escuelas?

    Joaquin
    diciembre 03, 2007
    12:31 EST

    Un bloque de venezolanos siempre ha apoyado a Chávez a capa y espada. Desconozco cuáles son sus motivos (errados) personales, pero supongo que es una desconfianza a un sistema que enriqueció a unos pocos funcionarios y empobreció a la clase media. Esa ceguera de clases resentida después de tanto tiempo hace desconfiar por una parte y confiar profundamente en otra. Aunque entristece que más del 49 por ciento del electorado venezolano apoye a algo tan disparatado, hay que ver la poca confianza que le tienen a la clase pudiente y empresarial.

    No debe sorprender mucho, aquí la mayoría afirmó en el poder a un gobierno que aprobaba la tortura y la intervención militar unilateral. Sus seguidores opinaban que el contrario era un traidor a la patria y por lo tanto el fin justificaba los medios. Esa falta de óptica y la radicalización de las ideas cada vez se ve más y más en la política. No basta con convencer para el voto, sino hay que convencer que el contrario es Satanás personificado. ¿Quién votaría por eso? El paso de la evolución entre los borregos y los humanos no es tan distante como parece.

    Emilio Guerra
    diciembre 03, 2007
    02:29 EST

    ¡Excelente artículo! ¡Felicidades! En cuanto a las respuestas a tus preguntas, a mi juicio considero que la primera sería: ignorancia. Es claro que todo regimen populista tiene su fuerte en las clases populares, esas que historicamente han sido castigadas por la desigualdad social y que ante la figura de un caudillo y sus discursos fáciles y demagógicos, no puede sino avivar el fuego del clasismo en su mente, aunque, como bien dices, no tengan leche o huevos para comer.
    Segundo, y va relacionado con lo anterior. Latinoamérica experimenta un momento en el que las instituciones ha perdido credibilidad, y con esto incluyo a instituciones de derecha, izquierda o centro. Más allá de los injustificados actos y propuestas de un tirano como Chávez, hay que ir más atrás del momento que se vive para entender que tampoco los modelos neoliberales que experimentó Latinoamérica en la década de los 90 funcionaron, y más allá de combatir males lo único que hicieron fue crear espejismos sociales y seguir generando más pobreza para el grueso de la población, y más riqueza para unas cuantas personas. Quizá cuando se analiza esto, también se entiende el por qué mucha gente vota por este tipo de personas; al fallar las instituciones, las nuevas figuras sociales son individuos, que desgraciadamente en varios casos pueden ser los menos recomendables como en el caso de Chávez.
    Tercero. Además de celebrar el hecho de que en esta ocasión se haya logrado ganar una batalla a otro Fidel Castro en potencia, también que sirva para hacer un análisis de qué es lo que necesita Latinoamérica, que no es líderes como Chávez, pero tampoco es lo opuesto, y que no se puede seguir pensando que el bienestar de unos cuantos y el acumulamiento de la riqueza en unos pocos es reflejo de estabilidad y progreso. Quizá el seguir pensando en una igualdad social a mis 34 años me ubique aún como un idealista, cuando en realidad ya debería ser más práctico. Pero como dice José Saramago: entre más viejo, más libre, y entre más libre, más radical. ¿Será?

    Vega
    diciembre 03, 2007
    05:04 EST

    Como dijo Chávez días antes de las elecciones, votar Sí era votar por él y votar No era votar en su contra. Para entender ese reto maniqueísta de Chávez hay que entender un poco lo que él significa en Venezuela.

    Chávez es una especie de Perón y Evita (todo junto, no sé si también incluida la bisexualidad, pero eso es otro tema) versión tropical.

    En Venezuela hay muchos que tienen fe ciega en él. Por lo general son personas que nunca han tenido nada, o casi nada, y por lo tanto tienen muy poco perder y algo que ganar.

    Hay otros que se han sentido beneficiados de alguna forma por sus planes de salud, de educación, o simplemente por el dinero que ha repartido a diestra y siniestra en los barrios pobres o en zonas del interior donde nunca llegó la mano de los gobiernos anteriores.

    También los hay que tienen recursos y buena formación que son víctimas de algún extraño encanto, y aún creen que es un tipo noble de izquierdas que va a salvar a Venezuela y al mundo. Hay otros que tampoco han sido nunca marginales, pero se están llenando los bolsillos a costa del gobierno 'revolucionario'.

    En fin, Chávez disfruta de un masivo apoyo incondicional. Para muestra hay que remitirse a numerosas encuestas que se han hecho evaluando su gestión de gobierno, cuyos resultados dicen que el gobierno es malo, pero sorpresivamente Chávez queda exento de culpa y como único ser vivo capaz de arreglar los problemas –muchos de ellos creados por él mismo y incrementados por su pésimo gobierno.

    Esos 4 millones que votaron a favor de la reforma posiblemente no la conocen, pero confían en ella simplemente porque Chávez la propuso. Unos pocos la habrán leído y dudado, pero habrán pensado que es una buena herramienta en manos de Chávez.

    Pero hay algo llamativo en el resultado de las elecciones. Si excluimos lo que oculta la trampa -que la hubo- los números finales me hacen llegar a conclusiones no tan positivas, pero que pueden mejorar –o empeorar- tu opinión de lo que pareciera un comportamiento de 'borregos' de los venezolanos.

    A pesar de su victoria la oposición no creció mucho respecto a otras votaciones. Su conteo siempre ha estado algo por encima de los 4 millones y ahora apenas se aproximo a los 5.

    La votación a favor de Chávez -o de su proyecto- si cayó significativamente. De más de 7 millones bajó a poco más de 4.

    Para mí esto quiere decir que no todos los chavistas siguieron ciegamente su propuesta; sin embargo, en vez de enfrentarse a su idolatrado líder y votar NO, prefirieron quedarse en sus casas.

    Te dejo como colofón el razonamiento de un buen amigo mío. Es chavista, muy chavista, pero sigue siendo mi amigo. Es además un tipo brillante, intelectual, con varios post-grados, varios premios de literatura en Venezuela y otros países de habla hispana. Una persona honrada como pocas. El 2 de diciembre decidió votar nulo. Marcó las dos casillas, la del Sí y la del No. Sí porque había que apoyar a Chávez, No porque le parecía una reforma terrible.

    La madrugada del lunes, cuando se supo el resultado confesó que iba a dormir tranquilo con su conciencia.

    Angel Rodriguez
    diciembre 04, 2007
    02:40 EST

    Saludos a mis viejos colegas, un gran placer compartir con ustedes, entre la pasión antropológica de la Prieto, y la desbordante elocuencia del bueno de Joaquin.
    ¿Que motiva a estas personas a votar así? Creo que en buena medida, una combinación de pobreza y proselitismo. Las sutilezas electorales y las imparcialidades judiciales son importantes para los que tienen la barriga llena, un techo, y un modo de ganarse la vida. Las mayorías empobrecidas son el oído perfecto para los cantos de sirena de los próceres iluminados que llegan a nuestros países a arrancar la injusticia de un zarpazo y edificar paraísos sociales. Si los redentores tienen además mucho dinero y una maquinaria propagandística eficiente, ya pueden imaginarse.
    Entonces la solución sería evidente: Eliminar la pobreza… ¿Cómo?, El viejito de la barba blanca, Carlitos Marx (yo le decía así cariñosamente cuando nos reuníamos a discutir los destinos del proletariado) dedicó todo el poder de sus brillantes neuronas a desarrollar un modelo social para lograr un mundo mejor, en el que los seres humanos fueran iguales. Al final creó una hermosa partitura pero a la hora de ejecutarla… uuups los músicos eran un desastre. El experimento demostró que la igualdad impuesta es más injusta que la desigualdad natural y le costó al mundo décadas de estancamiento y unos 100 millones de muertos.
    Ahora, creo que hay otro ángulo interesante en este asunto. Me gustaría saber cuantos de los mas de 4 millones que se inclinaron por el “si, pertenecen a la clase media o alta venezolana, y volver a preguntarnos por qué votó este grupo.
    Les cuento una anécdota que viví en Cuba, uno de esos laboratorios sociales donde a mediados del siglo pasado se iba a construir al hombre nuevo:
    Cuando los episodios del Mariel en 1980, en que 125 mil cubanos escaparon de la isla a Estados Unidos en algo mas de 6 meses, yo estudiaba ingenería en un Instituto de la Habana, y allí presencié muchas veces (demasiadas) como a los que anunciaban que se iban del país… los humillaban y vejaban durante horas. Les colgaban un cartel en el cuello con frases como “Me voy porque soy un gusano traidor” ó “Gusana, gusana, tu no eres cubana” y los empujaban de una facultad a otra en el centro de una turba formada por cientos de estudiantes que escupían y vociferaban insultos, bajo la dirección de los enardecidos dirigentes de la UJC (Union de Jóvenes Comunistas). La inasistencia a clases era justificada si se participaba en los “mítines de repudio”, eufemismo con el que calificaban aquellas infamias…¿Sus protagonistas? No, no eran pordioseros hambreados y analfabetos, eran miles de hombres nuevos, estudiantes universitarios que asimilaban sin esfuerzos el cálculo de Leibniz y que anteriormente estudiaron la poesía de Bequer y Goethe y el escarabajo de Kafka, y dedicaron muchas horas a leer a Martí, un humanista obsesionado con la libertad y el decoro de los hombres.
    ¿Por qué lo hacían? Quizás por las mismas razones por la que los venezolanos de clase media votaron por el “si”
    Coincido con Don Emilio en que estamos mucho más cerca del animal de lo que pensamos, y creo que intentar eliminar la parte oscura e irracional del ser humano es como aspirar a que los leones no se coman a las inofensivas gacelas.
    Termino con una profunda reflexión de ese gran erudito y sagaz pensador argentino, Enrique Santos Discépolo:……. “Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé… en el 506 y en el 2000 también…..”
    Cuídense … y que siga la rumba

    Pepin
    diciembre 04, 2007
    05:33 EST
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